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Luis Carlos Peris

Y la Macarena vistió de negro por él

JOSÉ LUIS DE PABLO-ROMERO (1927-1993). Falleció siendo hermano mayor de la Macarena tras una cena con los costaleros del palio · Era hermano desde la infancia de San Esteban y del Gran Poder

CELEBRÓ sus Bodas de Oro como hermano del Gran Poder siendo hermano mayor de la Macarena, ¿caben unas credenciales de sevillanía más elocuentes? José Luis de Pablo-Romero y de la Cámara viene a esta galería de Cofrades para la Historia con argumentos no sólo suficientes, sino muy abundantes. Sevillano de San Esteban desde que el 16 de agosto de 1927 viera la primera luz, José Luis fue un apasionado de la agricultura que se acrecentó bajo la férula de un agricultor ejemplar, su tío José Manuel de la Cámara Benjumea.

Nació José Luis en 1927 y falleció el 23 de abril de 1993 cuando ya enfilaba la recta final de su segundo cuatrienio al mando de la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestra Señora del Santo Rosario, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena, casi nada. O sea, que le cupo la gloria de hacer su último viaje como cabeza visible de la hermandad que tiene como titular a la verdadera Madre de Dios.

José Luis estudió Derecho en la Universidad jesuita de Deusto y tuvo como compañero en sus inicios de carrera a Salvador Guardiola, el rejoneador sevillano que murió en la plaza palmesana del Coliseo Balear. Hizo Derecho y, aunque obtuvo la licenciatura, nunca ejerció de abogado. Y es que su tío José Manuel, que lo había prohijado, le tenía destinado como su sucesor en la dirección de una explotación agraria modélica, El Torbiscal.

Hermano desde niño de San Esteban por proximidad geográfica con el hogar paterno y del Gran Poder por influencia de su padre, José Luis llegó a la Macarena ya adulto, como en una vocación tardía. Por entonces ya había contraído matrimonio con María Isabel Gil-Delgado y Queralt y de esa unión nacieron nueve hijos, todos universitarios y con mayoría de carreras técnicas, aunque entre ellos se encuentra una reconocida pintora, Zenaida.

Tardó José Luis en acceder a un cargo en la junta de gobierno macarena y llegó de la mano de otro hermano insigne, el ganadero Eduardo Miura. Un Miura echaba mano de un Pablo Romero, lo que años después daría pie a una deliciosa anécdota contada por Eduardo Dávila Miura. Le preguntaban en una mesa redonda al torero sevillano el por qué de tan pocos matadores de toros en la nómina macarena y la respuesta tuvo gracia. "En una hermandad donde abundan los apellidos Miura y Pablo Romero es normal que no se acerquen los toreros".

El toro fue una gran afición de José Luis y sus preferencias se centraban en Curro y en Pepe Luis. Le apasionaban los toros y ayudó en lo que pudo al hijo de un empleado de la finca que llegó a tomar la alternativa, Domingo Valderrama. Cuenta María Isabel, su viuda, que le regalaron un capote de paseo con el que hizo el paseíllo en numerosas ocasiones en la Maestranza. También se le vio en algunas ocasiones en el Sánchez Pizjuán en compañía de su amigo Juan Ruiz Cárdenas, pero no le apasionaba el fútbol y desvela María Isabel que su numerosa prole la tiene dividida entre béticos y sevillistas. "Como tenemos una hija en Pamplona, cuando se enfadaba decía que era del Osasuna".

Después de haber estado en la junta con Miura, José González Reina lo repescó para su segundo mandato y lo nombró teniente hermano mayor para coger la vara de oro en 1985 tras unas duras elecciones que dejó heridas muy dolorosas en la hermandad. En su mandato se celebró el vigesimoquinto aniversario de la Coronación, con salida extraordinaria de la Virgen a la Catedral en mayo de 1989, y se adquirió la casa hermandad un año antes de morir.

Su muerte sobrecoge por lo que hubo de premonitorio y lo cuenta Juan Ruiz Cárdenas con la emoción aflorándole por todos los poros de su cuerpo. "Era el 23 de abril de 1993 y se había celebrado una cena homenaje a los costaleros del palio en la casa hermandad. A la terminación, ya casi medianoche, José Luis me pidió que me quedase con él porque quería confesarse. Por Dios, José Luis, ¿otra vez con que te vas a morir? Él tenía una afección cardiaca, pero estaba aparentemente controlada, y de vez en cuando me hablaba de la proximidad de su muerte, pero quién iba a imaginar que horas más tarde iba a estar muerto, que a las ocho y media de la mañana me llamaba María Isabel para decirme que José Luis había fallecido".

Con el paso de las cosas, Juan empezó a hilvanar detalles... "José Luis era un hombre muy inquieto, pero esa Madrugada, dos semanas antes, hizo la estación casi de brazos cruzados, extrañamente relajado. Hasta el punto de que cuando llegamos a Trajano me pidió que me hiciese cargo del palio. Le dije que iba a disfrutar porque íbamos a entrar en Campana estrenando Macarena de Abel Moreno. Te vas a creer que estás en la Maestranza, José Luis, pero él seguía inmutable, ¿quién iba a decirme que días después iba a morir". Y aquella noche en que pidió confesarse a su amigo Juan, José Luis ordenó que a su muerte vistiesen de negro a la Macarena, como cuando murió José, el torero que pudo ser de su familia. Y Joaquín Sainz de la Maza, su sucesor, reunía a la junta de gobierno y la Macarena, como cuando José, fue vestida de negro por José Luis de Pablo-Romero.

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