Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Ofertas y talantes

Antes de empezar a hablar se da por sentado que el otro es un falsario y que "ni muerto" llegaría nunca a un acuerdo

En San Telmo no se creen, ni siquiera un poquito, la oferta de diálogo que les ha lanzado el PSOE y que se podría concretar en unos Presupuestos andaluces de 2022 fruto de un amplio consenso para afrontar el que debe ser el año de la recuperación, tras dejar atrás lo peor de la pandemia. Piensan, y creen tener sobrados motivos para ello, que se trata de una maniobra de Juan Espadas para trazarse un perfil institucional, aumentar su conocimiento fuera de Sevilla y ganar tiempo, alejando lo más posible unas elecciones que ahora mismo no está en condiciones de disputar con garantías. Motivos quizás no le falten: en años anteriores Susana Díaz también amagó al principio con ofertas de consenso que se quedaron absolutamente en nada en cuestión de pocos días.

No deja de ser una batallita más de las que se suceden día tras días tanto en el panorama regional como en el nacional, con mucha más agresividad -justo es reconocerlo- en el segundo que en el primero. Pero es reveladora de una forma de entender la política que nos ha llevado a donde estamos. No es muy arriesgado afirmar que nunca, durante los años largos de democracia, hemos tenido una clase política con un nivel tan bajo y que responda tan mal a lo que cabría esperar de ella en tiempos tan complicados como los actuales. El enfrentamiento partidario y los intereses estratégicos del corto plazo se ponen por encima de cualquier otra consideración. Aquí no se trata de saber si el PSOE, con el cambio de liderazgo, adopta una actitud más constructiva e incluso está dispuesto a librar a Juanma Moreno del dogal que le tiene colocado Vox desde el comienzo de la legislatura. Todo lo contrario: antes de empezar a hablar se da por hecho que es un falsario y que "ni muerto" podría llegar a un acuerdo con el PP y Ciudadanos para sacar adelante las cuentas del próximo año, en expresión del inefable y casi siempre excesivo vicepresidente Juan Marín.

Quizás lo que le toque a Espadas para demostrar que su llegada al liderazgo del PSOE cambia las cosas y que no juega de farol es hacer lo propio con el PP en el Ayuntamiento de Sevilla. El todavía alcalde dice por los corrillos que no abandonará el sillón hasta dejar encauzados y aprobados los presupuestos de la ciudad. Sería una magnífica despedida que los aprobara con el apoyo más o menos entusiasta de los del PP y Ciudadanos en la Plaza Nueva. Demostraría un talante que seguro que le viene muy bien en la carrera llena de obstáculos que ahora emprende y, de paso, ayudaría a serenar las siempre convulsas aguas de la política.

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