La ciudad y los días

Carlos Colón

Peligrosas fantasmadas

COMO ya saben, el señor Torrijos ha llamado siniestros, talibanes, franquistas, falangistas, inductores de procesos xenófobos o políticos de fauces insaciables a los representantes populares de los sevillanos. Si acudimos al diccionario constatamos que siniestro quiere decir avieso y malo, que talibán es quien pertenece a las milicias integristas islámicas y que la xenofobia es el odio a los extranjeros. Y si acudimos a la Historia sabemos que los franquistas fueron los sustentadores de una cruenta dictadura, y Falange, un partido de corte fascista y actualmente de extrema derecha.

Si se tiene en cuenta seriamente el significado de las palabras y de la Historia, como debe hacerse cuando quien habla es el teniente de alcalde de Sevilla, resulta inaceptable que un político democrático utilice tan graves mentiras (si no cree en lo que dice) o tenga una percepción tan desquiciada de la realidad (si lo cree). Tanto lo primero, la grave mentira, como lo segundo, el aún más grave desquiciamiento, además de descalificar debería inhabilitar para el ejercicio de un cargo público de tanta responsabilidad. No todo puede decirse impunemente. No todo vale en la confrontación política. ¿Tiene pruebas Torrijos de que los ediles populares son talibanes o fascistas? ¿Cree que de ser así les habrían votado los 128.776 ciudadanos que les dieron la victoria en las últimas elecciones? ¿O cree que esos 128.776 sevillanos son tan siniestros, talibanes, franquistas, falangistas y xenófobos como los políticos a los que votaron?

No vale decir que éstas son expresiones coloquiales o exageraciones irónicas a las que el uso ha limado sus hirientes aristas. Insistir, como se está haciendo, en que la derecha democrática es el refugio de los falangistas y franquistas es un juego peligroso que últimamente practica la izquierda socialista y comunista, desde Blanco a Torrijos. En su afán por asustar y radicalizar a su desencantado electorado, la izquierda se está inventando un falangismo y resucitando un franquismo que social y electoralmente no existen: en las últimas elecciones Falange obtuvo 14.023 votos en toda España, Franco lleva 35 años muerto y el franquismo se extinguió con él. Ésta es la realidad. Lo irreal y mentiroso es decir que "el PP da oxígeno a Falange jaleándola todos los días" (José Blanco); que "la derecha española se ha vuelto a poner en posición de firmes, brazo en alto y cara al sol, ante el fantasma del general Franco" (Enric Sopena); o que Zoido "dispone en Sevilla del grupo municipal más talibán de todo el Estado" o "induzca procesos xenófobos" (Torrijos).

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