las dos orillas

José Joaquín León

Precampaña en la Feria

POR si alguien no se ha dado cuenta, ésta será la última Feria de Alfredo Sánchez Monteseirín como alcalde. Eso lo digo ya, para no volverlo a repetir. Esta Feria será una de las más animadísimas de los últimos años, llueva o no, porque es una Feria de precampaña, algo que sólo ocurre cada cuatro años, como los Juegos Olímpicos que nunca le dieron a Sevilla, ni a Madrid tampoco. Pues bien, una Feria con precampaña en la que Monteseirín no sea alcalde ni candidato es algo que nunca se ha visto en el siglo XXI.

La responsabilidad máxima es para Zoido y Espadas, que se juegan la Alcaldía. Un despiste, un desliz en el Real, cualquiera sabe qué consecuencias podría tener. Hay que vigilar mucho los gestos técnicos. Lo primero es no beber más de la cuenta, ni siquiera la mitad de la cuenta, ni dos rebujitos por si acaso. Un candidato con una papalina estaría perdido. O imaginen que se le suelta la lengua, con su puntito de animación. Es preferible quedar como soso. También deben evitar escrupulosamente el paseo de caballos por las animadas calles del Real. Ni invitados, ni nada. Juan Ignacio Zoido fotografiado en el paseo, aunque fuera en un coche de caballos turístico, sería catalogado como señorito, y puesto como ejemplo de la derecha rancia, burguesa y de túnica que quiere acabar con los avances progresistas y ecológicos de este nuestro Ayuntamiento. Tampoco debería pasear en un enganche Juan Espadas, que de inmediato sería definido como representante de esa izquierda que se dice progresista, pero trinca a manos llenas, y llena otra vez, con los ERE, los hijos y demás familia intermediaria, para vivir como auténticos marajás a costa del pueblo.

Tampoco le arriendo las ganancias al imputado Torrijos, si lo pillan en una mariscada en la caseta de IU. Ni media gamba en el pescaíto frito. Mejor le iría si hiciera dieta, que no le vendrá mal perder peso. Vamos, si no quiere perder votos, que es mucho peor para él, sobre todo para él. Este hombre sería también inimaginable en el paseo de caballos, pues ahí las lenguas soltarían veneno. La Feria es muy peligrosa. Hay mucho que perder y poco que ganar. Si acaso podría ganar algo Pilar González, que está intentando sacar cabeza, a ver si el PA logra algún concejal. Y como es la única mujer candidata, da mejor pinta para que le hagan fotos vestida de flamenca.

En Semana Santa, un candidato tiene menos protagonismo. La gente está hablando de las borrascas y las probabilidades de lluvia, de modo que un candidato pasa desapercibido, a no ser que lo acompañe José Antonio Maldonado; o sea un candidato físico, o un experto en cabañuelas. Pero en la Feria, un candidato es un peligro público, que se juega el todo por el todo, y sin saber por qué.

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