UN año más, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) vuelve a colocar a la provincia de Sevilla a la cola andaluza de la inversión por habitante, sólo por delante de Málaga y Córdoba. Tomando como referencia las inversiones regionalizables, a cada sevillano apenas le corresponderán el próximo año 172,2 euros, una cifra muy inferior a los 216,7 euros de la media andaluza. Desde que la Expo 92 convirtiese a Sevilla en la niña mimada de la inversión estatal, hace ya la friolera de 23 años, los PGE han ignorado sistemáticamente una realidad: la ciudad no es sólo la capital de Andalucía, sino el centro de gravedad de la mayor área metropolitana de Andalucía, un enorme conglomerado que aglutina a casi un millón y medio de personas. El continuo ninguneo presupuestario al que está sometida la ciudad Sevilla y su provincia no sólo es perjudicial para ella, sino para toda la comunidad.

Sin embargo, no todo es negativo. Los Presupuestos de 2016 pasarán a la historia, probablemente, por ser los que dieron un impulso definitivo al segundo anillo de circunvalación de Sevilla, la SE-40, una infraestructura fundamental para desatascar el tráfico metropolitano y mejorar sensiblemente la movilidad de personas y mercancías. Los 84,5 millones contemplados afectan a todos los tramos de la SE-40 y nos indican que hay una clara voluntad del Ministerio de Fomento de completar un círculo del que hasta la fecha sólo está finalizado el segmento que discurre entre la A-4 y la A-376. Tras unos años difíciles debido a los recortes producidos por la crisis económica, se puede decir que ya no hay dudas de que la SE-40 será una realidad. También hay que aplaudir la apuesta de los PGE por terminar las líneas de AVE que unirán a Sevilla con Huelva y Cádiz; y los nueve millones destinados a desdoblar la N-IV entre Dos Hermanas y Los Palacios.

Los puntos más débiles de estos PGE son la práctica inexistencia de inversiones para la red de Cercanías, apenas 100.000 euros, y el ya incomprensible ninguneo al que está sometido el Museo de Bellas Artes, que lleva años esperando un proyecto de ampliación que le permita reivindicarse como lo que es: una de las mejores pinacotecas de España y Europa. Año tras año, debemos contemplar impotentes cómo el Estado invierte millones de euros en museos de otras ciudades con muchísimo menor interés. La cuestión no es superficial. El turismo cultural mueve millones de euros, cada vez más. Un Museo de Bellas Artes ampliado y modernizado sería un auténtico elemento de desarrollo económico.

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