Sinfonía Sevillana

Vienen días de saborear y recrearse con la solemne belleza de las pequeñas cosas

Las melodías de Joaquín Turina surgen de los altavoces y me preparo para elogiar Sevilla y la provincia, los barrios y los pueblos, en la llegada de la primavera, porque las estaciones irrumpen en Sevilla como invasores, pero ella siempre es victoriosa, tomo prestada la frase del hispanista Waldo Frank, que nos ayudó a entender España. Y vivamos las próximas fiestas hacia adentro y hacia afuera. Fiestas íntimas y sociales, siempre iguales y diferentes. Una semana que puede comenzar en la procesión de palmas en el Convento de Santa Paula y con las pavías de bacalao en los bares de San Jacinto. Unos ramitos de olivo en San Juan de la Palma o Montesión y unos calentitos en la calle Feria, camino de San Julián. Para volver hacia el centro por el reino de la familia Figueroa, arquitectos de Sevilla y pasar de la corona barroca de San Luis al recogimiento místico de la capilla sacramental de Santa Catalina y al máximo esplendor en la iglesia de El Salvador.

¡Qué triunfal Domingo de Ramos de palmas y borriquitas podemos disfrutar en decenas de pueblos sevillanos! Arahal, Las Cabezas de San Juan, Estepa, Lebrija, Lora del Río, Marchena, ¡qué ciudad!, y tantos otros como Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Sanlúcar la Mayor, Écija, Utrera, Morón de la Frontera, Carmona, Constantina, Osuna. Y todos los demás que no nombro. Este año no tenemos mucha excusa para no acudir a visitar nuestros pueblos y poder saborear lo que nos ofrecen, que es mucho. Y en Semana Santa, más. Quién se resiste a los pestiños, a las torrijas y al piñonate de cualquiera de nuestros pueblos. Sin olvidar los mostachones de Utrera, el tocino de cielo de Alcalá, la torta inglesa de Carmona o los gañotes de Salteras. ¿Y los dulces de conventos? Para empezar y no acabar. Los roscos de almendra de la Encarnación de Osuna, los hojaldres de Santa Clara de Carmona, las frutitas de las clarisas de Morón y los delicados bizcochos de las monjas del convento de las Marroquíes de Écija, que ahora se hacen en las concepcionistas de Osuna.

Vienen días de saborear y recrearse con la solemne belleza de las pequeñas cosas, como tituló a una de sus bellas canciones el maestro Antón García Abril, correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y que hemos perdido recientemente. En estos días que se nos presentan aparentemente limitados a movernos por nuestra provincia, saquemos partido a su variedad de paisajes, desde las sierras al valle, la campiña y el Aljarafe. A la amabilidad de sus gentes, de donde procedemos la mayoría de nosotros, a su saber vivir y los maravillosos lugares donde las civilizaciones pasadas han dejado sus esplendores. ¡Qué lástima que no tengamos un mejor transporte público que permita en estas próximas fechas gozar cómodamente de todas las maravillas de nuestra provincia! Nos dicen que va a mejorar, lo creeremos, pero en esta próxima Semana Santa ya llegan tarde para poder disfrutar fácilmente de todo lo que tenemos aquí al lado.

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