Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Los avisperos de Juan

La falta de una oposición efectiva es uno de los motivos por los que Juanma Moreno ha ganado terreno

Cuando se estrene como candidato a la Presidencia de la Junta se va a encontrar metido en más un avispero. El primero, el de su propio partido, que está con la moral por los suelos. El PSOE andaluz no ha sabido encontrar su papel en la oposición y lleva ya dos años con un perfil bajo que se refleja tanto en las encuestas que se publican como en las que los partidos guardan en sus cajones. Ha sido el ritmo que ha impuesto una Susana Díaz que no supo encontrar el tono para desgastar a Juanma Moreno y que no ha podido evitar que la imagen que transmitía era la de una persona derrotada, más preocupada por los problemas internos de su organización y por su propia supervivencia que por lo que estaba pasando en la calle. Pero el PSOE, como todos los partidos políticos, es una organización con sus propias inercias y mecanismos internos. El deterioro que ha sufrido el liderazgo de Díaz no significa, ni mucho menos, que las primarias que ahora se abren para designar al próximo presidente de la Junta vayan a ser un paseo para el alcalde de Sevilla. Nadie puede anticipar lo que pase una vez que se coloquen las urnas en las agrupaciones y los militantes voten. Que se lo pregunten al propio Pedro Sánchez o a la propia Susana Díaz en el pasado más próximo o a Joaquín Almunia y Josep Borrell si nos queremos remontar a la historia más lejana.

Pero va a ser en el segundo avispero en el que, si cumple su primer objetivo, Juan Espadas va a correr más riesgo de sufrir picotazos por todos lados. La falta de una oposición efectiva es uno de los motivos, aunque no el único, por el que Juanma Moreno ha podido ir ganando terreno en estos dos largos años de gestión. Hoy se ve como una misión muy difícil desplazarlo de la Presidencia de la Junta en las próximas elecciones. A Moreno se le pueden criticar muchos aspectos de su labor al frente del Gobierno andaluz, pero sería absurdo no reconocerle que ha sabido manejar las cuestiones más peliagudas con habilidad -sobre todo en lo relativo a la pandemia- y que ha sabido vestir el traje de presidente. La escena, que se hizo viral, de su entrada hace un par de semanas en un restaurante popular de Los Bermejales, al que acudió con su familia, siendo jaleado por las personas que allí se encontraban, es sintomática de que sus esfuerzos por caer bien en la calle se han visto recompensados.

El camino que se le abre a partir de ahora a Juan Espadas es complicado. Pero los retos difíciles son los que dan la medida de los liderazgos fuertes. Cuando decidió enfrentarse a Juan Ignacio Zoido por la Alcaldía de Sevilla nadie daba un duro por él. Y no hay que explicarle a los sevillanos cómo terminó aquello para uno y para otro.

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