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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

La mirada cíclope de Carmena

Carmena contempla la realidad con un solo ojo de cíclope que no ve la otra mitad del populismo

Dice Manuela Carmena, con motivo de la presentación de su libro La joven Política, que el "resurgir de la extrema derecha indica que tenemos una democracia que no tiene la calidad que debería tener". Tiene razón. Pero olvida que el resurgir de la extrema izquierda indica lo mismo. Y no es solo que resurja, sino que cogobierna con el PSOE. Fue vicepresidente segundo Pablo Iglesias y ahora lo es Yolanda Díaz. Hay cinco ministros de Unidas Podemos. Para un observador imparcial es evidente que la izquierda extrema o populista ha alcanzado mucho más poder, gracias a su pacto con el PSOE, que la derecha extrema o populista. Al igual que a ese observador imparcial le resultaría evidente que el apoyo de EH Bildu y ERC al Gobierno lo escora hacia la izquierda radical independentista. Sin embargo, a Carmena solo le preocupa el resurgir de la extrema derecha.

Dice también que "el nivel de agresividad en el discurso público y la enquistada estructura de partidos políticos son una amenaza para la democracia". Y vuelve a tener razón. Pero nuevamente solo apunta a la derecha popular y populista, ignorando los discursos de Unidas Podemos, ERC o EH Bildu. También acierta al afirmar que "el acto de despedida de la señora Merkel y de bienvenida del señor Schölz indica que ellos han aceptado que la democracia, fundamentalmente, es un proceso de diálogo entre unos y otros". Pero vuelve a ignorar que esta ausencia de diálogo no es imputable solo a Casado, sino también a Sánchez; no solo a Abascal, sino también a Belarra.

A causa de los efectos de la crisis de 2008, de los graves escándalos de corrupción que han afectado al PP y al PSOE y al ensimismamiento de ambas formaciones, los partidos populistas han alcanzado una representación parlamentaria desconocida en nuestra historia democrática. Son hechos que deberían obligar a ambos partidos a reflexionar y renovarse. No lo han hecho. La consecuencia es que en las últimas elecciones 3.656.979 españoles votaron a la derecha populista de Vox y 2.381.960 a la izquierda populista de UP. La responsabilidad no es tanto de los votantes como de los dos grandes partidos que se ganaron a pulso la fuga de votantes a su izquierda y su derecha, y del merecido hundimiento de Cs. Por ello Carmena tiene razón; pero una razón cíclope que contempla la realidad con un solo ojo que no ve la otra mitad del populismo.

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