En tránsito

Eduardo Jordá

Sin ojos en Gaza

Nunca sabremos cuándo empezaron en realidad los combates de Gaza. Unos dicen que empezaron en el valle de Elah, cuando el joven David abatió con su honda al gigante filisteo Goliat (filisteo era el nombre bíblico de los palestinos). Otros afirman que los enfrentamientos se remontan a los tiempos del Génesis, porque Caín y Abel no eran hermanos sino hermanastros, uno judío y el otro palestino (lo que no se sabe es cuál era Caín y cuál era Abel). Mi hipótesis, tan disparatada como cualquier otra, es que los combates empezaron en Varsovia, en abril de 1943, cuando los 50.000 judíos que sobrevivían en el gueto se sublevaron contra los nazis que iban a deportarlos a los campos de exterminio.

Si se analiza militarmente, el levantamiento del gueto judío de Varsovia es una de las acciones más asombrosas de la Historia. Casi sin armamento, sin preparación militar, sin más recursos que el miedo y la rabia y la desesperación, los judíos de Varsovia resistieron durante un mes a una división entera de las SS. Lucharon hombres, mujeres y niños. Según los testimonios de los oficiales alemanes, los combatientes más valerosos fueron las mujeres. Y en algún momento, aunque parezca mentira, los sublevados estuvieron a punto de ganar.

He encontrado una foto de Mordechaj Anielewicz, el comandante en jefe (¡con 24 años!) de los sublevados: un chico feo, con las orejas despegadas y una extraña mirada resplandeciente de vida. Anielewicz murió en los combates al lado de su novia, Mira Fuchrer. Si se repasa la historia de la sublevación, hay algo sobrenatural en lo que hicieron él y sus compañeros. El historiador Emanuel Ringelblum, que combatió con Anielewicz y consiguió salir vivo del gueto (aunque lo atraparon poco después), había dejado instrucciones muy precisas a sus colaboradores: "Tenemos el deber de ser objetivos incluso con nuestros mayores enemigos". Esas órdenes sobrevivieron enterradas en una caja. Casi nadie más sobrevivió.

Ringelblum, Anielewicz, Fuchrer, Wilner. Escribo los nombres de los participantes en la sublevación del gueto de Varsovia porque es difícil imaginar un valor como el suyo. Cuando alguien da instrucciones de ser objetivo con un enemigo que va a mandarlo a un campo de exterminio, es que el ser humano ha alcanzado algo muy parecido a la perfección, aunque haya sido a costa de vivir lo inimaginable. Pero me pregunto si Anielewicz y su novia, y el historiador Ringelblum que quería ser objetivo con sus peores enemigos, estarían dispuestos a bombardear un territorio lleno de escuelas y de hospitales, por mucho que en ese territorio se ocultaran unos tipos tan despreciables como los nazis que arrasaron el gueto de Varsovia. Me lo pregunto, sólo me lo pregunto.

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