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Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

Qué te pasa en la boquita

Aparte de a ordeñar y gozar del verdadero sabor de la leche, aprendí expresiones como "encorajinarse" y "piensos compuestos" gracias a que un amigo del colegio me invitaba al cortijo de su padre. Como pertenecer es importante en cierta edad, en el recreo, a poco que pudiera, soltaba esas palabras que conferían un aire de tío mayor, bravío y brutote. Soy andaluz, y en esta tierra cotizaba mucho ser llano y folclorista; dicho de otro modo, era conveniente no resultar cursi o mariquituso diciendo palabras cultas: ¡qué te pasa en la boquita!, te soltaría algún apóstol campurrino, no siempre ignorante. Se daba en el sur la paradoja -palabra castigable, al caso- de que unos y, sobre todo, otras fliparan con hilillo de baba ante el hablar narcótico de argentinos que venían a ganarse vida con esto o con aquello. Hace unos días, una joven que podría ser mi hija me censuró que, al pedir una presa (ibérica), dijera un par de sinónimos a modo de parida. "Qué manía con hacer bromitas inteligentes, ¿qué es "rea"?, ¿y eso de "convicta"?, ¿quién dice eso?". Le recordé a un humorista: "Te abro ventanas al conocimiento, y no paras de tirarle pedradas a los cristales". No le hizo gracia ninguna.

En esto de los papeles te caen algunos cosquis sin nudillos por eso mismo: es que no hay quien te entienda, dicen allegados que, en realidad, se pusieron una vez a leer una de éstas -quizá un domingo de resaca- y dedujeron para siempre jamás que no había quien te entendiera: "¡Qué palabrejas!, ¡antítesis!, eso qué es, ¿del anticristo o algo? Hay que escribir como se habla, ¿no?". Sucede que en esto del lenguaje hemos pasado de una edad de piedra hace no muchas décadas, en la que la mayoría usaba registros esenciales y un número de expresiones mínimo, a un retorno a eso mismo, ya por incapacidad o por temor al cosqui tribal. Españoles de pro a los que sobra el 95% su diccionario, el de la RAE (de suyo flexible). Y como te salgas del territorio pandillero de turno, zascazo que te crió. No se trata de renegar de "el reino de este mundo", un libro de Alejo Carpentier que llevaría al cubano a la pira -a la candela, vaya- en estos días en que todo debe ser simple e inmediato; mejor, si gregario. Nada de pensar y ser críticos fuera de la red social de cada uno. Se rasa -no todos, no siempre- por lo bajo: sucede con la capacidad y cultura de los políticos, los debates en internet, la poesía o la fotografía, con to. En realidad, yo había venido a estos dos párrafos a hablar de las modificaciones de la ESO. Pero ya no me cabe nada.

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