Cuchillo sin filo

Francisco Correal

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La reconquista del Oeste

Con el exterminio indio, EEUU creó el 'Far West'. Nosotros sentimos vergüenza por el mestizaje

Un doble chute de autoestima. La noche del domingo aguanté hasta que Paula Badosa venció a la bielorrusa Victoria Arazenka en el torneo de tenis de India Wells. Entre juego y juego proseguía la lectura del libro de Antonio Domínguez Ortiz España. Tres milenios de historia, en ese tránsito de Wamba y Witiza al esplendor musulmán, a los 49 años de reinado de Abderramán III o el tiempo en el que Córdoba tenía más población que Roma y París juntas. La tarde del martes fuimos al cine a ver España. La primera globalización.

El documental de José Luis López-Linares, ameno sin perder un ápice de su rigor y solvencia, puede verse como una película histórica, de intriga y rapiñas, de misterio. Un antiwestern. Con el exterminio de millones de indios, los norteamericanos crearon el Far West, una de las cumbres del séptimo arte. El mestizaje de España en América, la principal obra de arte de nuestra presencia en ese continente, como mantenía Hugh Thomas en su biografía de Felipe II El señor del Mundo, procuramos minimizarlo, ocultarlo cuando no avergonzarnos de él.

España inmensa. No se puede contar una historia del mundo sin una historia de España, dice en el documental Carmen Iglesias. Y María Elvira Roca Barea, después de detenerse en el monumento a Calvino en Ginebra, responsable de miles de muertos, ironiza sobre quién sería el guapo que en España propondría una estatua a Torquemada, al que al menos le quedó el honor de que lo encarnara Marlon Brando en una de las películas del Descubrimiento.

En la leyenda negra el árbitro siempre le anula el gol de Iniesta a Holanda que nos dio el Mundial el año que Vargas Llosa ganó el Nobel. "Lo que diferencia a la leyenda negra española es que, lejos de ser combatida por las víctimas de la desinformación, fue asumida, interiorizada, por ellas, hasta con un cierto placer morboso", escribe Guerra en el prólogo del libro Madre Patria del argentino Marcelo Gullo Omodeo. Los dos aparecen en el documental. Guerra fue el gran ausente en el congreso de Valencia. La izquierda tiene un problema con España. ¿Se imaginan a la formación conocida como Más País presentándose a unas elecciones como Más España?

Da gusto ver en la pantalla grande la sabiduría de Enriqueta Vila haciendo analogía de argonautas y astronautas o de Ramón Tamames explicando la plusvalía del mantón de Manila. Comprobar que el año que muere Hernán Cortés, un Ulises extremeño, nace Cervantes. Una España sin complejos, que en la Universidad de Salamanca, donde enseñaron Suárez y Vitoria, precursores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, formó a inventores que se adelantaron a Galileo, Darwin o Humboldt. En el último minuto marcó Iniesta agigantado ante los oranjes como un Gasol de la NBA, esos equipos de ciudades que bautizó Fray Junípero Serra.

La ignorancia es muy atrevida, decía Machado. Una catarata de cifras indica en la pantalla las fechas en las que España creó las universidades en unas tierras que nunca fueron colonias. Unidas por la lengua y la religión. Del realismo mágico al papa Francisco.

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