Julián García de la Borbolla

Don José Moya Sanabria

DON con letras mayúsculas, pues era un caballero y un gran señor. De mi querido Pepe lo sabréis todo pues en estos días se hablará mucho de él, pero querría destacar su personalidad y su alto nivel de humanidad. Pepe como le llamaba todo el mundo era muy cercano, una grandísima persona, un referente en el mundo empresarial. Yo que lo conocía puedo decir los grandes valores que tenía, era en definitiva un buen hombre, amigo de sus amigos, buen padre y buen marido un gran amante de las costumbres y sobre todo, para mí, un gran cristiano católico.

Pepe nos ha dejado el día de Santa Margarita. Así se llamaba su hermana, que él tanto quería, como las margaritas que crecen en el campo entre Zufre y Aracena, donde era feliz siempre acompañado de Concha, de sus hijos, nueras, nietos... siempre rodeado de familia y amigos. Allí se sentaba en esa sala de tientas a ver las vacas salir a la plaza, como todo lo que hacía lo hacía bien y profesional. Además, si estaba en su mano siempre ayudaba a jóvenes a forjar la profesión de torero, como siempre hacia: intentar ayudar a los demás.

Hoy es un día triste para mí. Se me vienen a la cabeza muchas vivencias con él: de viajes con nuestro Betis, de días en el campo y sobre todo grandes recuerdos y confidencias mutuas. Era gran un amigo de mi padre Tanto él, como su hermano Juan eran dos buenas personas, comprometidos con su ciudad, que trasladaban unos valores de trabajo, sacrificio y constancia. Yo siempre le decía que era la mejor herencia que me había dejado mi padre, sus amigos que con el tiempo fueron mis amigos.

Pepe como gran católico y sobre todo discreto estaba ayudando en muchas causas solidarias, sin publicidad. Era una persona que tenía un gran concepto de la amistad. Nos deja desolados esta perdida.

Lo que me deja es una familia, tres hijos a los que quiero como hermanos. Esa amistad tan grande que teníamos me unió a su gran familia. A sus hijos José, Javier y Juan y su a mujer Concha, a los que los quiero con toda mi alma, les mando un gran abrazo y aquí está “Borbollita” como me decía él para lo que sea necesario como estuve con don José.

Ruego una oración por su alma. Se nos va una persona importante para nuestra tierra. Descansa en paz , querido Pepe , nunca te olvidaré, me distes muchas lecciones de vida y siempre te considerare a ti y a Juan mis segundos padres.

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