Menos demagogia con el empleo

La Junta devolvió entre 2012 y 2018 un total de 1.120 millones de euros que no gastó en políticas relacionadas con el empleo

Las mejores políticas contra el paro son las que crean empleo, y éstas no se deben confundir con otras que en realidad sirven para paliar la situación económica del desempleado. Las ingentes cantidades gastadas en Andalucía en políticas de formación tuvieron un escaso resultado en el empleo generado en la comunidad. Por no decir ninguna. La brecha de desempleo entre Andalucía y el resto del país siguió como siempre; en este sentido, nada cambió. La mayor crítica que el PSOE ha realizado contra el proyecto de Presupuestos de la Junta de 2019 es el descenso de las partidas destinadas a luchar contra el desempleo. Es cierto que la cantidad ha disminuido en casi 400 millones de euros respecto a lo presupuestado en 2018, pero también es verdad que ese dinero nunca llegó a ejecutarse; de todos es conocida la parálisis que ha padecido la Consejería de Empleo. El dato palmario, sonrojante, es que los gobiernos socialistas de la Junta tuvieron que devolver a la Administración central 1.120 millones de euros entre los años 2012 y 2018. ¿A qué viene tanta indignación por parte del PSOE si su Gobierno no pudo desarrollar estas políticas porque los cursos quedaron suspendidos? Esta reducción, que es sobre el papel, tiene todo su sentido, lo otro sería un engaño. Como la consejera de Empleo, Rocío Blanco, ha explicado, en este departamento aún hay un atasco muy grave porque no ha dado tiempo todavía a revisar todas las ayudas de los cursos. En las próximas semanas, se retomarán las convocatorias después de años de ausencia. Pero, a nuestro juicio, lo importante no son los cursos ni los planes de empleo ni las ayudas especiales a tal o cual zona para su industrialización: la experiencia larga de cuatro décadas indica que su efectividad es nula. Sí es necesario que haya ayudas para paliar situaciones económicas complicadas, que solventen de modo coyuntural una crisis específica, pero convertirlas en permanentes es un error que pagan todos. También el empleo. Por tanto, el nuevo Gobierno tiene el derecho y la obligación de intentarlo con fórmulas diferentes a las pasadas. Y esto vale para todo el Presupuesto, porque Andalucía no necesita gobiernos que, simplemente, se dediquen a aumentar el gasto del anterior. Y mucho menos si eso se ha demostrado como un gran fracaso. Por lo demás, el PSOE ya podría mirar algunas partidas de ingresos que sí son de difícil ejecución en unos pocos meses, tales como la venta de patrimonio o la supuesta entrega de una mensualidad extraordinaria de IVA por parte del Gobierno central que no figura en ningún texto legal.

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