Tribuna

Francisco J. Ferraro

Miembro del Consejo Editorial del Grupo Joly

Inversión y capital productivo en Andalucía

Inversión y capital productivo en Andalucía Inversión y capital productivo en Andalucía

Inversión y capital productivo en Andalucía

Alos economistas nos preguntan con frecuencia cuáles son las razones que explican el bajo desarrollo de Andalucía en relación a la media española y la creciente divergencia en renta por habitante. Aunque los demandantes esperan una causa única, esa pregunta no tiene una respuesta simple, pues son múltiples las razones que pueden argüirse, con desigual intensidad de motivación según el enfoque del analista. En mi caso, suelo invitar a que se examinen los factores de crecimiento (los recursos naturales, los recursos humanos, el capital, el marco institucional). Entre estos es la calidad de los recursos humanos el factor que más atención recibe de los analistas por ser el más trascendente hacia el futuro y por influir en todos los demás. Pero el capital -es decir, lo que ha sido producido y sirve para producir- es un factor imprescindible, cuya dotación diferencia a los países de mayor desarrollo, y es determinante para el aumento de la productividad, variable crucial para el crecimiento económico.

La Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas realizan tradicionalmente una estimación del stock de capital de las CCAA, distinguiendo entre capital residencial (viviendas), infraestructuras públicas, otras construcciones (fábricas, locales comerciales), equipo de transporte, maquinaria y otros activos y TIC. Estas últimas formas de capital se destinan íntegramente a la producción, por lo que también se les denomina capital productivo, mientras que las viviendas se orientan preferentemente al consumo y las infraestructuras públicas tienen una funcionalidad mixta.

Según el último informe, el capital acumulado en Andalucía en 2014 era 442.432 millones de euros, equivalente al 14,1% del capital neto español, significativamente inferior de lo que representa Andalucía en población (18,1%). No obstante, es superior a la participación andaluza en el PIB español (13,4%), lo que pone de manifiesto la baja productividad relativa del capital. Por otra parte, la capitalización andaluza es más elevada en infraestructuras públicas y en viviendas, mientras que es más reducida en otras construcciones, equipos de transporte, TIC y maquinaria y otros activos; es decir, en capital directamente productivo.

La dotación de capital es fruto de la inversión que se ha realizado a lo largo del tiempo menos su depreciación, lo que implica que cualquier empresa o territorio deba invertir continuamente para mantener el nivel de capital, y más intensamente para elevarlo. En Andalucía y en España la inversión se desplomó en los años de la crisis económica, pero desde el año 2013 viene aumentando con intensidad, aunque aún no se han recuperado los niveles previos a la crisis. En cualquier caso, el esfuerzo inversor medio español fue superior al andaluz en 2017 (20,5% del PIB frente al 17,6% en Andalucía).

En España la inversión predominante desde la mitad de la década de los noventa hasta 2007 fue en vivienda y en otras construcciones. Sin embargo, en la reciente recuperación ha adquirido más protagonismo la inversión en maquinaria y otros activos (superando a la inversión en vivienda) y en las TIC y equipo de transporte. La Contabilidad Regional de Andalucía no permite cuantificar sus componentes anualmente, pero para el año 2010 el Marco Input-Output calculaba una alta participación de la inversión en vivienda y construcción (73,7% de la inversión total), mientras que los bienes de equipo y resto de bienes suponían el 23,8%. En los años de recuperación, parece que los bienes de equipo han cobrado algo más de protagonismo, aunque la vivienda y construcción siguen significando más del 60% de la inversión total. De las anteriores consideraciones se deriva que el nivel de inversión y capital de la economía andaluza es insuficiente para generar una dinámica de desarrollo que permita la convergencia económica con España, y que ello no se debe a la inversión en vivienda ni a la inversión pública en infraestructuras, sino a la inversión más directamente productiva que realizan fundamentalmente las empresas privadas. Además del bajo nivel de inversión productiva en Andalucía de los agentes locales, la inversión extranjera (IDE) en los últimos 15 años sólo ha representado el 2,2% de la IDE en España.

Nos encontramos en un momento propicio para el aumento de la inversión productiva, pues los años de recuperación económica están generando elevados excedentes empresariales, y los bajos tipos de interés favorecen la inversión. Nadie puede obligar a los empresarios a aumentar la inversión, pero existen incentivos institucionales para hacer la inversión productiva más o menos atractiva.

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