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Panorama

Macron guarda silencio en plena polémica sobre su guardaespaldas

  • La oposición clama pese a la detención y el cese del ex jefe de seguridad del presidente francés

Emmanuel Macron camina delante de su asesor Alexandre Benalla, el pasado 14 de julio . Emmanuel Macron camina delante de su asesor Alexandre Benalla, el pasado 14 de julio .

Emmanuel Macron camina delante de su asesor Alexandre Benalla, el pasado 14 de julio . / PHILIPPE WOJAZER / efe

El presidente francés, Emmanuel Macron, mantiene silencio frente al caso Benalla, las revelaciones sobre su guardaespaldas de confianza, un mutismo que alimenta las críticas de la oposición. Tras acostumbrar a los franceses a dar la cara ante cada situación delicada, Macron se mantiene al margen de un escándalo que le afecta de forma directa, por estar protagonizado por un hombre ligado a su persona incluso antes de llegar al Elíseo, acusado de agredir a un manifestante durante las manifestaciones del 1 de mayo en París.

Macron calla mientras son los miembros de su Gobierno los que, algo desubicados, se limitan a ganar tiempo para que se conozcan los resultados de las investigaciones abiertas en los ámbitos ejecutivo, legislativo y judicial. El primero la puso en manos de la sección de "asuntos internos" de la Policía; el segundo en forma de una comisión parlamentaria que comenzará su función el próximo lunes, y el tercero con una investigación preliminar.

Esta última es la que aparece más avanzada y mantiene a cinco personas bajo arresto, entre ellas al propio Alexandre Benalla y la de Vincent Crase, gendarme responsable de la seguridad del partido de Macron, puntualmente contratado por el Elíseo y que acompañaba al primero el 1 de mayo pasado. A ellos se sumaron hoy otros tres policías que entregaron a Benalla las grabaciones de las cámaras de seguridad de París en la plaza donde se encontraba el guardaespaldas durante la manifestación, con las que presuntamente quería endulzar su conducta.

Además, se han llevado a cabo registros en el domicilio de Benalla en Issy-les-Moulineaux, a las afueras de París, el mismo donde tenía previsto contraer ayer matrimonio. Deberá retrasar su enlace, porque los investigadores decidieron prolongar su arresto en busca de pistas que aclaren las numerosas sombras que persisten sobre el caso.

Por el momento, las revelaciones no paran de tirar por tierra los tímidos intentos de defensa esbozados desde el Elíseo. Sus responsables aseguraron que le habían suspendido durante dos semanas, al término de las cuales se le habían retirado sus funciones junto al presidente, versión desmentida por imágenes en las que en las últimas semanas se le ha visto junto a Macron en actos públicos. Tampoco han dado una respuesta al hecho de que, pese a conocer los hechos que ahora tachan de "intolerables" a principios de mayo decidieron no ponerlos en conocimiento de la justicia.

El Elíseo pensó ahogar la crisis con esa sanción, pero ahora, después de que Le Monde lo revelara al público el pasado miércoles, parece atenazado por el mismo. Su único movimiento fue anunciar el despido del guardaespaldas tras conocer que había intentado hacerse con las imágenes de vídeo-vigilancia de la ciudad de París, insuficiente ante la catarata de críticas. Según Le Monde, los miembros del partido de Macron, La República en Marcha, reconocen en privado que están desbordados por la dimensión de la crisis y sorprendidos de la falta de acción desde la Presidencia.

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