Panorama

La UE plantea que el impuesto a las empresas digitales sea temporal

  • Francia impulsa una tasa que se dejaría de aplicar cuando hubiera un acuerdo en el seno de la OCDE

El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y el de Economía alemán, Bruno le Maire. El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y el de Economía alemán, Bruno le Maire.

El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, y el de Economía alemán, Bruno le Maire. / florian wiesser / efe

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Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea se mostraron ayer dispuestos a acordar este año un impuesto a las grandes empresas de internet, pese a que la propuesta sobre la mesa está lejos de alcanzar la necesaria unanimidad por las dudas de varios países, incluida Alemania.

"Lo que hemos logrado hoy (por ayer) es el reconocimiento común de trabajar en una solución de corta duración hasta final de año, basada en la propuesta de la Comisión Europea", dijo el ministro de Finanzas austríaco, Hartwig Löger, cuyo país ostenta la presidencia de la Unión y acogió en Viena el consejo informal de ministros.

Los Veintiocho buscan el modo de gravar la actividad de las grandes empresas digitales para paliar la disparidad que existe actualmente entre lo que pagan en impuesto de sociedades estas plataformas (9,5%) y las empresas tradicionales (23,2%).

El punto de partida para la discusión es una propuesta del Ejecutivo comunitario que plantea introducir un impuesto del 3% sobre la facturación por ciertos servicios digitales de las empresas de internet que facturen más de 750 millones de euros en todo el mundo y más de 50 millones en la UE, que se aplicaría de forma temporal hasta adaptar la fiscalidad europea a estos nuevos modelos.

Los Estados coinciden en que debe darse respuesta a un problema que perciben los ciudadanos pero discrepan sobre el modo de hacerlo y, en particular, varios prefieren que la solución se pacte de forma global en el seno de la OCDE.

Para intentar salvar este escollo, el ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, propuso a sus socios introducir una "cláusula de extinción" que garantice que el impuesto europeo será reemplazado "tan pronto como haya una solución en la OCDE", una idea que ha generado consenso según la presidencia. "La vincularemos a una cláusula de extinción, para destacar que será una solución de transición a nivel europeo, y de forma paralela trabajaremos en una solución de larga duración (...) pero estamos dispuestos a desarrollar una solución de corta duración", afirmó Löger.

Pero esta posible cláusula no es suficiente para convencer a todos y se necesita el apoyo de los veintiocho para salir adelante.

Irlanda encabeza la oposición al impuesto, junto con Finlandia, Suecia y Dinamarca -que rechazan una postura unilateral de la UE- mientras que Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Reino Unido mantienen reservas pero se mostraron en esta reunión más abiertos.

Por su parte, el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, dijo que su país "comparte la ambición de llegar a acuerdos antes de fin de año" aunque hay temas sobre los que trabajar. Alemania, que inicialmente respaldó el impulso francés a la medida, había dejado traslucir esta semana sus dudas al respecto.

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