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GERENA

Un vaso de vino, unas migas y arte, mucho arte

  • Una taberna de Gerena expone decenas de esculturas hechas con raíces árbol, realizadas, precisamente, por el dueño del establecimiento, Juan Fernández Mayo.

La técnica de realizar esculturas con raíces de un árbol es tan antigua como la cultura, con noticias en el Período de los Reinos Combatientes (475-221 a.C), pero si rara es verla en un museo, dada la escasez de personas que la practican, verla en una taberna es casi ciencia ficción. De hecho, casi se pueden contar con los dedos de la mano al número de personas en el mundo que realizan esta técnica, que tiene al chino Zhang Dehe (Xiangshan, 1955) como su máximo exponente, pero en una taberna de la localidad sevillana de Gerena se pueden ver decenas de obras con esta técnica, realizadas, precisamente, por el dueño del establecimiento, Juan Fernández Mayo

Se trata de uno de los pocos escultores que se atreve con esta técnica de forma solvente, aunque este hombre nacido en la misma localidad gerenense en 1950 explica que su vocación fue sumamente tardía, "porque cuando me di cuenta de que tenía este don ya tenía casi 40 años", aunque ha ido reuniendo obras, algunas con un formato espectacular, que ha podido mostrar en distintas exposiciones dentro y fuera de la provincia sevillana. Fernández Mayo admite que a la gente le llama la atención que cuando se llegue a su taberna, llamada La Bomba, ver la cantidad de obras de arte que se encuentran en sus paredes, y concreta que tiene intención de poner en marcha un proyecto para conseguir que su local se convierta en un centro de interpretación del arte que practica, "para que todo aquel que venga sepa cual ha sido el proceso para realizar la escultura y como ha llegado hasta donde ha sido colocada". 

Y lo quiere hacer ahora, ya jubilado, "que con más tiempo libre voy a intentar proyectar mi obra para que la vea toda la gente posible", señala, mientras cuenta la curiosa historia de esta taberna situada en la calle Federico García Lorca de la localidad. Una taberna con salida a dos calles "que compramos hace 35 años, aunque antes era como un bar de reunión de personas mayores, que se conocía como El casino de los dormidos. Mi padre llegó a pueblo con una franquicia de una bodega que repartía vino por los pueblos, algo que no existía, y como la hablaba de que era un bombazo se le terminó llamando así". De esta forma nació esta curiosa sala de exposiciones, que prácticamente no deja un sitio libre en sus paredes para que siempre se aprecien las esculturas, con el matiz, señala su autor, que "lo interesante es que la gente lo vea, y vea que no hay forma de hacer dos iguales, es imposible". 

Los secretos son muchos, indica, pero uno de ellos es que la mayoría de las esculturas son de raíces de eucalipto rojo, "con una textura parecida a la caoba, que perdura con el tiempo y permite trabajar bien con ellas". Lo que más llama la atención es que el autor es autodidacta, y después de descubrir el don que tenía realizó varios cursos de modelado y talla, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Sevilla. Ha recibido en el ámbito particular diferentes cursos de pintura con diversos profesionales de los que ha ido recogiendo los mejores conceptos, que posteriormente le han facilitado el poder expresar en su obra escultórica y pictórica su impronta creativa, además de realizar distintos viajes de estudios a Madrid, París, Roma y Venecia, con el fin de adquirir conocimientos de los grandes maestros de la escultura. 

Con todo ello, afirma estar encuadrado en el estilo del Neoprivitivismo, y con su esfuerzo particular ha conseguido que sus obras estén en colecciones privadas de Francia, Suiza, Alemania, Santo Domingo, Portugal, Bélgica y España. 

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