Betis-Girona | Así juega el rival

Con el molde de Machín

  • Eusebio probó al principio con defensa de cuatro, pero no funcionó y rescató el 3-4-2-1 con el que los catalanes son tan fiables y competitivos

Eusebio, antes del inicio de un encuentro del Girona.

Eusebio, antes del inicio de un encuentro del Girona. / emilio naranjo / efe

Después de una gran primera temporada bajo los mandos de Pablo Machín, el Girona va con paso firme en esta temporada en la Liga Santander donde sabe que no se pueden cometer demasiados errores. La segunda campaña, cuando el factor sorpresa se ha diluido, suele ser muy peligrosa para equipos inexpertos en estas exigencias máximas. Pero ahí sigue el Girona con su cartel de equipo sólido, ordenado, competitivo. Se hace respetar.

Y más que se hará respetar este mediodía en Heliópolis, adonde llega después de tumbar a todo un Atlético de Madrid en los octavos de final de la Copa del Rey. Una mayúscula inyección de moral que va a paliar en los catalanes la ausencia de su gran referente ofensivo, Stuani, que debe parar hoy por cumplir ciclo de cinco amonestaciones. Eso que agradecerán los centrales verdiblancos.

El club rojiblanco llegó a encadenar 246 días sin perder fuera de casa, hasta que lo hizo ante el Athletic el pasado 10 de diciembre, jornada 15ª. Acto seguido, volvió a morder el polvo en Nervión ante el Sevilla (2-0) y en su último desplazamiento liguero empató a dos ante el Levante en el Ciutat de Valencia. Enlazan ahora seis jornadas sin ganar, aunque permanecen octavos, a dos puntos del Betis y cuatro del sexto.

Sin balón

El equipo de Eusebio trabaja con una presión no demasiado arriba, sino que se hace más fuerte cuando los medios centro rivales intentan sacar la pelota jugada. El hecho de mantener a los tres centrales atrás siempre permite descolgar más jugadores en esta faceta y permitir así que la presión sea más equilibrada.

La colocación de los jugadores en el terreno de juego con ese sistema con carrileros permite al Girona adelantar algunas piezas en la presión, ya que los tres centrales son un buen cerrojo. Juanpe y Bernardo están asentadísimos, tienen mucho cuajo.

Con balón 

Eusebio empezó con una defensa de cuatro, pero tras dos jornadas rescató el esquema de Machín (3-4-2-1) sabedor de que el Girona venía haciendo las cosas muy bien con ese patrón. Y fue capaz de adaptarse a él. Por lo tanto, lo que quiso hacer es mejorar aún más las prestaciones del equipo en su molde previo. Mayores apoyos a los puntas y más verticalidad eran dos de los aspectos que pretendía cambiar.Además, las salidas en transición –ahora, convaleciente Mojica por la izquierda, lo hace Pedro Porro por la derecha–, están siendo bastante buenas. Echará de menos a Stuani para buscar centros laterales y balones directos que él controle o prolongue. Jugará Lozano, que intimida y remata menos, aunque es más dinámico. Portu tratará de aparecer en el área, como el año pasado en el Villamarín.

Lo mejor

Sin la pelota es un equipo que se sabe pertrechar con la defensa de cinco y es difícil hincarle el diente. Es veloz en las contras.

Lo peor

A veces pierde la cohesión. Arriba, limitado. Y más sin Stuani.

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