Real Betis

Europa, ilusión en el carro de la exigencia

  • El Betis deja atrás la mediocridad de las últimas temporadas para dar un salto y meterse de lleno en la lucha por volver a jugar por el Viejo Continente

Serra Ferrer dialoga con Quique Setién en un acto del club verdiblanco. Serra Ferrer dialoga con Quique Setién en un acto del club verdiblanco.

Serra Ferrer dialoga con Quique Setién en un acto del club verdiblanco. / antonio pizarro

El bético vuelve a estar contento con su equipo. Está ilusionado, y nada más que Del Cerro Grande decretó el final del partido en Mendizorroza cuenta ya las horas para que llegue la cita del próximo sábado en el Benito Villamarín frente al Espanyol -fluye el veneno- en pos de apoyar a un Betis que ha abandonado la mediocridad, como indican los números -suma 40 puntos en 28 jornadas para superar los registros del curso pasado con Poyet, Víctor Sánchez del Amo y Alexis-, para caminar en el carro de la exigencia rumbo a la pelea por volver a jugar en el Viejo Continente. Un carro abanderado por Lorenzo Serra Ferrer y Enrique Setién.

La llegada del actual vicepresidente deportivo fue clave para que buena parte del beticismo empezara a ver las cosas desde una perspectiva exigente. Cada vez son más los aficionados del cuadro verdiblanco que apuestan por seguir el discurso del balear y rechazan argumentos mediocres del tipo "el Betis no puede aspirar a lo que nunca fue, siempre fue así" o "este año es para asentarse y ya el que viene se crecerá", pidiendo con ambición que su equipo pelee hasta por la quinta plaza (está sólo a cinco puntos), lo máximo. Cada vez son más los béticos que entienden que la fidelidad no está reñida con la exigencia ni con la crítica constructiva, con el objetivo de que su equipo y su club crezcan en pos de luchar por retos importantes.

El nombre propio es Serra Ferrer. La transformación de la plantilla realizada en verano -ni rastro de la de Eduardo Macià y mínimo de la de Miguel Torrecilla- está dando, de momento, sus frutos. A mejor vida pasaron ya consideraciones del tipo "el mejor centro del campo después de los grandes" o "la temporada que viene habrá tres o cuatro retoques". El de Sa Pobla llevó a cabo una revolución necesaria -como ejemplo, se ha pasado de la llegada en invierno de Tosca a la de Bartra- con mimbres importantes, con una inversión altísima (unos 40 millones de euros) que tiene a los verdiblancos en el octavo tope salarial, de ahí, y teniendo en cuenta que equipos como el Athletic o la Real Sociedad no andan finos esta temporada, que se les exija pelear por entrar en Europa, sin olvidar el fracaso en la Copa ante el Cádiz.

La función de un entrenador es sacarle rendimiento a la plantilla y en estos momentos, Quique Setién lo está consiguiendo, sabiendo tapar algunas carencias que tiene la planificación del balear. Sus alineaciones, planteamientos y lectura que hace en muchos partidos (lentitud en los cambios, mover las piezas y cambiar el dibujo) son siempre debatibles, pero hay algo esencial que está en el haber del cántabro, el hecho de tener a toda la plantilla enchufada. Un vestuario que cree en su idea y en el que el ambiente es extraordinario.

Además, Setién está apostando por los canteranos -muy buen trabajo de formación por parte de José Juan Romero- y éstos le están respondiendo en el campo. Sobre todo, Loren y Júnior, actualmente por delante de futbolistas de más peso en el equipo que no atraviesan por un buen momento y que deben recuperar su mejor versión. En este aspecto, Setién está siendo justo con los jugadores, algo clave en un plantel de fútbol. En este caso, en el de un Betis que ha puesto rumbo a la lucha por los puestos europeaos montado en el carro de la exigencia.

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