Levante-Betis | La Liga De la inacción al ridículo como epílogo (4-0)

  • El Betis de Setién confirma su caída libre al encajar una goleada que casi finiquita sus opciones europeas

  • El crédito del entrenador queda ahora bajo mínimos

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Las imágenes del Levante-Betis / Efe

El Betis confirmó en el Ciutat de Valencia esa caída libre de la que venía avisando desde hace semanas.Los verdiblancos fueron un muñeco de trapo en manos del Levante, ese equipo que acumulaba nueve jornadas sin ganar y que comenzó el partido en zona de descenso y que lo pasó por encima desde el primer minuto. Tampoco necesitó el cuadro granota convertirse en una apisonadora, ni se encuentra en condiciones para serlo, pero el Betis fue un equipo descompuesto desde la alineación.

Hace demasiado tiempo que Quique Setién y su equipo habían mostrado síntomas que evidenciaban la gravedad de su enfermedad. El fútbol de posesión se había convertido en una ficción y su engranaje defensivo era impropio de un equipo que pretende codearse con la élite. Únicamente la calidad individual de muchos de sus jugadores venía sosteniendo al colectivo, pero, sin William ni Lo Celso, tampoco aparecería esa virtud para salvarlo.

La inacción de los dirigentes y las consiguientes justificaciones a ese descenso continuado del listón de objetivos habían generado una espiral de conformismo que en la noche valenciana estalló en un ridículo más propio de otros tiempos. Un triste epílogo para esa temporada marcada para el crecimiento y que ahora exigirá la asunción de los errores por esa clase gestora que creyó en el entrenador por encima incluso de su propio proyecto.

Si el Betis se jugaba ante el Levante casi una final por Europa no lo pareció. Desubicado, sin ritmo, con dos delanteros que eran dos islas en ataque ante la desconexión de las líneas, al Levante le bastó meter una marcha más para desarbolar a la feble zaga verdiblanca.

La jugada del 1-0 es paradigmática de esa desidia. Coke y Jason generaron una superioridad en la banda derecha ante las dudas de Sidnei y Kaptoum para que el gallego pusiera un centro al segundo palo donde esperaba Campaña, sin marca alguna y con Bartra realizando aspavientos. A la primera con el interior del pie izquierdo remató el sevillano para que Pau López ni se acercase a la pelota en su intento de despeje.

Tampoco reaccionó el Betis tras encajar el tanto. Sin exigencias en defensa, su zona más floja, el equipo granota esperó hasta enlazar un contragolpe, su mejor arma. El centro de Morales lo desvió Mandi a saque de esquina cuando Jason esperaba para fusilar a Pau. El lanzamiento del mismo, golpeado con veneno por Campaña, acabaría significando el 2-0, después de que Loren peinase el centro para desviárselo a Pau, a quien la pelota golpeó en la cara antes de introducirse en su portería.

El primer disparo a puerta del Betis se produjo en el 34’. Repasen el vídeo para comprobar el escaso peligro que generó ese intento de Loren para seguir encontrando razones al desastre perpetrado por el equipo verdiblanco. Incluso al descanso pudo ser peor si el VARno hubiese anulado un gol de Morales. Tampoco le hizo falta acordarse a los granotas de esa acción. Ni la entrada de Joaquín tras el paso por la caseta sirvió para añadir picante a los heliopolitanos. Una pérdida de Guardado en el centro del campo finalizó en un penalti del propio mexicano sobre Morales, VAR de nuevo mediante. El capitán granota, ese comandante que ya destrozó al Betis en la primera jornada del campeonato, fusiló a Pau López para colocar el 3-0.

De ahí hasta el final continuó el quiero y no puedo visitante. El Levante, al que los tres puntos le otorgaron un balón de oxígeno de incalculable valor, se metió en campo propio para administrar su ventaja. Y hasta se encontraría con un gol más en otra acción con el VAR como protagonista y Coke como ejecutor para ahondar en la herida bética.

A seis puntos de la séptima plaza con 12 únicamente en juego, el objetivo europeo parece hoy una quimera. También se intuía repasando la dinámica de resultados de los verdiblancos desde comienzos de año. El progresivo descenso en el rendimiento se fue acentuando tras las eliminación copera, precisamente la competición que fue tapando las carencias que este Betis comenzó a mostrar en El Alcoraz. Sólo una victoria han sumado los hombres de Setién desde la última pausa liguera, justo en el momento en el que llegó el decisivo sprint final. La confianza ilimitada de los dirigentes en el entrenador acabó volviéndose en contra de un equipo que llevaba demasiado tiempo en el alambre.

Si en el club se apuntó al final de temporada para realizar el balance, el Betis adelantó el mismo con el más triste los epílogos ante el Levante. Las decisiones que ahora se tomen apenas tendrán efecto alguno en una campaña que está suponiendo un freno al proyecto.

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