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Valencia-Betis | El ambiente La fiesta bética acaba en decepción

  • El beticismo respondió con más de mil aficionados que no dejaron nunca solo a su equipo

  • Tristeza final en un clima festivo en Mestalla

Jesé se resigna mientras Coquelin se abraza con Roncaglia al término del partido. Jesé se resigna mientras Coquelin se abraza con Roncaglia al término del partido.

Jesé se resigna mientras Coquelin se abraza con Roncaglia al término del partido. / Biel Aliño / efe

El beticismo respondió en Valencia como en las grandes ocasiones, con más de mil hinchas heliopolitanos que estuvieron arropando a su equipo en todo momento. Ya desde el miércoles fueron bastantes los aficionados heliopolitanos que hicieron acto de presencia en la capital del Turia, hasta ayer jueves por la mañana y las horas posteriores, en las que el grupo de béticos empezó a verse por las calles valencianas. Sobre todo en el centro de la ciudad, donde se empezaron a escuchar ya gritos de "¡Betis, Betis!". Béticos que llegaron en AVE, otros en talgo, autobús, en coches propios... no dudaron un segundo en estar al lado de su equipo para tan importante cita.

A medida que avanzaron las horas, la afición bética se concentró en las Torres de Serranos, monumento emblemático de la Comunidad Valenciana y epicentro del beticismo, que quedó concentrado ahí durante varias horas hasta que puso rumbo a Mestalla. Mientras tanto, el principal cántico de la hinchada bética fue el clásico "¡Betis alé, Real Betis Balompié, tienes que ganar la Copa, a la Plaza Nueva hay que volver!". No faltó el himno dentro del amplio repertorio de canciones habituales en el feudo heliopolitano, todo en una atmósfera de beticismo en medio de un constante ambiente de cordialidad.

Pasadas las seis de la tarde, los aficionados béticos comenzaban ya a prepararse para poco a poco empezar a acercarse al feudo valencianista, mientras que en los aledaños de Mestalla la afición del equipo local empezaba a hacer piña para recibir a su equipo como en las grandes noches. La Avenida de Suecia repleta a la espera del bus del Valencia, mientras que los béticos aguardaban al autobús de su equipo antes de comenzar a entrar en la zona acotada para los visitantes, en la parte más alta del estadio del cuadro anfitrión.

Aficionados béticos exhiben sus símbolos ante las Torres de los Serranos, en Valencia. Aficionados béticos exhiben sus símbolos ante las Torres de los Serranos, en Valencia.

Aficionados béticos exhiben sus símbolos ante las Torres de los Serranos, en Valencia. / J. P.

Pasadas las siete y media la tarde empezaron a entrar los más de mil aficionados béticos, con gritos de "¡Te quiero Betis, lo, lo…!" mientras que también se podía observar a béticos mezclados entre aficionados del equipo ché. Con Mestalla poco a poco llenándose se escuchó por primera vez el himno del Betis. Y nada más saltar a calentar los jugadores verdiblancos, con sus camisetas del Día de Andalucía, gritos de "¡Betis, Betis!" y ovación tremenda, mientras los valencianistas respondían con pitos.

Ya empezaba a notarse el cosquilleo en el estómago y la tensión en el bético, que nada más saltar su equipo al terreno de juego cantó su himno como si se tratara del Benito Villamarín y el "¡Mucho Betis, eh!" con banderas al aire, mientras que Mestalla, con su clásica banda de música habitual antes de los partidos y un gran tifo que ponía "Volem" (queremos) ante la imagen de la Copa del Rey recibía a los suyos con una sonora ovación en un gran ambiente de partido grande en el torneo del KO. Un atmósfera espectacular que siguió durante el partido.

Atacaba el Betis y la afición bética reaccionaba a los cánticos de los locales, siempre también al lado de su equipo. Y con el gol de Rodrigo llegó el mazazo para un beticismo que siguió animando, creyendo, y que recibió aplausos al término del choque de la afición valencianista, que volverá a Sevilla para la gran final. Ésa con la que soñó un beticismo desencantado en la noche valenciana.

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