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¿Qué sentido tienen dos postes?

  • El Betis facilita la superioridad numérica del Leganés en todas sus líneas con la insistencia en dos puntas inmóviles

  • El 4-3-1-2 sin bandas y con Mandi como faro hace aguas desde el inicio

Joaquín en una imagen en movimiento durante el encuentro. Joaquín en una imagen en movimiento durante el encuentro.

Joaquín en una imagen en movimiento durante el encuentro. / Inma Flores

Movido por alguna cuestión táctica que vio al analizar el duelo en Butarque, Víctor hizo un movimiento bastante significativo en cuanto a su esquema habitual de juego. No es ni parecido hacer o intentar que el equipo se mueva bajo la base de los tres centrales que hacerlo con una defensa de cuatro de golpe y porrazo sin un adiestramiento más o menos consecuente en el tiempo, pero el Betis no naufragó ante el Leganés por ello. Ni siquiera por la elección de Mandi (debe ser que no hay otro) como único pivote sacando el balón e iniciando el juego. El Betis se tiró al callejón por una falta alarmante de intensidad, quizá producto también de no tener dominados los espacios con la nueva disposición, y por mantener desde el minuto uno al noventa y tantos a dos delanteros postes por delante del balón, Álex Alegría y Rubén Castro. Ello, a todo lo anterior, hacía sumar que el Betis jugara, como poco, con uno menos.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía. FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

Defensa

En ese novedoso 4-3-1-2 con Mandi como faro y sin extremos, el Betis se vio superado casi en todos los terrenos. Al Leganés le fue sumamente fácil crear superioridad numérica una vez que superaba la tímida e insulsa primera línea de presión que no significaba, como en la inmensa mayoría de los equipos de Primera, rebasar a un delantero. El Betis rápidamente estaba ya con tres hombres por delante de donde los azules conducían, ya que Jonas Martin jugaba muy arriba y la presión no era escalonada.

Como Víctor renunció a las bandas con dos interiores retrasados (Brasanac y Rubén Pardo), las llegadas por los costados del rival tardaron muy poco en aparecer. Concretamente seis minutos, los que tardó Tito en ganarle un metro a Álex Martínez y provocar el penalti de éste. Ello se repitió durante la primera parte. El segundo gol, resuelto en el área, se generó en la banda de Rafa Navarro. Los dos canteranos estaban completamente solos ante los desdoblamientos del 4-2-3-1 del Leganés.

Mandi se incrustaba entre los centrales a veces sin posesión, pero fallaban la ejecución de los principios y subprincipios defensivos. Los rivales recibían con comodidad, con los béticos lejos, y los centrales iban desorientados. Víctor cambió luego, poniendo a Tosca de lateral y a Mandi, en su sitio.

Ataque

Igual que para defender, al Betis le faltaban piezas. Claro, había dos delanteros inmóviles arriba. Mandi recibía hasta que el Leganés corrigió eso en el descanso, pues a la salida del mismo, dos locales se pegaban a Mandi para obligar al Betis a salir por otro lado. Y el Betis lo hizo por el mismo sitio pero con Rubén Pardo, unos minutos con Mandi a su lado y, luego tras los cambios, ya solo.

El Betis experimentó una ligera pero a la vez irresponsable mejoría. Con Joaquín con libertad aparecieron más los espacios, pero para bien y para mal. Víctor mantuvo a los dos puntas arriba y la última jugada del partido definió el despropósito. Tosca le daba un pelotazo a Rubén Castro al intentar rematar.

Virtudes

¿Un exceso de valentía quizá?

Talón de aquiles

Falta de intensidad y sangre.

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