Leganés - Betis | el otro partido

La urgencia de una catarsis

  • El Betis, como ante Granada, Las Palmas y Alavés, vuelve a encajar cuatro goles

  • La cita de Butarque, otro ejemplo más del fracaso de Haro y Catalán

Jonas, cabizbajo tras uno de los goles encajados. Jonas, cabizbajo tras uno de los goles encajados.

Jonas, cabizbajo tras uno de los goles encajados.

El Betis firmó en Butarque su enésimo espanto. No hay argumentos para defender este Betis indefendible de Ángel Haro y José Miguel López Catalán. Da igual que sea Eduardo Macià, Miguel Torrecilla, Gustavo Poyet y ahora Víctor Sánchez del Amo, el problema radica en la cúpula dirigente de ABA, que ha fracasado con mayúsculas en su proyecto. ¿Hasta cuándo va a aguantar el bético esta tomadura de pelo? Porque este Betis es indefendible.

No hay excusas. Primero fue "paciencia, dejen trabajar", después llegó otro mensaje que emanó del club basado en la "estabilidad para crecer" y el último argumento es aquello de "equipo en crecimiento" que sabe "competir". ¿Qué bético se cree esto cuando Granada, Las Palmas, Alavés y Leganés le meten cuatro goles a su equipo? Los jugadores tienen su responsabilidad, pero los grandes culpables tienen nombres propios: Haro y Catalán. Sin olvidar, tampoco, a sus defensores, esos que públicamente muestran lealtad al presidente y vicepresidente. ¡Bético, despierta!

La temporada ha sido un desastre y así lo reflejan los números. ¡61 goles encajados! ¿Dónde está el salto de calidad? Ay, aquellas frases... "Nuestra estrella polar es el Atlético; buscamos la excelencia", dijo Haro. "El mejor centro del campo después de los grandes; las sensaciones...", manifestó Torrecilla, sin olvidar ejemplos de Catalán: "El año que viene será el bueno". Y así un sinfín de sentencias que demuestran la catarsis que necesita el Betis en todos sus estamentos. De arriba abajo. ¿Más paciencia? ¿Un año más a Haro y Catalán? ¿Por qué no dan un paso al lado?

La planificación de Torrecilla vuelve a quedar retratada en otro ridículo partido

La planificación deportiva ha sido muy deficiente, con futbolistas de nivel medio bajo e inversiones desmesuradas y arriesgadas. ¿Qué base tiene el Betis para la próxima temporada? ¿Dónde están esos datos que hablan de que el Betis compite y está en crecimiento? ¿Qué más necesita el bético de a pie para darse cuenta de la regeneración absoluta que necesita su club? La mediocridad actual del club de Heliópolis se refleja en el campo y la sensación de club descabezado en la semana de Feria es otro ejemplo que refleja la inoperancia de Haro y Catalán como gestores deportivos.

El aficionado bético tiene ante el Atlético de Madrid, el próximo domingo en el Benito Villamarín, la oportunidad de mostrar su disconformidad ante la paupérrima gestión de la cabeza visible de ABA. No es el momento de mirar hacia otro lado, sino de exigir un cambio radical y no alargar la continuidad de un proyecto más que agotado y sin crédito, porque defender el Betis actual es ser cómplice de la mediocridad más absoluta que reina en Heliópolis.

¿Por qué? Porque no es cuestión de tiempo, ni de estabilidad, ni de madurez... Es una cuestión de fútbol. De tener buenos jugadores, un buen entrenador, un director deportivo que esté a la altura de lo que un club como el Betis necesita y unos dirigentes que sepan de fútbol, tengan carisma y veneno, principalmente. Y esto no existe en el Betis de ABA. Otro capítulo aparte merecen el baloncesto y la paz social tras el pacto con Bitton Sport, porque el Betis es un club de fútbol que necesita de manera urgente una catarsis, un cambio, un nuevo Betis. Es la hora del cambio, de la catarsis.

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