Rioja y Oro

'Cachuli' vuelve a escena y la moda de los plumíferos

  • Julián Muñoz regresa a las revistas del corazón y participa del culebrón de Cantora

  • Rosalía se suma a la moda de los acolchados

Julián Muñoz en una foto tomada tras salir de la cárcel. Julián Muñoz en una foto tomada tras salir de la cárcel.

Julián Muñoz en una foto tomada tras salir de la cárcel. / D. S.

Me asalta en la redes sociales una pregunta de esas que hacen a los seguidores de ciertos perfiles para entretener el tiempo en horas de asueto. La cuestión esconde su buena ración de venganza, de corazón herido y traspasado por el dolor del desengaño (nos ponemos trágicos en este momento): “Elija qué prefiere: ¿Seguir viendo a su ex? ¿O estar confinado para no verlo?” La pregunta –a la altura de las grandes mentes, como ustedes comprenderán– me viene como anillo al dedo (según siempre el grosor del mismo) al echar un vistazo a las portadas con las que nos deleitan las revistas del corazón esta semana.

De todas ellas destaca la que Diez Minutos dedica al que fuera regidor marbellí y novio, a la antigua usanza, de la tonadillera a la que un país entero le debe horas y horas de entretenimiento y catarsis social ante una realidad que emula, cada vez más, a aquella desdicha mitológica de Sísifo, el rey de Corinto que estaba condenado a subir una piedra a la cima de la montaña para luego hacerla rodar abajo y repetir la misma tarea eternamente. Pues así estamos los mortales entre tanta ola de fuerte marejada. A lo que iba: que Julián Muñoz (Cachuli en sus días de gloria) ha resurgido de las cenizas del olvido y también ha sacado su buena porción del pastel mediático y económico en el que se ha convertido el culebrón (por entregas) de Cantora.

El que fuera en su momento hombre de confianza de Jesús Gil (en el populismo está todo inventado, mucho antes de que llegara Trump y otros ejemplares nacionales de rabiosa actualidad) vuelve a las portadas de las revistas largando fiesta de su ex, esa mujer de melena larga y morena a la que le lanzaba aquella pregunta retórica que quedó grabada –con riesgo de dejar serias secuelas– en la mente de una generación: “Gitana, ¿tú me quieres?”. Pues resulta que esa mujer a la que había conocido en el Fitur de 2002 (la feria de turismo donde los alcaldes de la piel de toro se lo pasaban la mar de bien durante varios días en la villa y corte sin coste alguno para sus bolsillos) dejó de tener un sentimiento recíproco hacia el ex de Mayte Zaldívar (tercera en discordia) al año de comenzar la relación.

El amor duró eso: un año. El resto fue una cuestión “comercial”, incluida la famosa incitación al “dientes, dientes” que la folclórica le profirió en un alegato a la salud bucodental del que nunca recibió justo reconocimiento por parte de las clínicas expertas en tener en perfecto estado los molares, colmillos e incisivos. (Lo reconozco, pocas cosas hay que me pongan más nervioso que la consulta de un dentista).

90.000 dólares en un bolso

El ex presidiario no se ha mordido la lengua. Para nada. Ha confesado que a la Pantoja la pillaron un día con 90.000 dólares en el bolso (no especificó modelo ni marca del mismo), que no sabe dónde guarda el dinero que acumula (siempre hay que mirar por dentro de los colchones) y que de sus hijos se preocupaba lo sucinto (lo que supone respaldar la versión de Kiko Rivera, un DJ en horas bajas). Pues eso, que a Maribel, ni por mucho confinamiento voluntario que pase en la finca de la discordia, la van a privar de sufrir el tormento de su ex y, con ello, de una relación que acabó con los dos protagonistas tras las rejas, lo que hizo añicos su imagen pública.

Tras Julián serán más quienes se sumen al elenco de este serial que nos tiene bien entretenidos en época de pandemia. De hecho, una antigua amiga de la cantante, Charo Vega, ya ha buscado el calor de los focos para revelar otros aspectos de la que fuera viuda de España. Todo ello, por su puesto, con una buena morterá por delante, que la cosa no está para ir desprestigiando al prójimo por puro altruismo.

Rosalía durante una actuación. Rosalía durante una actuación.

Rosalía durante una actuación. / D. S.

A todo esto, ya ha pasado la Candelaria, la fiesta en la que muchos famosos se daban cita en el Rocío en tiempos exentos de restricciones. “Los más modernos llaman al 2 de febrero el día de la marmota”. Ya, pero eso es un barbarismo que no procede. “Pues el animal ha vaticinado que queda invierno para largo”. Habrá que seguir abrigados. “¿Con plumas?”. Toda la que quiera. Lo digo por el calor que aportan, no sea mal pensado. Y ahora que Rosalía los lleva a cada instante, con más razón.

“Esa chica todo lo convierte en tendencia. Como las uñas”. ¡Qué espanto! No me la imagino haciendo tareas domésticas con tal manicura. Pero sí tengo que darle la razón en una cosa: el plumífero nos iguala. Por la cintura, me refiero. Usted se pone uno de esos chaquetones acolchados y siempre lo podrá culpar de presentar un exceso de volumen. Es una prenda igualitaria. Aunque servidor es más de trenca y austriaca. “Usted es un rancio”. Gracias por el halago.

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