Salud y Bienestar

Los riesgos del mañana

  • Una entidad estadounidense enumera los riesgos tecnológico-sanitarios que serán más comunes La Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica analiza el resultado

Cada vez es más habitual el uso de tecnología en los hospitales y centros sanitarios. Escáneres, resonancias magnéticas… son pruebas de las que casi cualquier ciudadano ha escuchado hablar y muchos incluso las han experimentado para el diagnóstico y tratamiento de distintas patologías. Sin embargo, y aunque el objetivo final es claramente el bienestar del paciente, los expertos advierten de que su uso no está exento de problemas, siempre solucionables con una preparación profesional adecuada. El Instituto de Investigación en Cuidados de Emergencias (ECRI) ha elaborado un top ten de riesgos tecnológico -sanitarios que podrían afectar a médicos, técnicos y pacientes durante 2014. En España, lo ha dado a conocer la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica cuyo presidente, Jesús Lucinio Manzanares, advierte de que "aunque la sanidad en Estados Unidos difiere bastante de la española, los riesgos indicados en el informe son también relevantes en Europa y en España".

El primer puesto en el listado estadounidense lo ocupan los riesgos asociados a las alarmas de los dispositivos médicos que generan. Según el ECRI, "se puede tener un número demasiado alto de algo bueno", por lo que un número excesivo de alarmas -sobre todo para problemas que no son clínicamente significativos- puede implicar lo que se conoce como "fatiga de alarmas" que podría implicar daño al paciente. Entre las razones que dan para esta afirmación destaca que los cuidadores pueden estar sobrepasados y ser incapaces de atender a todas las advertencias relacionadas con estas tecnologías.

En el documento de ECRI de 2014 destacan cuatro riesgos que aparecen por primera vez en el listado: los peligros asociados a la exposición de radiación en quirófanos híbridos, las complicaciones derivadas de un entrenamiento insuficiente en la aplicación de cirugía robótica, la dosis de radiación usada en los TAC pediátricos y el uso de tecnologías diseñadas para adultos en niños. Según Lucinio, una de las claves para evitar estos riesgos es que todos los centros sanitarios que cuenten con tecnología de imagen dispongan de un servicio de Electromedicina específico que gestione de forma interna el uso y mantenimiento de estos aparatos. "Es crucial", explica. En este sentido, el presidente de la SEEIC destaca que "un paso importante en este campo" ha sido la acreditación hace unos meses por la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias para la inscripción del servicio de Ingeniería biomédica de un hospital de las islas como empresa autorizada para la asistencia de equipos de rayos X con fines de diagnóstico médico.

Lucinio comenta que en los últimos años se han incrementado los riesgos asociados a los procesos de atención al paciente. "La tecnología no está exenta de estos riesgos", subraya. Para el especialista de la Seeic, "en la medicina actual no se puede analizar ningún proceso clínico sin contar con las tecnologías sanitarias, que facilitan al profesional los medios para el diagnóstico y el tratamiento".

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