Ley de Memoria Histórica

La Macarena ya tiene donde enterrar a Queipo

Lápidas de Queipo y su esposa en el interior de la basílica macarena. Lápidas de Queipo y su esposa en el interior de la basílica macarena.

Lápidas de Queipo y su esposa en el interior de la basílica macarena. / Juan Carlos Muñoz

Un paso más para resolver uno de los asuntos más polémicos a los que se enfrenta la Hermandad de la Macarena desde hace una década. La aprobación, por parte del cabildo de hermanos de esta corporación, de construir un columbario abre una de las vías contempladas para la exhumación de los restos de Gonzalo Queipo de Llano y su esposa, Genoveva Martí, de la Basílica de la Macarena. 

La permanencia de estos restos mortales se ha visto avivada con la reciente exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Ese mismo día, la líder de Unidas Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, se plantó a las puertas del templo macareno para exigir el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica y, por tanto, la salida del "general golpista" de un recinto privado, pero de proyección pública. 

El domingo 27 de octubre, cuatro días después, el atrio de la basílica amanecía con pintadas alusivas a la permanencia de Queipo en este templo religioso y exigiendo la exhumación. El debate y la polémica volvían a la palestra informativa y ponían, de nuevo, sobre la Hermandad de la Macarena el foco mediático. 

Esta situación viene de lejos. Desde hace una década la corporación de la Madrugada ha ido dando pequeños pasos para que la permanencia de estos restos no se convierta en tema de debate nacional. En 2009 eliminó todas las referencias militares y políticas de Queipo. Desde entonces sólo se le nombra como "hermano mayor honorario" por su colaboración en la construcción del templo. 

Edificio privado de proyección pública

Pero tal gesto no resulta suficiente para cumplir la actual Ley de Memoria Histórica, que exige la retirada de cualquier alusión y homenaje a personas vinculadas con la dictadura franquista no sólo en los edificios públicos sino también en los privados que tengan proyección pública, como ocurre en la basílica macarena, visitada por cientos de sevillanos y turistas cada día.

Tal cumplimiento ha sido exigido, además, por el anterior gobierno de la Junta de Andalucía y por el Ayuntamiento de Sevilla, que aprobó solicitar la salida de los restos de Queipo en un pleno. El alcalde hispalense, Juan Espadas, se ha referido también en varias ocasiones -siempre en un tono de cordialidad y evitando el enfrentamiento- que se proceda a esta exhumación.

Concentración de diversos colectivos el pasado 27 de octubre exigiendo la salida de Queipo de la basílica. Concentración de diversos colectivos el pasado 27 de octubre exigiendo la salida de Queipo de la basílica.

Concentración de diversos colectivos el pasado 27 de octubre exigiendo la salida de Queipo de la basílica. / José Manuel Vidal / Efe

A esta situación se han enfrentado el anterior hermano mayor, Manuel García, y el actual, José Antonio Fernández Cabrero, quien ha pedido recientemente mayor concreción a la Junta en la redacción de la Ley Andaluza de Memoria Histórica y Democrática para poderla cumplir y sacar estos restos. No obstante, Cabrero ha dado ya un primer paso firme con la aprobación, por parte del cabildo de hermanos celebrado este domingo, de la construcción de un columbario en la actual sacristía, bajo el camarín de la Virgen de la Esperanza. 

Como ya planteó en su día, este espacio podría albergar los restos mortales de Queipo y su esposa, que descansarían junto a los de otros macarenos y se evitaría, así, su exposición pública en el interior del templo. No obstante, tal decisión ha de contar con el respaldo de la familia del general golpista y después se estudiaría si el traslado se sometería a la aprobación de un cabildo de hermanos. Lo que está claro es que la corporación de la Madrugada ha dado ya un paso firme e importantísimo para empezar a solucionar un asunto que se alarga demasiado en el tiempo. 

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