Charo Padilla, pregonera de la Semana Santa de Sevilla 2019 "Romper el techo no es fácil"

  • Que te atienda Charo Padilla, la primera mujer en la historia que dará el Pregón de Semana Santa de Sevilla, para una entrevista es posible

  • Nunca dice no, aunque no tenga tiempo. Aún así le he propuesto rezar el Rosario a vuelo de AVE

Mariló Montero junto a Charo Padilla en la estación de Santa Justa. Mariló Montero junto a Charo Padilla en la estación de Santa Justa.

Mariló Montero junto a Charo Padilla en la estación de Santa Justa. / D. S.

Dice el Rosario: Misterios gozosos

–¿Qué acto misterioso te ha hecho gozar más?

–De todos he aprendido algo. La misma fe hay frente a la Macarena y la Esperanza que ante la Virgen de los Dolores de Torreblanca.

Dice el Rosario: La encarnación del hijo de Dios

–¿Cuál de sus hijos querrías que se pudiera reencarnar?

–Mi madre porque no ha podido ver cómo me he desarrollado como mujer. Murió cuando yo tenía veinte años. Un trozo del Pregón se lo dedico a ella, está dedicado a ella.

Dice el Rosario: La Visitación de nuestra Señora a Santa Isabel

–¿A quién necesitas que te visite en tu camerino antes de salir a dar el Pregón?

–¡A mi marido! A mis hijos no, porque me van a poner más nerviosa. Mis hermanos tampoco, prefiero que estén sentaditos. Quiero que en el camerino estén conmigo mis amigas, para reírme, para relajarme, para ayudarme a controlar las cosas. Quiero a mi Esther, mi Arancha, mi Fátima, mi Amalia y mi Carmela que me tiene que maquillar. ¡Y al primero que me pregunte si estoy nerviosa le doy dos guantás!

Dice el Rosario: El Nacimiento del hijo de Dios

–Agradece a Dios por la vida de una persona.

–La de mi marido: ¡absolutamente! ¡Pero vamos! ¡Como te lo digo! La de mis hijos, también, pero gracias a mi marido han nacido mis hijos. Mis hijos se van a ir y nosotros nos vamos a quedar juntos.

Dice el Rosario: La Purifiación de la Virgen Santísima

–¿Te ha perdonado?

–¿Quién?

–Alguien a quien hayas herido a lo largo de tu vida.

–Soy malaje, pero soy buena persona. No soy encantadora, pero, conscientemente, no he hecho daño a nadie.

Dice el Rosario: La pérdida del niño Jesús y su hallazgo en el templo

–¿Cuándo te sentiste más perdida en tu vida y quien te recondujo en tu camino?

–Me quedé solita hace mucho tiempo. Mamá enfermó, yo la cuidé. Me levanté sola, me he hecho fuerte sola, aunque en realidad tengo mil debilidades. He caído varias veces. Otras he tirado de amigos y amigas muy íntimos. Luego, mi marido. ¡Siempre Manolo ha sido mi apoyo! Lo conocí muy tarde porque me casé mayor. Él ha tirado de mí.

Mistierios Dolorosos

La Oración

–¿Cuándo Rezas?

–Ahora estoy rezando más que nunca. Estoy disfrutándolo. Estoy en una terraza, miro a la Giralda y rezo. Una iglesia vacía es maravillosa. Recuerdo una, la del pequeño pueblo de Irlanda, Mullingar, donde estudiaba mi hija Sofía. Saqué bolígrafo y papel. No pude evitar rezar y escribir inspirada durante toda una mañana.

El Rosario: La flagelación

–¿Cuál es tu peor castigo?

–El no quererme más. El Pregón me ha ayudado a creer más en mí.

El Rosario: La coronación

–¿Qué forma tiene tu vanidad?

–La de mi micrófono, porque seguiré haciendo mis reportajes de siempre a mis iglesias, a mis señoras de toda la vida contando sus historias de toda la vida. No soy nada vanidosa.

Dice el Rosario: El camino del monte calvario

–¿Qué es lo más hermoso de este calvario literario de tu vida?

–El cariño sincero de la gente. Tengo las alforjas cargadas hasta el día que me muera.

Dice el Rosario: La crucifixión y muerte de nuestro señor.

–¿Desde la cruz, desde el atril, a quién mirarás?

–A la viejecita de El Cerro, a la del hospital, a las que están en sus casas, a todas las personas que me han escuchado toda la vida y me estén escuchando por la radio ese día.

Misterios Gloriosos

Dice el Rosario: La resurrección del señor

–¿A quién escucharías después del Pregón?

–Asumo que critiquen que si era más o menos poético. Pero que digan que sonaba, que era la Padilla. Con eso, seré feliz.

Dice el Rosario: La ascensión del señor

–¿A quién creerás?

–Creeré a mi marido. La efervescencia de la crítica durará veinticuatro horas. Luego seré parte de una lista de un montón de gente.

Dice el Rosario: La venida del Espíritu Santo

–¿Cómo te quieren la calle, los cofrades, los capillitas?

–El despelleje forma parte del Pregón. Si no, no sería Sevilla.

Dice el Rosario: La asunción de nuestra señora de los cielos

–¿Qué desearías que la Histórica digería de ti?

–Un Pregón que emocionó desde la sencillez y la autenticidad.

Dice el Rosario: La coronación de la Santísima Virgen

–¿Y las mujeres?

–Que se han visto reconocidas. He sido una mujer que ha estado haciendo este trabajo durante más de treinta años cuando las mujeres no pintaban ni medio pelo en él. Se van a ver representadas.

Misterios Luminosos

Dice el Rosario:El bautismo de Jesús en el Jordán

–Serás modelo de otras mujeres. ¿Qué novedades sembrarás?

–La novedad soy yo. La primera mujer. No soy modelo para nadie. Lo que voy a contar lo he vivido yo, no me lo han contado. Cada persona tiene su Pregón. Este año es una anécdota. La segunda no será una sorpresa.

Dice el Rosario: La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná

–¿Falda, pantalón, vestido, liso, estampado?

–Vestido, elegante, discreto. Que mi vestimenta no distraiga de lo que voy a decir.

Dice el Rosario: El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión

–¿A quién propones como la siguiente pregonera?

–No seré yo quién. Pero aquí está Charo Padilla para decirle al Consejo que no tarde, porque mujeres hay, ¡claro que las hay!

Dice el Rosario: La transfiguración

–Los tienes, ¿llevarás los tradicionales tirantes y el chalequillo?

–Se cumplió con la tradición y me regalaron los tirantes, pero entre risas le miraron a mi marido preguntándole si le gustaba el color. Pero seré yo quien se los ponga un día de verano con una de sus camisas.

Dice el Rosario: La institución de la Eucaristía

–¿Podrás vivir en paz?

–Como si me quitaran una losa de encima. Debut y despedida. Romper el techo no es fácil.

–Que Sevilla te bendiga.

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