Cofradias

El horario por encima de todo

  • La figura del nazareno ha sido relegada a un segundo o tercer plano por unas cofradías que no respetan a sus hermanos y a las que sólo le interesa cumplir con los tiempos establecidos .

 El horario por encima de todo

La figura del nazareno ha sido relegada a un segundo o tercer plano por unas cofradías que no respetan a sus hermanos y a las que sólo le interesa cumplir con los tiempos establecidos . 

VAMOS, hermano. Tenemos que cumplir el horario por encima de todo". Esta frase de un diputado de la Hermandad de la Macarena a un nazareno resume perfectamente en qué se ha convertido la Madrugada. Lo más importante es no dejar retrasos a costa de lo que sea. Y cuando los damnificados son los nazarenos hay que pensarse mucho lo que se está haciendo. En esta Semana Santa plena de cofradías se ha puesto más en evidencia que nunca la decadencia que vive la fiesta y la mala educación de un público que no sabe qué está viendo o cómo lo tiene que ver. El pretexto son las cofradías para salir a comer, a charlar o a tomar copas y, ya de paso, se ven algunos pasos. Los nazarenos son, probablemente, los que más sufren a este público indolente. No respetan las filas, pasan arrollando, alfombran las calles con todo tipo de desperdicios y basuras, no se callan. No hay ningún tipo de respeto por una figura que debería imponer sólo con su presencia... pero cuando desde las propias hermandades se le falta al respeto a sus nazarenos, que son los que sustentan las devociones, los hermanos anónimos sobre los que se cimienta la hermandad, es para cerrar la puerta y apagar la luz.

Un nazareno del último tramo del Señor de la Sentencia, cirio morado con más de 60 años de hermano, relataba el viernes la impotencia y la indignación que sintió desde prácticamente la misma salida: diputados que no velan por la integridad de su cuerpo de nazarenos y que les dicen sin vacilar que lo único importante es cumplir con el horario, un paso que les arrolla sin piedad cuando no disponen de espacio físico para andar... y muchas otras vejaciones que sufrieron a lo largo de la estación de penitencia. Actitudes que una hermandad como la Macarena, que lo que es lo es por sus hermanos, debería reflexionar y mucho.

La figura del nazareno cotiza a la baja frente a otros colectivos, como los músicos o los costaleros, que han cobrado una relevancia especial en los últimos años. Las hermandades, y es algo general, no velan por ellos, aunque cuando hay amenaza de lluvia se les llene la boca hablando del "patrimonio humano". El nazareno de la Madrugada, el de las seis hermandades, merece un reconocimiento. No sólo tiene que aguantar a una gran parte del público que los ve sin ningún respeto, sino que son los que verdaderamente sufren los problemas de horarios e itinerarios de una jornada cuya solución se antoja harto complicada. Los nazarenos del Silencio desfilan durante toda la estación pegados unos a otros renunciando a su propia manera de andar. Los del Gran Poder son como un tren de alta velocidad que tienen que circular a velocidad de cercanías y encima dando un rodeo por el que pasan más tiempo de la cuenta en la calle. Los del Calvario merecen un monumento por esperar casi hasta las cuatro de la mañana para salir. Y qué decir de los de las tres de capa -Macarena, Esperanza de Triana y los Gitanos- que aguantan carros y carretas (exógenos y endógenos) y ya no van ni de a tres ni de a cuatro, sino como si de una manifestación se tratara. Cuidemos más al nazareno. Figura esencial e imprescindible de la Semana Santa.

En el año del control de los horarios y los desfiles procesionales, lo más destacado de la Madrugada fue precisamente eso: el esfuerzo de las seis hermandades por no dejar retrasos en la Campana. Fue una noche sin incidentes destacables. La Macarena pasó y dejó hasta algún minuto de adelanto que se mantuvo hasta la Esperanza de Triana. La Hermandad de los Gitanos volvió a sufrir un parón importante antes de poder pedir la venia. Todas las cofradías pudieron completar una estación de penitencia muy lucida. Las de cola, con su habitual sobriedad y seriedad. Las de capa, con su alegría y con la emoción a flor de piel.

La Madrugada del próximo año podría ser muy diferente a la vivida este año. Las hermandades se han conjurado para arreglar, por ejemplo, los problemas en el regreso del Gran Poder, o los que sufre la Esperanza de Triana cuando se tiene que comprimir sobremanera antes de llegar a la Campana. La solución debe ser global y no va a ser nada fácil dar con la tecla que permita descongestionar un día más que saturado.

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