La sombra de Quiñones es alargada
Calle Rioja
Cantera. Los dos mejores trabajos del premio Fernán Caballero de Relato Corto se van a alumnas de dos institutos de Chiclana, la patria chica del autor de ‘La canción del pirata’
El Premio Fernán Caballero de Relato Corto goza de una extraordinaria salud. El viernes pasado se entregaron los correspondientes a la decimosexta edición. El acto tuvo lugar en la Casa de la Provincia y reunió una serie de ingredientes que le dan un carácter muy especial. Convocados por la Fundación de Cultura Andaluza para escolares de toda Andalucía, aunque en este tiempo, tres largos lustros, haya cambiado tres veces el signo político del Gobierno y por tanto los planes educativos, las ganas de contar historias siguen incólumes, insobornables.
Desde que se crearon en 2007, es la primera vez que se presentaron y están entre los finalistas estudiantes nacidas ese año, coetáneas por tanto de un certamen literario ya consolidado. Femenino plural porque han sido cinco las jóvenes que han copado los primeros puestos, correspondientes al primer premio, el accésit y las tres finalistas.
Si fuera una competición olímpica, el municipio de Chiclana se llevaría el oro y la plata en estos Juegos de las Letras. Se puede decir que en esta ocasión la sombra de Fernando Quiñones es muy alargada, escritor nacido en el municipio donde están la playa de La Barrosa, el castillo de Santi Petri o los cantes de Rancapino. Fernando Quiñones da nombre al instituto de Educación Secundaria al que pertenece Elvira Zamorano Sanromán, cuyo relato Despierta ha merecido los parabienes del jurado. Nació en 2006. Entre sus autores de referencia, cita a Elvira Lindo. Preguntada por el escritor que da nombre a su centro escolar añade: “Ponlo también”, hablando de Quiñones, autor de La canción del pirata, amigo de Borges que cruzó el Atlántico para entrevistar a Fidel Castro en La Habana. Elvira quiere seguir escribiendo, aunque piensa estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
El accésit o segundo premio también fue para Chiclana. Dos familias chiclaneras que se desplazaron hasta Sevilla, a la Casa de la Provincia, para recoger unos premios tanto para ellas como para el instituto al que representan y han dejado en tan buen lugar. El accésit ha sido para Lucía Cárdenas Soldán. Tituló su relato Un largo camino hacia las estrellas. Estudia en el instituto La Pedrera Blanca, de Chiclana. Pese a su juventud, nacida en 2007, ya tiene un libro publicado, En lo más profundo del océano. Su abanico de gustos literarios es muy amplio: Antonio Machado, Michael Ende, Carlos Ruiz Zafón. Quiere estudiar Medicina. La estela de los médicos escritores: Chejov, Baroja, Martín Santos, Ismael Yebra, Francisco Gallardo…
El primero de los tres finalistas también se fue para la provincia de Cádiz. Un doble premio para Andrea Aránegas, estudiante del instituto Las Cumbres, de Ubrique, porque el mismo día que oía su nombre por parte de José María García Blanco, secretario del jurado, era su cumpleaños. 16 primaveras de una escritora nacida en 2007, el año de la primera edición de unos relatos Fernán Caballero que con este pleno de cinco escritoras en ciernes ha sido más Cecilia Böhl de Faber que nunca. Su relato se titula Bolas de papel. Le gustan los libros de Javier Castillo “y de más pequeña J.K. Rowling”. Paisana de Modesto Barragán, presentador de Andalucía Directo, de un torero que lleva Ubrique por montera y de un turronero que ha celebrado por todo lo alto su cumpleaños en Sevilla, Andrea quiere estudiar Ingeniería Informática.
Es curiosa la diferencia de gustos literarios entre las ganadoras y finalistas y que ninguna tenga previsto elegir para el futuro una carrera de las llamadas de Letras o en el campo de las Humanidades. Quizás la única excepción sea otra finalista, Laura Caso Septién, sevillana de 2006 que pretende sin dejar de dar rienda suelta a sus ganas de escribir hacer un doble grado relacionado con el Derecho. Su relato se titula El color de la vida, un buen marco para los afanes de esta prometedora cantera literaria. Le gusta leer a Jane Austen y a una joven neoyorquina de Manhattan llamada Sara J. Maas. Estudia en el Buen Pastor.
La madre de Mercedes Lozano Carvajal recogió el premio de su hija, la tercera finalista con el relato No te dejaré solo. La joven autora estaba en Marsella y fueron sus padres los que acudieron a La Casa de la Provincia. A su hija le gustan tanto la literatura como el cine. Estudia en el Colegio Highland School de Sevilla. Tiene un tío por la rama materna, los Carvajal, que escribe libros de Historia, y por la paterna, los Lozano, es sobrina-nieta de Joaquín Romero Murube, el escritor que fue conservador del Alcázar y da nombre a la calle que separa la Casa de la Provincia del Patio de Banderas del enjambre de palacios. Para mantener la tónica científica de sus compañeras, Mercedes pretende estudiar Matemáticas.
Blanca Merck Navarro presidió las deliberaciones del jurado, integrado por Ana María Marco, Irene Reyes Noguerol, Ricardo Ríos, quien firma esta crónica y José María García Blanco como secretario del jurado. Se dirigió a los presentes Irene Reyes Noguerol, una prueba de la lozanía de este certamen literario: quien ahora enriquece el jurado con su juventud y solvencia intelectual fue en tiempos de estudiante participante del certamen Fernán Caballero de Relato Corto que este año se ha ido cerca de las aguas del Atlántico y a las estribaciones de la serranía de Cádiz.
No se repiten en las preferencias literarias ni en las vocaciones universitarias y tampoco en las temáticas que abordan sus respectivos relatos. En Despierta, Elvira Zamorano lleva al lector con mano maestra a la oscuridad de un zulo, de un ataúd o de un armario con un final lleno de intriga y misterio deudor de La Metamofosis de Kafka.
Lucía Cárdenas se enfrenta en Un largo camino hacia las estrellas a la indiferencia del mundo actual ante las personas mayores, un relato sazonado con interesantes reflexiones sobre la muerte hechas desde una vida en su esplendor. En Bolas de papel, Andrea Aránegas plantea un duelo de personalidades muy cinematográfico entre un profesor de literatura y un youtuber. “Donde antes veía arte, sólo veo cosas”, se lee en el relato El color de la vida, de Laura Caso. Literatura pura, impropia de su edad: “Alguien que no conozco lleva demasiado tiempo viviendo en mí”.
Está claro que a Mercedes Lozano Carvajal le apasiona la Historia como materia para la ficción. En No te dejaré solo el lector se sitúa en Insbruck en 1935, asiste a la invasión alemana de Austria y al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Un relato que tiene cosas de Sin novedad en el frente, la novela de Remarque que llevó al cine Lewis Milestone, de la premiada cinta de Roberto Benigni La vida es bella e incluso del Recluta con niño con José Luis Ozores.
La sombra de Quiñones es muy alargada gracias a estas paisanas del siglo XXI. El escritor que nació el mismo año que Carmen Sevilla y de quien en noviembre se cumplirán 25 años de su muerte inmortal. Hortensia Romero le llevará una corona de cangrejos ermitaños.
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