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Sevilla ayer y hoy

Contadero se plantó ante Franco

  • PRÓXIMA ENTREGA Miércoles, 1 de Julio.En octubre de 1958, el marqués del Contadero presentó al general Franco su dimisión irrevocable como alcalde de Sevilla por el sistemático abandono que sus gobiernos mantenían hacia la ciudad

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JERÓNIMO Domínguez y Pérez de Vargas, marqués del Contadero, fue alcalde de Sevilla desde el día 3 de febrero de 1952 hasta el día 21 de marzo de 1959. Pero este calendario oficial no es verdadero, porque dimitió como alcalde ante el mismo general Franco, en El Pardo, el 24 de octubre de 1958, y desde el día siguiente hasta el 21 de marzo de 1959, la alcaldía la represento interinamente el primer teniente de alcalde, Santiago Garrigós, que cedió el cargo a Mariano Pérez de Ayala.

De manera que Jerónimo Domínguez y Pérez de Vargas, marqués del Contadero, fue el único alcalde de España que dimitió de su cargo al general Franco, defraudado por el incumplimiento de las promesas hechas a Sevilla, capital y provincia, tanto por el Jefe del Estado como por parte de sus ministros. Pero oficialmente nunca se anunció la dimisión, y el único periódico que dio la noticia fue el diario vespertino Sevilla, por lo que fue sancionado su director. Todos los demás miembros de la Corporación prometieron dimitir con el alcalde, pero luego no dimitió ni uno, ante las presiones políticas ejercidas por la Jefatura Provincial del Movimiento.

Contadero había esperado seis largos años para tomar tan difícil y arriesgada decisión, concretamente desde el 3 de febrero de 1952, cuando tomó posesión de la alcaldía y fue recibido en audiencia por el general Franco en el Pardo. Entonces, Contadero expuso al Jefe del Estado todos y cada uno de los problemas de Sevilla, heredados del pasado y agravados por la guerra civil y la postguerra, al convertirse la ciudad y su alfoz en el rompeolas de cientos de miles de inmigrantes. Así, a las endémicas faltas de viviendas sociales y escuelas, se unía el abastecimiento de aguas, los necesarios ensanches, los enlaces ferroviarios, los pasos a nivel urbanos, las zonas verdes, las mejoras del puerto, las defensas del Guadalquivir y sus arroyos afluentes, el envejecimiento del caserío de corrales de vecinos, la construcción de silos y depósitos de aceites, torre de Los Remedios, el ferrocarril de Cala hasta Fregenal, el servicio de tranvías, pavimentaciones, la falta de puentes, alameda de Hércules, los suburbios…

Las razones de Contadero fueron escuchadas por Franco y prometió venir a Sevilla para darle soluciones a los problemas más perentorios. La visita se realizó al año siguiente, desde el día 14 al 29 de abril, y fue su más larga estancia en la ciudad, celebrando un Consejo de Ministros en el Real Alcázar (día 25) y una reunión histórica a la Junta de Obras del Puerto (día 17), donde aprobó el inicio del proyecto del canal de navegación Sevilla-Bonanza. El mismo contadero gobernó el coche de caballos en el que Franco y su esposa recorrieron el real de la Feria abrileña en olor de multitudes.

Pero seis años después, todo seguía igual. Casi ninguna de las promesas del Jefe del Estado y sus ministros, fueron realizadas, y la ciudad acusaba la pérdida de su potencial industrial militar y la falta de obras de infraestructuras que estimularan la economía. Y fue entonces cuando el alcalde decidió dimitir para dejar constancia de su rechazo al olvido administrativo que sufría Sevilla.

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