Crimen en Coria del Río

“Si mi padre no hubiese tenido pene, su asesino estaría condenado”

  • La Audiencia ordena la reapertura de la investigación sobre el asesinato de un homosexual, que apareció estrangulado en un descampado de Coria del Río en el año 2013

  • Francisca Sevillano, hija de la víctima, confía en que por fin se haga Justicia

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Francisca Sevillano ha envejecido una vida en los cinco años y medio que hace que su padre, Ángel Sevillano Ramos, de 75 años, apareció muerto en un descampado de Coria del Río. La autopsia reveló que había sido estrangulado. Tres meses después del crimen, cometido en mayo de 2013, fue detenido el marido de la víctima, Manuel Sosa Córdoba, como presunto autor del homicidio.

Pese al informe del Grupo de Homicidios que recogía numerosos indicios contra Sosa Córdoba, el juzgado de Instrucción 1 de Coria decretó su puesta en libertad. Poco después archivaría el caso. Hoy, más de un lustro después, la familia de la víctima ha conseguido que la investigación se reabra. El sospechoso vuelve a estar investigado y el juzgado ha citado a declarar a dos testigos para el próximo mes de diciembre.

El motivo de la reapertura es, básicamente, el cambio de abogado de la familia de la víctima. Tras varios años tratando de obtener ayuda de diferentes asociaciones y entidades sin éxito, Francisca Sevillano puso el asunto en manos del letrado José Manuel Carrión, a quien reveló también un hecho ocurrido poco después de la puesta en libertad del marido de su padre, que ha resultado determinante para que se retome la investigación.

La mujer había sido citada en Coria del Río por unos periodistas de Canal Sur para una entrevista, que luego nunca llegaría a emitirse. Al término de aquella entrevista, cuando los reporteros se habían marchado, la hija de la víctima se encontró con el marido de su padre. Éste le confesó la autoría del crimen con la siguiente frase: "Sí, yo he matado a tu padre. Tú lo sabes y yo lo sé, pero te vas a joder porque no lo vas a poder probar".

La hija de la víctima muestra una foto de su padre. La hija de la víctima muestra una foto de su padre.

La hija de la víctima muestra una foto de su padre. / Antonio Pizarro

Cuando el caso recayó en sus manos, el nuevo abogado pidió a Francisca Sevillano que redactara de puño y letra lo que había ocurrido. Con ese texto, más el informe que el Grupo de Homicidios elaboró en su día, elaboró un escrito y lo envió a la Fiscalía de Sevilla. A raíz de ello, la Audiencia ha ordenado la reapertura de la investigación contra Manuel Sosa Córdoba.

¿Qué siente una persona a la que el marido de su padre asesinado le confiesa que es el asesino? "Impotencia, ira, rabia, coraje, dolor…", explica la hija de la víctima, en una entrevista con este periódico en su casa de Azuaga (Badajoz). "El hecho de que el asesino sea una persona que ha vivido con mi padre durante veinte años me causa un dolor añadido".

Para Francisca Sevillano todo han sido puertas cerradas en estos cinco años y medio. Nadie la ha ayudado. Nadie ha salido a la calle a manifestarse contra el asesinato de su padre, ningún ayuntamiento ha decretado luto oficial por el crimen ni ninguna institución le ha ofrecido ayuda alguna.

"El marido de mi padre me confesó el asesinato, pero me dijo que me jodiera, porque nunca iba a poder probarlo"

No entiende por qué el caso de su padre no puede ser considerado como violencia de género, porque su padre era una persona que ha sufrido malos tratos en el ámbito de la pareja. "Sufrió un maltrato psicológico y luego lo asesinó, ¿qué más hace falta? Si mi padre no tuviese pene, si fuese una mujer, su asesino estaría juzgado y condenado por violencia de género".

La reflexión de Francisca Sevillano es más que interesante. "A los homosexuales se les ha concedido el derecho a casarse, a tener hijos, a todo… ¿por qué a la hora de muerte no son iguales que el resto? ¿Es que no tienen los mismos derechos? ¿Es que está mal visto políticamente que un homosexual cometa un delito como este? Si el delito se ha cometido, debe dar igual que el autor sea hombre o mujer, y por supuesto su condición sexual. El asesinato de mi padre es un crimen en el seno de la pareja, más claro imposible".

Francisca Sevillano. Francisca Sevillano.

Francisca Sevillano. / Antonio Pizarro

Ella misma se considera una víctima de la violencia de género, machista o de pareja, como se la quiera llamar."Soy una huérfana. Pero ningún político ha venido a decirme que está conmigo, ¿no tengo los mismos derechos que el resto de víctimas? ¿por qué no estoy en el mismo estatus que los demás? Ya tuve la marginación de ser la hija de un homosexual en aquellos años, que tan mal visto estaba. Ahora me marginan porque no me consideran hija de una víctima de género, aunque no lo quieran llamar así".

Quizás, entiende esta víctima, sea hora de cambiar las leyes. "Si no, ¿para qué se les ha dado a los homosexuales el derecho a casarse y a tener hijos, si luego los hijos vamos a estar marginados? Es que es un palo sobre otro. Es una doble vara de medir. Cuando hay un asesinato de una mujer es lo primero que sale en el telediario. Hay más casos de homosexuales asesinados por sus parejas, pero se tapan. Y a los políticos se les llena la boca hablando de igualdad, pero a mí que me lo demuestren, que ya va siendo hora".

Francisca Sevillano ha encargado una camiseta con una fotografía de su padre y el lema Justicia para Ángel, con la que atiende a la prensa. Dice que el asesinato le destrozó la vida. Cuando ocurrió, su hijo tenía quince años. "Esto lo ha marcado totalmente. Mi casa no ha sido la misma. Es una obsesión, un monotema, sólo hablamos de eso. Queremos pasar página, pero no podemos hacerlo si no hay Justicia".

"¿Para qué se les ha dado a los homosexuales el derecho a casarse y a tener hijos, si luego a los hijos nos van a marginar?"

"No pido venganza ni revancha, sólo Justicia. Sólo eso. Es muy duro verlo (al marido de su padre) por la calle tan feliz". En el escrito que ha presentado su abogado también se explica que Sosa Córdoba le dijo a otras personas de su entorno que había que celebrar que matar a Ángel sólo le había costado tres días en el calabozo.

La confesión del crimen la dejó noches sin dormir. "Yo sabía que había sido él, por el informe policial, por las pruebas, porque mi instinto me lo decía… pero no me podía esperar que él mismo me lo dijera". La lástima para ella es que no pudo grabarlo. "¿Cómo iba a esperar que me lo confesara?".

Todo este proceso se ha visto embarrado por una serie de denuncias entre Sosa Córdoba y la hija de su marido, a la que ha llevado a los tribunales acusándola de haberle provocado una angina de pecho, de no permitirle cobrar la herencia e incluso de vivir en su casa. "Es evidente que vivo aquí en Azuaga", dice, abriendo los brazos para señalar su casa.

El factor económico está muy presente en el caso desde el principio, y bien pudo ser el principal móvil del crimen. Así lo reflejaba la Policía en su informe, que constataba la ludopatía de Manuel Sosa Córdoba y la posibilidad de que Sevillano se planteara dejarle por este motivo. "Ahora, él nos lleva a los juzgados, y aunque pierda, recurre y recurre, quizás consciente de que mi situación económica es muy precaria", narra la hija de la víctima, que se sigue culpando de no haber podido traerse a su padre con ella a tiempo.

"Lo intenté, pero no insistí demasiado. Al fin y al cabo era su vida y estaba con la persona que él quería. Pero me culpo por no haberlo convencido para que lo dejara antes".

El presunto autor del crimen tiene casi ochenta años. Con esta edad, aunque sea condenado, es posible que no pise la cárcel. A la hija de la víctima no es algo que le preocupe. "Lo que quiero es que sea juzgado y se le declare culpable. Que todo el mundo sepa que en Coria hay un asesino. Lo que pase después ya se verá".

La versión de la defensa de Manuel Sosa

El abogado José Antonio Cumplido, que representa a Manuel Sosa Córdoba, considera "absurdo" que dos testigos digan ahora que su cliente les confesó que había matado a su marido, lo que ha motivado que la Audiencia haya ordenado la reapertura de la investigación. "No tiene sentido que, más de cinco años después, vuelvan a declarar dos testigos que en su día ya declararon. No tiene ni pies ni cabeza", afirma el letrado.

Estos testigos son dos personas a las que supuestamente Sosa Córdoba habría confesado el crimen en el tanatorio y después habría dicho, al quedar en libertad, que ya había pagado su pena con "tres días de calabozo". "Eso es absolutamente falso. Yo mismo recogí a mi cliente cuando quedó en libertad y lo acompañé hasta su casa. En ningún momento dijo algo así. Es que incluso recuerdo la conversación, estuvo hablando del olor que había en los calabozos. Además, habría que ser muy tonto para decir eso".

La defensa de Manuel Sosa ya ha avanzado que pedirá el sobreseimiento libre del caso una vez que declaren estos dos testigos, citados para diciembre. Además, asegura que, según la declaración que hagan, se planteará pedir que se les deduzca testimonio para investigarlos por falsedad.

El abogado también ha apuntado que se está planteando pedir que se practique una segunda autopsia al cadáver de Ángel Sevillano porque no está conforme con la primera. "Creemos que pudo morir de muerte natural y no estrangulado. Al fin y al cabo sabemos que sufrió una hemorragia interna y él sufría una úlcera gástrica de la que esa misma mañana se había quejado y por culpa de la cual se encontraba indispuesto".

También ha insistido en que su cliente no es ludópata, en contra de lo que dice el informe policial, y que incluso en los últimos años su patrimonio se ha incrementado, lo que no concuerda con el comportamiento de una persona adicta a las tragaperras o al juego. 

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