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Insuficiencia cardíaca: una nueva oportunidad para el corazón

  • La Unidad de Insuficiencia Cardiaca del Hospital de Valme logra recuperar la función del corazón en más del 50% de los pacientes, una tasa muy por encima de la media expuesta en la literatura científica

Las integrantes de la unidad durante un estudio ecocardiográfico en la consulta de insuficiencia cardiaca

Las integrantes de la unidad durante un estudio ecocardiográfico en la consulta de insuficiencia cardiaca / H. U. V.

La insuficiencia cardíaca es una dolencia que consiste en la incapacidad del corazón para bombear suficiente sangre al resto del cuerpo. Supone la fase final de múltiples patologías de esta naturaleza y sin tratamiento lleva a un mal pronóstico con una mortalidad a los cinco años de en torno al 50%. En Andalucía, se estima que 140.000 personas padecen esta enfermedad de primera magnitud, sobre todo, debido al aumento de la esperanza de vida y a los factores de riesgo cardiovascular. 

"El aumento de los factores de riesgo cardiovascular, de las patologías cardiovasculares, el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida son los justificantes de la epidemia actual de insuficiencia cardíaca, de la que se espera siga creciendo en los próximos años. Cada ingreso por empeoramiento de la enfermedad conlleva un deterioro adicional que incrementa el riesgo de muerte y de nuevo reingreso", apostilla la cardióloga Irene Estrada, responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca del Hospital de Valme, que integra en la actualidad junto a la cardióloga Carmen Otte y la enfermera especializada Rosa Luque.

Desde hace casi tres décadas, y tras más de un millar de pacientes atendidos, los profesionales de esta unidad trabajan con un claro objetivo: mejorar el pronóstico y la calidad de vida. "La creación de las unidades de insuficiencia cardíaca persiguen una mejora en el pronóstico y en la calidad de vida sistematizando el diagnóstico, seguimiento y tratamiento al ofrecer una actuación coordinada de los distintos profesionales implicados. El resultado es la mejora o incluso normalizar la función de su corazón con un adecuado tratamiento, modificando la historia natural de la enfermedad", indican desde la unidad.

Ahora, una tesis doctoral de la doctora Estrada, que ha estudiado la actividad en los últimos cinco años de esta unidad, ponen en evidencia la excelencia en el abordaje, tratamiento y seguimiento de sus profesionales con tasas de recuperación de la función del corazón, también llamado remodelado inverso, superior al 50%, muy por encima de la media expuesta en la literatura científica.

Para llegar hasta aquí, la doctora ha utilizado una muestra de 300 pacientes que habían acudido en al menos dos ocasiones a la consulta de alto riesgo de insuficiencia cardíaca, la mayor parte de ellos con función sistólica deprimida.

Los resultados han demostrado una adherencia de los profesionales de la unidad a las recomendaciones terapéuticas de la patología establecidas por la evidencia científica superior a la media de otras unidades, evidenciando el compromiso de los profesionales con la excelencia científica en el abordaje de los pacientes.

Asimismo, y como valor añadido al resultado anterior, según las conclusiones aportadas por la cardióloga responsable de la unidad, los pacientes presentaron durante los últimos cinco años una mortalidad inferior a la documentada en otras series similares de pacientes. Concretamente, se objetiva que hasta un 54% de los pacientes consigue una mejora significativa de su función ventricular (por encima del valor establecido del 40%, con un incremento promedio del 22%). Se considera como el mayor porcentaje descrito hasta la fecha en poblaciones equivalentes, que suele oscilar entre 26 y 46% de los pacientes atendidos.

"Este hallazgo se acompaña de la mejoría de otros parámetros de función (fuerza) y geometría (tamaño) cardíaca, evidenciando el denominado remodelado inverso, que sitúa de nuevo al corazón del paciente en situación de normalidad o al menos en un estado menos patológico", explica la doctora Estrada.

Como añadido a estas conclusiones, la cardióloga explica que los pacientes con mejoría de la función ventricular "muestran un mejor pronóstico a lo largo del seguimiento, asociando un menor número de ingresos por empeoramiento de la enfermedad o descompensación de insuficiencia cardíaca, menor necesidad de trasplante cardíaco y otras terapias avanzadas y una importante reducción del riesgo de muerte por todas las causas frente al resto de pacientes que permanecen con función cardíaca deprimida". Esto se traduce en cifras en que un 4% de mortalidad en el caso de los pacientes con mejoría de la función cardíaca y un 27% de los que no experimentan mejoría de la misma.

En la insuficiencia cardíaca, al igual que en otras patologías, se debe tener una proyección a largo plazo. “El hecho de tratar adecuadamente a un paciente, con fármacos y recursos que hoy día pueden parecer caros, se compensa si ese paciente puede volver a reintegrarse en la sociedad de manera completa y precoz, contribuyendo por ejemplo con su trabajo ante una mejoría o curación de la enfermedad, en lugar de permanecer en situación de cronicidad, incapacidad laboral y farmacoterapia prolongada”, apunta la cardióloga.

El hecho de sensibilizar y concienciar sobre este problema de salud hace buscar nuevos enfoques. A nivel nacional, y con participación autonómica, se están desarrollando nuevos programas para el abordaje de la insuficiencia cardíaca, entre los cuales se encuentra el proyecto MAIC en la actualidad, y con el que colaboramos desde la unidad del hospital sevillano.

Por tanto, el reto actual y futuro es la prevención, la detección precoz de la enfermedad y la instauración del mejor tratamiento de manera rápida ya que nadie quiere perder tiempo ante un diagnóstico de cáncer y tampoco se debe permitir con el de insuficiencia cardiaca, el desarrollo de nuevas vías moleculares farmacológicas y el seguimiento estrecho de los pacientes en unidades de Insuficiencia Cardíaca que evite descompensaciones e ingresos hospitalarios, con ayuda por ejemplo de la telemonitorización y de la cada vez más presente inteligencia artificial”, explica la doctora Estrada.

De ahí la importancia de las unidades de Insuficiencia Cardíaca que permiten el seguimiento estrecho del paciente, con vías de comunicación permanentes y cercanas, facilitando el tratamiento precoz de las descompensaciones y evitando reingresos. “Ello aparte de un tratamiento personalizado y optimizado, no sólo tratar, sino tratar bien y cuanto antes, que permita lograr los objetivos del tratamiento a largo plazo”, añade.

A la derecha el jefe del servicio de Cardiología, Francisco Javier Molano; Carmen Otte; la coordinadora de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca, Irene Estrada; David Villagómez, la enfermera, Rosa Luque; y la supervisora de enfermería de Cardiología, Carmela Pedrosa. A la derecha el jefe del servicio de Cardiología, Francisco Javier Molano; Carmen Otte; la coordinadora de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca, Irene Estrada; David Villagómez, la enfermera, Rosa Luque; y la supervisora de enfermería de Cardiología, Carmela Pedrosa.

A la derecha el jefe del servicio de Cardiología, Francisco Javier Molano; Carmen Otte; la coordinadora de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca, Irene Estrada; David Villagómez, la enfermera, Rosa Luque; y la supervisora de enfermería de Cardiología, Carmela Pedrosa. / H. U. V.

Con todo, el equipo ahora liderado por la doctora Estrada tiene un amplio recorrido a nivel nacional e, incluso, internacional. Sus integrantes participan y colaboran activamente en congresos a nivel mundial, en programas de formación continuada para otros profesionales, así como en proyectos de investigación. Su nivel de competencia está reconocido por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que en el año 2019 otorgó la calificación de calidad SEC-Excelente tras un proceso de evaluación y auditoría externa por un comité de expertos. Una certificación concedida a aquellos centros nacionales que cumplen los estándares de calidad en la labor asistencial de esta enfermedad.

"El objetivo es reducir la mortalidad y aumentar la calidad de vida de los pacientes con cardiopatía mediante una iniciativa que responde a la necesidad de desarrollar estándares y guías de actuación que garanticen la calidad de los procesos asistenciales, minimizando la variabilidad en la práctica clínica y aumentando la seguridad de los procedimientos", explica al respecto el jefe del servicio de Cardiología del hospital, Francisco Javier Molano.

Actualmente, esta unidad clínica ha sido seleccionada por el Servicio Andaluz de Salud para participar a nivel nacional en el Proyecto MAIC. Es un programa multidisciplinar que busca identificar e impulsar modelos eficientes para el óptimo abordaje de las personas con insuficiencia cardíaca que puedan ser exportados al resto de centros. El objetivo es mejorar los resultados en salud a través del diagnóstico temprano, la coordinación hospitalaria, la continuidad asistencial y la planificación del seguimiento crónico. El proyecto MAIC cuenta con la colaboración científica de la Asociación de Insuficiencia Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y el aval de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH).

"Es un problema aún muy desconocido para la población"

La cardióloga Irene Estrada, responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca del Hospital de Valme. La cardióloga Irene Estrada, responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca del Hospital de Valme.

La cardióloga Irene Estrada, responsable de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca del Hospital de Valme. / H. U. V.

¿Nos puede dibujar un pequeño mapa de lo que supone la insuficiencia cardíaca?

- La insuficiencia cardíaca supone la fase terminal de la mayor parte de las patologías cardíacas, lo que se traduce en que la mayor parte de las patologías cardíacas que evolucionan hacia la cronicidad van a provocar insuficiencia cardíaca.

- ¿Cómo se manifiesta?

- Los más frecuente es la disnea o sensación de falta de aire, al inicio con grandes esfuerzos y en fases avanzadas o en periodos de empeoramiento incluso en reposo, así como agotamiento o fatiga precoz. Característica es también la falta de aire al estar tumbado y que obliga a incorporarse, denominada ortopnea. Otro síntoma frecuente es la hinchazón. Menos frecuentemente aparece tos seca, mareos, anorexia o falta de apetito.

- ¿Cuál es su tratamiento?

- El tratamiento implica terapia farmacológica, como en la mayor parte de las patologías, con la particularidad de que en la Insuficiencia Cardiaca se considera esencial el autocuidado y autoconocimiento de la enfermedad, para un adecuado control de los hábitos de vida. Al mismo tiempo, forma parte del tratamiento de la insuficiencia cardíaca el considerar las otras enfermedades presentes en el paciente, llamadas comorbilidades, ya que también se relacionan con el empeoramiento de la enfermedad. Por otro lado, tan importantes como los fármacos son los autocuidados.

- Sin tratamiento puede llevar a un mal pronóstico con una mortalidad a los cinco años de en torno al 50% y en Andalucía la padecen 140.000 personas. Los números asustan...

- Así es, por ello los cardiólogos en general, y especialmente desde los foros y sociedades más específicos de la patología, llevamos años haciendo hincapié en la importancia de la patología. Se trata de un problema aún muy desconocido para la población, frente a otros como por ejemplo el cáncer, pero cuyas tasas de supervivencia hoy día son superiores a las de la insuficiencia cardíaca en muchos casos.

- ¿Es una de las primeras causas de hospitalización? ¿La sociedad es plenamente consciente de su problemática?

- Efectivamente. La Insuficiencia Cardiaca es la causa del 3-5% de los ingresos hospitalarios en nuestro medio, representando la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años, asociando además la mayor tasa de reingresos a los 30 días. Un paciente promedio ingresa tras el diagnóstico aproximadamente una vez al año, el 20% de los pacientes reingresan el mismo año y el 80% en los 5 años siguientes.

- Entiendo que la alimentación es básica desde pequeños…

El mejor tratamiento en cualquier ámbito de la salud es la prevención. Es fundamental el estilo, basado en una dieta cardiosaludable como es nuestra dieta mediterránea, combinada con ejercicio físico habitual y evitando tóxicos como tabaco o alcohol.

- ¿El estrés también nos afecta para llegar a tener insuficiencia cardíaca?

- El estrés supone un factor de riesgo cardiovascular, propiciando el desarrollo de patologías cardíacas que vemos derivarán en insuficiencia cardíaca, pudiendo así mismo provocar descompensaciones de la enfermedad.

- En todo caso, hablamos de una enfermedad crónica…

- Aunque hay casos en los que la patología es reversible, en la mayor parte de los casos será una enfermedad que acompañará al paciente el resto de la vida, con episodios de estabilidad y otros de empeoramiento; éstos últimos son los que queremos evitar porque cada uno de ellos se relacionará con un riesgo superior de tener un nuevo empeoramiento, hospitalización y muerte.

- ¿Cuál es la prevalencia de esta enfermedad? ¿Han notado un aumento de los casos en los últimos años?

- Aproximadamente un 1-2% de la población adulta de los países desarrollados padece insuficiencia cardíaca. La prevalencia aumenta exponencialmente con la edad, siendo inferior al 1% antes de los 50 años; posteriormente se duplica con cada década hasta llegar a suponer más del 10% entre las personas de 70 o más años. Se calcula que 1 de cada 5 personas podrá padecer insuficiencia cardíaca en alguna etapa de su vida. Estudios poblacionales recientes objetivan una prevalencia en España del 11,89% en 2019, afectando a más de 77.000 pacientes, con una tasa de incidencia en el año 2019 de 2,78 casos nuevos por cada 1.000 sujetos por año. En los últimos años asistimos a un aumento de casos, de ahí la concienciación que queremos generar, ya que constituye uno de los principales problemas a los que tiene que hacer frente nuestro sistema sanitario.

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