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Selectividad: Pocos cambios tras dos años de incertidumbre

  • Casi 10.000 sevillanos se enfrentan desde hoy a una prueba que, pese a la polémica generada, prácticamente repite el modelo de ediciones anteriores

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Ni reválida previa para conseguir el título de Bachillerato, ni un examen único con 350 preguntas tipo test, ni pruebas específicas en cada universidad pública española. La falta de mayoría absoluta del Gobierno liderado por Mariano Rajoy, sumada a la presión social contraria a la Lomce (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa), ha conseguido que el sistema de acceso a la universidad que ideó el ex ministro José Ignacio Wert haya quedado en agua de borrajas.

La Selectividad ha arrancado este lunes en Andalucía presenta varias novedades, pero los cambios introducidos no son tan agresivos como se esperaba, aunque la sensación de inestabilidad e incertidumbre creada en torno a esta prueba ha angustiado durante al menos dos años no sólo a los alumnos de Bachillerato, sino también a padres y profesores.

Cerca de 9.900 jóvenes sevillanos, la gran mayoría de ellos nacidos en 1999, se enfrentan hasta el miércoles a un examen que marcará su futuro. Un total de 8.658 se examinan en la Universidad de Sevilla, 442 menos que el año pasado. La Hispalense ha habilitado 21 sedes, 12 de ellas en Sevilla capital (una, en Reina Mercedes, destinada a alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo) y nueve sedes comarcales con el objeto de evitar desplazamientos de los estudiantes que no viven en la capital. La Universidad de Sevilla destina unas 600 personas para el desarrollo normal de las pruebas.

Alumnos de la Universidad Pablo de Olavide Alumnos de la Universidad Pablo de Olavide

Alumnos de la Universidad Pablo de Olavide / josé ángel garcía

En la Universidad Pablo de Olavide (UPO), por otro lado, se presentan 1.225 alumnos de 26 centros distintos, uno más que en la pasada edición. La UPO cuenta con dos sedes, ambas ubicadas en su campus.

Hasta hace sólo un mes y medio, los alumnos no conocían con exactitud todas las características de la prueba. La última instrucción se publicó en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) el pasado 28 de abril. Ésta hacía referencia a la prueba de lengua extranjera.

Según explica Pastora Revuelta, vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Sevilla, el Real Decreto con las directrices generales de la prueba de acceso a la Universidad, que no se publicó en el BOE (Boletín Oficial del Estado) hasta el 23 de diciembre de 2016, más de tres meses después del inicio del curso escolar, establece que los alumnos deberán examinarse de la lengua extranjera elegida como primera opción en Segundo de Bachillerato. "En el Distrito Único Andaluz esto no va a ser así, y el alumno podrá elegir cualquier idioma, como ocurría en años anteriores", señala la vicerrectora. Este cambio responde al acuerdo firmado a finales de 2015 por todos los rectores de las universidades andaluzas ante el desconcierto suscitado en el que se garantizaba que los alumnos que entonces estuvieran cursando Primero de Bachillerato tendrían el mismo tipo de prueba y con las mismas reglas de juego que sus compañeros de Segundo de Bachillerato.

"Confío en que los tribunales examinadores se hagan cargo de la situación de incertidumbre que los alumnos han estado sufriendo durante todo el curso", señala Javier Puerto, presidente de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) y profesor de Geografía e Historia de España en el IES Virgen del Castillo de Lebrija. "Han estado durante años mareando la perdiz y hasta dos o tres meses antes de la prueba mis alumnos no han sabido qué temas entraban en la asignatura de Historia de España", comenta. "Esto no me parece serio".

Desde la Universidad Pablo de Olavide, Mercedes de la Torre, directora general de Acceso, Difusión y Captación de la UPO, reconoce que "la información se ha dado tarde" y que, incluso, el inicio de las jornadas de orientación celebradas en esta Universidad durante 12 viernes se retrasó de noviembre a enero ante la falta de acuerdo. Pero al final "la prueba es prácticamente la misma que en años anteriores", mismo examen pero con distinto nombre, admite De la Torre. "Nos han preguntado en muchas ocasiones si vamos a ser más suaves en las correcciones y yo siempre digo lo mismo: no. Vamos a evaluar con los mismos criterios y la misma seriedad", afirma. "Todos los cambios que se han hecho a última hora en el Distrito Único Andaluz han sido en beneficio del alumno", prosigue.

La primera novedad con respecto a la convocatoria del año pasado es el nombre. Ya no se denomina Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) sino Pruebas de Evaluación de Bachillerato para Acceso a la Universidad y Pruebas de Admisión (Pevau). La estructura se mantiene prácticamente igual, pero los nombres de sus dos fases cambian también. La fase general se denomina ahora fase de acceso y la fase específica, que permite a los estudiantes subir nota, fase de admisión. Pero los objetivos son los mismos.

La Hispalense destina unas 600 personas para el desarrollo normal de los exámenes

La primera parte consta de cuatro ejercicios, como hasta ahora: Lengua Castellana y Literatura, Lengua Extranjera, Historia de España y una asignatura troncal en función del Bachillerato realizado (Fundamentos de Arte, Matemáticas II, Latín II o Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales). La principal novedad en esta primera fase es que desaparece la asignatura de Historia de la Filosofía como materia obligatoria. Hasta el pasado curso, los alumnos podían elegir entre Historia de la Filosofía o Historia de España. "Muchos estudiantes elegían Filosofía porque eran menos temas, ocho autores, y les daba más seguridad que Historia", apunta Javier Puerto.

El contenido de los exámenes de cada una de las asignaturas es prácticamente idéntico al de ediciones anteriores salvo en Historia de España, con más temario. "Hasta el año pasado, sólo entraba el siglo XIX y el siglo XX, y ahora te pueden preguntar el temario completo, desde la Prehistoria hasta la actualidad, lo que supone una inseguridad añadida", explica el presidente de APIA. "Muchos profesores optábamos por impartir del siglo XVIII en adelante, centrándonos así en el temario de Selectividad, sistema que muchos docentes han mantenido este año", a pesar de que la prueba incluye otros periodos anteriores. "Con tres horas semanales, y teniendo en cuenta que el curso acaba el 30 de mayo, es muy difícil dar toda la Historia de España desde la Prehistoria hasta la actualidad, no hay tiempo", se queja el profesor.

La vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Sevilla matiza que el temario de Segundo de Bachillerato se ha mantenido igual, y que lo que cambia es que, según la orden ministerial del 23 de diciembre, la prueba de Selectividad debe contener el 70% del temario de Historia de España, mientras que antes era el 50%. "Al igual que ocurría con los autores de Historia de Filosofía, había centros que preparaban a sus estudiantes en una época en concreto, pero, en teoría, el temario de Segundo de Bachillerato era el mismo que ahora", especifica Pastora Revuelta.

En ediciones anteriores, la prueba de Historia de España, con dos opciones a elegir una, incluía un texto y unas imágenes relacionadas con algún hecho histórico a desarrollar del siglo XIX o del XX. Hoy, los estudiantes se encontrarán con el enunciado de un tema que deberán desarrollar (relacionado con el siglo XIX o el XX) y una batería de seis preguntas cortas que tendrán un valor máximo de 4,5 puntos en total. "Son preguntas genéricas que no presentan una gran dificultad, pero pueden ir desde la época romana a la Guerra Civil Española", señala Javier Puerto.

El Gobierno no publicó en el BOE hasta el 23 de diciembre las directrices de la prueba

¿Qué monarquía reinaba en la Península en el año 711?, ¿a qué reinado corresponde el Motín de Esquilache?, ¿en qué año se proclamó la primera Constitución Española? o ¿cuáles fueron las causas de la invasión musulmana?, son algunas de las cuestiones que aparecen en el modelo de examen público.

La segunda parte de la prueba, la fase de admisión, permitirá a los estudiantes subir nota hasta un máximo de 14 puntos. En este bloque, que se desarrollará entre el martes y el miércoles, los alumnos pueden elegir presentarse a un máximo de cuatro asignaturas de un total de 23, incluida Historia de la Filosofía, aunque sólo se tendrán en cuenta para la nota final las dos con mayor calificación. Aquí, el Distrito Único Andaluz también ha introducido una modificación con respecto a la orden ministerial, y ha añadido seis asignaturas más para cumplir de este modo con el acuerdo firmado por todos los rectores en 2015 para que los alumnos que entonces estaban en primero de Bachillerato no se vieran perjudicados por el cambio de sistema.

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