Sevilla

Rajoy reivindica el centrismo del PP

  • El ex presidente del Gobierno presenta un libro ausente de "chismes y maldades", salvo algunas excepciones 

Juanma Moreno bromea con Mariano Rajoy, en el hotel Alfonso XIII. Juanma Moreno bromea con Mariano Rajoy, en el hotel Alfonso XIII.

Juanma Moreno bromea con Mariano Rajoy, en el hotel Alfonso XIII. / Juan Carlos Muñoz

Mariano Rajoy ha escrito un libro, lo que en sí es una rareza. Y no porque el periodista así lo juzgue, sino porque el ex presidente del Gobierno así lo explica. No tomó a lo largo de sus dos mandatos ni una sola línea con la intención de ser publicada. No hubo atisbo de memorizar nada ni mucho menos escribió un diario. Si el ex presidente ha decidido publicar ese libro ha sido por una decisión posterior a la moción de censura que acabó con su presidencia: por aclarar lo que sucedió o, como el mismo argumenta, "si no lo hiciese yo, lo harían otros con mucha menos simpatía que la que me tengo".

Mariano Rajoy es el más peculiar de la nómina de presidentes españoles. Ni la soberbia ni la vanidad han formado parte de su perfil, ni ha tratado de ajustar cuentas con los actores del pasado ni con quienes le han sucedido al frente del PP. Se fue sin resistencia cuando comprendió que aliados anteriores, en especial el PNV pero también Ciudadanos, le habían abandonado. Ahora bien y, precisamente, por ello, todo lo que subraya Rajoy merece la pena ser tenido en cuenta. De su libro, que este lunes ha presentado en Sevilla, sólo lee un párrafo, uno relativa a una frase que él pronunció en el congreso de Valencia. "No sé si les sonará", apostilla Rajoy para referirse a ese cónclave donde le quisieron echar. Dijo: "Somos un partido de centro, el centrismo no es una ideología, es una voluntad (...) No somos ni doctrinarios ni extremistas".

Rajoy ha presentado su libro -Una España mejor- en varias ciudades, y en todas ha repetido la misma frase. Sus razones tendrá más allá de la memoria para recordar que el PP debe ser un partido de centro. Al acto de Sevilla asistió casi todo el Gobierno andaluz, lo presentó el presidente Juanma Moreno y el público llenó el amplio salón del hotel Alfonso XIII, así que es posible que hayan tomado nota. Juama Moreno se reivindica así, como un moderado, un centrista.

El PP de Pablo Casado se ha sumado al veto parental que defiende Vox para algunos contenidos educativos. Rajoy no hizo mención ni al partido de Abascal ni a Casado, pero la frase sobre el rechazo a los extremismos queda subrayada. El ex presidente sostuvo que uno de los principales retos de España es la inmigración (y no citó a Vox), y aseguró que es un asunto que debe salvarse de los extremismos, "de uno y otro lado", porque no hay que atacar al inmigrante ni al Estado por su defensa de las fronteras.

Entre Juanma Moreno y Rajoy hay buena sintonía. Se nota. La candidatura de Moreno al liderazgo del PP andaluz fue autorizada por el entonces presidente del Gobierno. Rajoy fue un presidente que conoció bien Andalucía, en la presentación citó dos pueblos por provincia y recordó que cuando juró su cargo ante el Rey, había visitado todas las provincias, todas las islas y unos miles de municipio. También es cierto que el PP andaluz siempre le apoyó. En el acto estaba Javier Arenas, que se prodiga muy poco en este tipo de saraos. A él, al de Olvera, le debe Rajoy que no terminara de hundirse cuando los suyos quisieron echarle.

Rajoy fue presidente del Gobierno desde diciembre de 2011 y junio de 2018, y sin intención de exagerar, puede decirse que ningún otro mandatario vivió momentos tan críticos en tan poco tiempo. En enero de 2012, el desempleo casi llega al 30%, España estaba a punto de ser intervenida y estalló un malestar social que alumbró nuevos partidos y, después, una crisis territorial sin parangón. "Hasta para declarar la independencia hay que ser un político serio", escribe Rajoy en estas memorias, en recuerdo de Carles Puigdemont, que lo hizo dos veces en menos de un mes.

Por eso el libro de Rajoy se titular 'Una España mejor'. La de 2018 era mucho mejor que la de 2011, cuando muchas comunidades autónomas estaban en quiebra técnica, el Estado estaba al borde de la intervención y el desempleo alcanzaría los seis millones de parados. En cierto modo, el libro es un ejercicio de defensa personal. 

Entre los consejos que el ex presidente deja escrito, hay uno que es de plena actualidad. Sin consenso, no son posibles las grandes reformas. "Lo que sea de España deben decidirlo todos los españoles, no se puede admitir que la reforma de España lo decida el Gobierno con ERC", apunta el ex presidente en casi su única mención a un asunto de actualidad. Es cierto que las grandes reformas del país siempre se pactaron entre los dos grandes partidos, como la sucesión en la Corona o la aplicación del artículo 155 de la Constitución, y que aquellos que no contó con el PP, como el nuevo Estatuto de Cataluña, no salieron adelante.

Mantiene Rajoy que en su libro no hay "chismes ni maldades" y que si algunas se encuentran, "son la excepción que confirman esta regla". Por tanto, las hay. Éste no es un libro para leer entre líneas, que también, pero la sorna y el ingenio llegan desde su primer capítulo al noveno final.  

 

 

 

 

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