Calle Rioja

Segundas nupcias en el castillo

  • Antonio Herrera empezó enmarcando los cuadros de la artista Belleda López Montero, su esposa, y este verano se han turnado en exposiciones en el castillo de Chipiona

Belleda López Montero, junto a una de sus obras en el castillo de Chipiona. Belleda López Montero, junto a una de sus obras en el castillo de Chipiona.

Belleda López Montero, junto a una de sus obras en el castillo de Chipiona. / Diario de Sevilla

ELLA viaja del arte a la materia, sublima en sus trabajos la vida cotidiana, la ropa tendida y los iconos del pop. Él llegó al arte desde los materiales. Antonio Herrera (1965) montaba los lienzos y hacía los marcos de los cuadros de Belleda López (1967), y así traspasó los límites del marco incomparable. Antonio descubrió el arte en la convivencia doméstica, pasó a la Escuela de Artes y Oficios y después hizo un ciclo superior de Esmalte al Fuego y otro de Escultura.

Antonio y Belleda se han casado dos veces. La primera fue el 11 de marzo de 2000 en la Basílica del Gran Poder. La familia de Belleda vivía entonces en la calle Miguel Cid y su madre era muy del Gran Poder. “Mi padre entró viendo en la boda y salió sin ver, en la ceremonia sufrió un desprendimiento de retina, aunque con los años pudo recuperarla para ver a sus nietos”.

La segunda boda de Belleda y Antonio tuvo lugar entre el 9 y el 10 de agosto en el castillo de Chipiona, hoy convertido en museo y que a lo largo de su historia ha sido fortaleza defensiva contra corsarios ingleses y holandeses, casa del párroco, cárcel, cuartel provisional de la Guardia Civil durante el traslado del de Trebujena, hotel y hasta residencia de parte de la Familia Real. Del 9 al 10 de agosto. Fue como una boda gitana. El día 9 empezaron a desmontar a dos pasos de la playa más coqueta de Chipiona los cuadros de la exposición de Belleda López Con rulos y a lo loco y el día 10 se inauguró la de Antonio Herrera Cruces para el mar.

Ha sido la primera exposición individual de Antonio, mientras que Belleda, dos años más joven, es una veterana curtida en mostrar su obra y sobre todo la de los demás. Este año organizó la novena edición del Start, la bienvenida que le dan al nuevo año valores del arte contemporáneo en varias ciudades del mundo. Los artistas del castillo se conocieron en su pueblo natal, San José de la Rinconada. Un nutrido grupo de mujeres de esta localidad, veraneantes en una playa del litoral gaditano, se acercaron al castillo para que su paisana les contara los pormenores de la exposición. Mitómana incorregible, hace vecinas sus recreaciones de Sabina con cuerpo de mujer, Andy Warhol y Salvador Dalí y muchas mujeres con rulos: Marilyn Monroe, Rocío Jurado, Lola Flores, Sara Montiel, Marifé de Triana, Penélope Cruz o María José García Romero, compañera de la artista en las Mercedarias de la calle San Vicente.

Con el guiño a la película de Billy Wilder, Belleda López eligió el rulo “por ser un símbolo eminentemente femenino, y porque se pone en la intimidad, ahora está de moda en Liverpool salir a la calle con rulos... Me gusta trabajar con simbología femenina sin ser necesario por ello que reivindique nada de feminismo...”.En agosto, el museo del castillo de Chipiona se podía considerar uno más de los que forman parte de la oferta cultural de Sevilla. El cronista viajó en autobús a esa ciudad y camino del castillo coincidió con una docena de personas de Sevilla.

El castillo es el complemento del faro de Chipiona, dos de los elementos que describía Rafael Alberti en la introducción de Marinero en Tierra. Muy cerca de este museo que ahora acoge el Centro de Interpretación Cádiz y el Nuevo Mundo está el Mirador Poeta José Manuel Caballero Bonald, que entre Chipiona y Sanlúcar, en la playa de Montijo, espera a las carabelas de sus 92 años.

Antonio Herrera tituló su exposición Cruces para el mar por ser la cruz el símbolo más antiguo y más representado a lo largo de la historia. El artista que viajó del marco al cuadro cambió por completo el estilo de su mujer. “Yo voy un poco a lo loco y sin vergüenza como soy yo y él es tímido hasta la saciedad”, dice Belleda, que sin embargo cree que este cruce de montajes y desmontaje la ha hecho a ella algo más discreta y a él un poquito más extrovertido, sin iconos ni mitos.

En la Chipiona de sus veranos y veraneos tienen cerca una triple presencia de Rocío Jurado: la escultura, el mausoleo en el cementerio y la avenida Rocío Jurado, atravesada en calles transversales por sus amigas: Paquita Rico, Gracia Montes, Juanita Reina. “La única vez que vi a Rocío Jurado en persona fue en el espectáculo Azabache. No fui con Antonio, llevábamos dos años saliendo. Fui con mi madre. A esas cosas hay que ir con las madres”.

Belleda y Antonio se tomaron muy en serio el milenio. Se casan el año 2000 en el Gran Poder cuarenta días antes de los incidentes de la Madrugá. En 2001 nace su hijo Antonio. En 2002 Rafael. Hoy se van los vástagos una semana a París. A la ciudad del Louvre y de los impresionistas donde sus padres, los artistas del castillo, se fueron de luna de miel en los albores de la primavera del año 2000 después de doctorarse en el arte del Renacimiento: Roma, Florencia, Venecia.

Con rulos y a lo loco. Cruces para el mar. Del 27 de julio hasta el 26 de agosto, esta pareja de San José de la Rinconada fueron señores del castillo de Chipiona que fue del señorío de Sanlúcar. A Antonio, el primogénito, “le gustan los números como a su padre”. Va a empezar segundo de Bachiller y empieza a entrenarse como lanzador de jabalina. Rafael va a empezar el Bachillerato artístico, la senda de su madre, y ha competido por toda España con el triple salto.

Chipiona acoge en verano a sus hijos de Sevilla. Belleda López y Antonio Herrera expusieron sus cuadros en el castillo y Paco Gallardo presentó en su patria adoptiva su tercera novela, Áspera sed de la muerte. Villa que lleva a Roma en su topónimo con el Escipión africano cuyas tropas dieron aliento a Itálica famosa.

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