Sevilla copiará los separadores flexibles de Madrid en el carril bus

Movilidad promete retirar este verano las piezas de hormigón que han destrozado centenares de vehículos desde que se instalaron en la ciudad a finales de 2005

Un autobús de la EMT circula por su carril junto a los separadors azules.
Un autobús de la EMT circula por su carril junto a los separadors azules.
A. S. A.

09 de mayo 2008 - 05:03

Se sabía desde el pasado diciembre que el Ayuntamiento de Sevilla eliminaría los actuales separadores de hormigón del carril bus por otros más adecuados que provocaran menos accidentes y que lo haría cuando implantara las avenidas de sentido único, como publicó este periódico. Faltaba sólo elegir un diseño. Ahora, cuatro meses después de aquel anuncio, ha decidido que copiará el modelo más flexible de Madrid, que resulta similar al que la ciudad tuvo durante el gobierno de Soledad Becerril (PP). Las ventajas de este modelo se expusieron hace pocas semanas en unas jornadas de transporte celebradas en la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla.

Según datos de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid, el carril bus que se instaló entre finales de 2004 y 2005 está construido con "materiales consistentes pero no rígidos, de la gama de los polietilenos", bajo unos criterios de diseño en los que primaba la seguridad vial, hasta completar una longitud de 35 kilómetros, sobre todo en avenidas principales, y más de 7.100 piezas.

Fuentes de EMT admiten que el inicio de la puesta en práctica de la nueva situación "no estuvo exento de polémica como corresponde a la naturaleza de este tipo de intervenciones", sobre todo por parte de comerciantes, conductores y residentes, que pueden sentirse perjudicados. La empresa sostiene que estos recelos iniciales han desaparecido.

Con los años de experiencia, Madrid comprobó las reducidas dimensiones de numerosos carriles bus en la ciudad, con secciones inferiores a 3 metros muy frecuentes y ganó espacio para el transporte público. La segunda fase de implantación de separadores se llevó a cabo en los años 2005 y 2006.

En Sevilla, la experiencia con los modelos de separadores de carril bus ha sido desastrosa desde que el gobierno de Monteseirín optó por alterar el modelo del diseño de "celosía" que ganó el concurso y sutituyó el material original de inyección de resina y vidrio (preparados para absorber los impactos de los vehículos) por hormigón puro y duro. Así lo denunció en 2007 la empresa Negocios y Montajes Andaluces, que diseñó en origen las piezas de celosía, luego alteradas por el Ayuntamiento con el argumento de que estaba en su derecho de variar el modelo original. El resultado no hay más que verlo en el medio centenar de accidentes que, como media, se producen al año por choques contra esta barrera que provocan el destrozo total de los bajos del coche siniestrado.

El peligro de estos accidentes son los restos que deja en la calzada: tornillos sueltos y los trozos de hormigón que suponen un riesgo para la circulación.

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