Venta ambulante en la calle Feria

Sevilla recupera el mercadillo del 'Jueves' a medio gas

  • División entre los comerciantes por las medidas adoptadas para su nueva instalación

  • La Policía Local vigila el uso de las mascarillas dentro del recinto

Aspecto que ofrece la calle Feria en la jornada en la que se ha recuperado 'El Jueves'. Aspecto que ofrece la calle Feria en la jornada en la que se ha recuperado 'El Jueves'.

Aspecto que ofrece la calle Feria en la jornada en la que se ha recuperado 'El Jueves'. / Antonio Pizarro

A medio gas. La recuperación del Jueves, el tradicional mercadillo de piezas de coleccionista que se organiza desde hace siglos en la calle Feria de la capital hispalense, se ha caracterizado por la colocación de menos puestos y también de una merma considerable de público. Las medidas de seguridad acordadas entre el Ayuntamiento de Sevilla y los comerciantes, así como la fecha escogida para su vuelta (en pleno julio), han provocado que la imagen que ofrece esta venta ambulante difiera bastante de la que se podía contemplar antes del confinamiento

La última vez que se celebró El Jueves en Sevilla fue el 12 de marzo. Aquel día todos los comentarios que se oían entre los habituales del mercadillo y los propietarios de los puestos era el creciente número de contagios por coronavirus. Entonces las máximas alcanzadas en la capital andaluza eran poco habituales para la época: casi 30 grados. En este jueves de julio el calor ha dado una tregua, pero el Covid-19 sigue siendo el protagonista de las conversaciones. 

Tras casi cuatro meses de ausencia, comerciantes y clientes se interesan por los respectivos estados de salud para, a continuación, analizar las condiciones de la vuelta de un mercadillo del que Chaves Nogales dejó constancia en la biografía que le escribió a Juan Belmonte. La primera percepción cuando se llega a la Cruz Verde es la de tranquilidad. Una sensación que nada tiene que ver con la imagen habitual de esta cita semanal, donde suele agolparse gente en determinados puntos de venta. 

Rotación entre los comerciantes

Los puestos mantienen los dos metros de separación. Para ello, se ha optado por rotar. Este jueves le toca a la mitad de los comerciantes y el próximo, a la otra media. Así, sucesivamente. Antes de que se decretara el estado de alarma el mercadillo de la calle Feria lo componían 136 puestos, los mismos que siguen en la actualidad, aunque aún se tardará tiempo para verlos de nuevo todos juntos. Hasta que no desaparezca el riesgo por el Covid-19 habrá que respetar la alternancia, según señala el vicepresidente de la asociación de comerciantes del Jueves, Pedro Roldán. 

Rodrigo García es un joven que lleva bastantes años acompañado a su padre (que tiene el mismo nombre) en el puesto de libros antiguos que coloca cada jueves en la esquina con la calle Quintana. Los ejemplares más baratos los vende a un euro, los más caros, a 10. En esta fresca mañana de julio han aparecido algunos clientes habituales. "La mayoría viene todas las semanas. Sólo un 20% es ocasional", refiere este comerciante que estudia Relaciones Laborables y Recursos Humanos. 

Una señales en el suelo indican el sentido de la marcha que debe tomar el público que acude a 'El Jueves'. Una señales en el suelo indican el sentido de la marcha que debe tomar el público que acude a 'El Jueves'.

Una señales en el suelo indican el sentido de la marcha que debe tomar el público que acude a 'El Jueves'. / Antonio Pizarro

En cada puesto hay colocado uno o dos botes de gel hidroalcohólico. Hay sevillanos temerosos de tocar el género y a otros que no le importa tanto. La circulación desde la confluencia en Correduría hasta Castellar está dividida -mediante vallas y precintos- en dos sentidos: para la ida y la vuelta. Una organización que obliga a recorrerse dos veces este largo tramo de Feria si se quiere ver con más detalles los objetos de los puestos colocados en la cera contraria. Sobre el suelo, pegatinas negras y amarillas marcan la distancia de seguridad que ha de guardarse entre el público y los comerciantes. 

Dos policías locales colocados en la esquina de Conde de Torrejón reprenden a una mujer que, en patines, no lleva la mascarilla puesta. "Es obligatoria para entrar en esta zona", refiere uno de los agentes. La vecina les explica que no sabía que había vuelto El Jueves. Iba a casa de su madre por el camino más corto. Finalmente opta por tomar otro recorrido. La pareja de policías también reprende a otro peatón que lleva la mascarilla bajada. "Súbasela para estar aquí, por favor", advierten los agentes. 

Acuerdo con el Ayuntamiento

El sol empieza a salir en las inmediaciones de la capilla de Montesión. Es por donde primero aparece. El dueño de un puesto se apresura a colocar el toldo al género. Pedro Roldán dialoga con los policías. A su lado se encuentra un técnico municipal que también supervisa el cumplimiento de las medidas de seguridad. Muestran los planos del mercado y varios documentos. En una lista aparecen sobre fondo verde los comerciantes que han de colocarse hoy. Sobre rojo, los que lo harán la próxima semana. Preguntado sobre la elección de la fecha para la vuelta, Roldán asegura que ha existido consenso "en todo momento" entre el Ayuntamiento y el colectivo. "No ha habido problemas. Hemos celebrado varias reuniones y en ellas acordamos que 'El Jueves' se colocaría cuando hubiera suficientes medidas de seguridad", detalla. 

Esta opinión, sin embargo, no es compartida por todos los comerciantes. Antonio Páez, anticuario y uno de los que más años lleva en el mercadillo, lamenta que el regreso se haya llevado a cabo en tales condiciones. "Pudimos volver mucho antes al 50% y no se  hizo", refiere este comerciante, que incide que para "la 'nueva normalidad' nos hubiera gustado hacerlo todos a la vez, ampliando el mercado a las calles cercanas que perdimos hace dos años, como la Plaza de los Carros o el inicio de Conde de Torrejón". Páez advierte que "muchos de los comerciantes que se colocan en 'El Jueves' lo hacen porque esta venta le supone una ayuda, pero otros muchos lo hacemos porque este oficio es nuestro único medio de vida, y no podemos estar una semana sí y otra no. Ya sufrimos un recorte de puestos hace años". 

Un grupo de clientes se interesa por los artículos de un comerciante del mercadillo. Un grupo de clientes se interesa por los artículos de un comerciante del mercadillo.

Un grupo de clientes se interesa por los artículos de un comerciante del mercadillo. / Antonio Pizarro

El sol corona por completo la calle Feria. Son las once de la mañana. Parece que ahora hay un poco más de público, pero lejos aún del nivel anterior al confinamiento. El puesto de Los Howard, unos jóvenes dedicados a la venta de antigüedades, aún "no se ha estrenado". A ningún artículo le han dado salida en lo que va de mañana. En otro puesto un cliente se interesa por una pequeña figura de bronce. El precio de salida es de 100 euros. En el primer regate se rebaja a 80. El potencial comprador lo quiere a 60. El comerciante acuerda la gestión: "Ni 'pá' ti ni 'pá' mi. En 70". Venta lograda.  

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