Sevilla

Sevilla vuelve a acusar la falta de policías nacionales

  • Una redistribución de los efectivos hacia los distritos y el eterno problema de los hospitales dejan la ciudad con muy pocos patrulleros

Un patrullero de la Policía Nacional, en la zona de Urgencias del Macarena. Un patrullero de la Policía Nacional, en la zona de Urgencias del Macarena.

Un patrullero de la Policía Nacional, en la zona de Urgencias del Macarena. / Juan Carlos Muñoz

Por mucho que una misma situación se repita casi cada año no deja de ser noticia. Sevilla vuelve a estar bajo mínimos en cuanto a número de policías nacionales en las calles. Muchos de los agentes disponibles se ven obligados a trabajar en puntos fijos, como las custodias hospitalarias de presos, el refuerzo del servicio en los calabozos o en los puestos de seguridad de las comisarías.

En las últimas semanas se han redistribuido los efectivos de manera que se han derivado muchos policías a las comisarías de distrito de la ciudad. La Policía sigue trabajando con la división antigua de Sevilla en seis grandes territorios, que son Centro, Nervión, Triana, Sur, Macarena y Sevilla Este. Esto ha hecho que se debilite la Brigada de Seguridad Ciudadana y, en concreto, el Grupo de Atención al Ciudadano (GAC), en la que se encuadran los radiopatrullas o Zetas, como se les conoce popularmente.

Los Zetas son la punta de lanza de la Policía Nacional, los primeros en intervenir y llegar a un lugar cuando se recibe una llamada en la sala del 091. Si hay menos Zetas disponibles, la respuesta policial no será tan inmediata como lo es cuando hay más vehículos en las calles. Y en cuestiones de seguridad unos minutos pueden ser vitales.

Una tarde de esta semana hubo que restar una decena de radiopatrullas de este servicio. Siete se dedicaron a hacer custodias hospitalarias de presos (cuatro en el Virgen Macarena, dos en el Virgen del Rocío y uno en el módulo de San Lázaro), otro tuvo que encargarse de la seguridad de la comisaría del distrito Macarena y uno más se dedicó a reforzar la unidad de Pauta, que es la que gestiona todos los puntos fijos.

Esta situación no es en absoluto nueva en Sevilla. Varios informes internos alertaban del riesgo de "colapso operativo" en la Policía Nacional en la capital andaluza si se seguían detrayendo efectivos de la Brigada de Seguridad Ciudadana. En el año 2016, la Secretaría de Estado de Seguridad hizo una inspección en la Jefatura Superior de Sevilla, donde descubrió graves carencias. La Brigada de Seguridad Ciudadana había perdido desde 2011 (es decir, en cinco años) el 34,4% de su personal.

La ciudad se llegó a quedar en varias ocasiones sin policías disponibles y hubo avisos que directamente no se pudieron atender, o se atendieron con bastante tiempo de demora. La Comisaría Provincial ideó un plan para restar agentes de los distritos y destinarlos de nuevo en una unidad central que saliera más reforzada. Un cambio en el sistema de turnos complicó aún más las cosas.

Ahora, de nuevo los distritos vuelven a tener un mayor poder, con el consiguiente malestar en la mayoría de la plantilla. Hace unas semanas, un incidente en un bar en el que dos policías tuvieron que pedir refuerzos destapó las carencias, pues sólo había un patrullero para prestarles apoyo.

Buena parte de culpa de esta merma de efectivos, aunque no toda, la tienen las custodias hospitalarias de presos, un asunto que ya fue denunciado por el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu. La Policía tiene que destinar habitualmente más de diez policías por turno a estas labores. La solución es la construcción de un módulo hospitalario para reclusos, que incluso fue anunciado hace ya dos años por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Pero el proyecto sigue bloqueado y parece que el problema radica en la falta de acuerdo con las autoridades sanitarias. La comunidad médica se opone a tener que desplazarse al módulo y los facultativos prefieren tener a los pacientes en una habitación de su ala o especialidad, junto con el resto de enfermos a los que atienden. Esto obliga a tener dos policías nacionales por turno (seis al día) en la puerta de una habitación de hospital en la que está ingresado un preso. Si, como ocurrió esta semana, son siete los internos que precisan de hospitalización, se requiere un despliegue de 42 agentes al día sólo para estas labores.

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