Zoido apuesta por sumar lo "hecho en Sevilla" para salir de la oscuridad
El alcalde apela a la excelencia frente a los arquetipos para seguir avanzando Lara, hijo adoptivo, elogia el talante emprendedor de muchas empresas sevillanas
El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, reivindicó ayer una nueva marca para la capital: hecho en Sevilla. El gobierno local convirtió el acto de entrega de las medallas de la ciudad en una cita con la excelencia y un argumento para hacer una declaración de principios: una Sevilla alejada de los arquetipos, que se construye con la suma del talento de los sevillanos.
Dice Zoido que Sevilla no se cuenta, sino que se ve, se quiere, se siente, se vive y se representa en una pintura barroca con claroscuros. En un discurso cargado de metáforas y simbolismos, el alcalde abogó por salir de la oscuridad con suma individual del talento de su gente. Sin pronunciar en ningún momento la palabra crisis, ni la herencia recibida, Zoido fue haciendo un relato literario de mensajes cifrados. Y recurrió a la paleta de Zurbarán para destacar un color especial de Sevilla nada rancio, por las luces de prestigio de Chaves Nogales y por los sabios consejos de San Agustín para abandonar "los tiempos descoloridos" y lanzar un mensaje: "Obedeced sólo a los que enseñan, nunca a los que mandan". ¿En Sevilla o en Andalucía? No hubo alusiones políticas directas en un acto sobre el que reina el consenso y que reunió en el escenario a los portavoces de los tres grupos en el Ayuntamiento de Sevilla, a pesar de las críticas lanzadas por IU dos días antes por no haber sido consultada antes de elegir a los distinguidos.
Citando a Al Mutamid, Zoido recordó que a veces la gloria de Sevilla aparece velada por las nubes o la luna -¿los claroscuros de su gestión?-. Pero que Sevilla cuenta con lunáticos capaces de conquistar el mundo con sus ideas y su talento, que son quienes ponen los verdaderos cimientos de la ciudad, sólidos como los del Alcázar, la Catedral y el Archivo de Indias, y su reputación fuera. Y prueba de ello son los 14 distinguidos ayer con las medallas.
La máxima expresión de agradecimiento de la ciudad fue para el editor y presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara Bosch, del que se destacó no sólo su legado, su universo de libros y comunicación, sino sus proyectos de futuro: su inversión en biotecnología para el desarrollo de fármacos para tratar el cáncer y un servicio integral educativo digital que pretende revolucionar el aprendizaje y ahorrar el 70% del coste de los libros de texto. La distinción premia a Lara "por ayudar a lograr una sociedad mejor".
El reconocimiento a título póstumo a Rosario Valpuesta, ex rectora de la Pablo de Olavide, aplaudió el compromiso como mujer y como jurista de una sevillana ejemplar. Las lágrimas contenidas de su hijo, Alberto Giráldez, propiciaron uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. Compromiso y apuesta por Sevilla también en la trayectoria de empresas como Airbus Military, que también recogió una medalla. Sevilla, dijo el flamante Hijo Adoptivo, cuenta cada vez más con un carácter "emprendedor", con empresas también como Abengoa, Inmobiliaria del Sur, Puleva o Persán, que están "consolidando el camino empresarial con fuerza". Según Lara, "sin dinero es muy difícil cumplir los otros objetos en la escala de valores, como pueden ser las ayudas sociales; pero el dinero no puede estar por delante de otros asuntos y espero que esa conciencia arraigue cada vez más".
Conciencia social tiene la Hermandad del Rocío de Triana que, al margen de la peregrinación a la aldea que este año ha cumplido dos siglos, cumple una excelente labor social con mayores y niños de zonas marginales. También el Centro Patronato San Pelayo y sus niños discapacitados, sin duda, los protagonistas de un acto donde vitorearon a sus profesores.
Las medallas de este año han premiado a quienes han paseado y hecho más universal el nombre de Sevilla, como Los del Río y su Macarena, la canción hispana más vendida y difundida del mundo; o el lirismo sevillano del cantante José Manuel Soto, que recibió la mayor ovación de la mañana. A los que han convertido en su bandera la del NO&DO, como las casas regionales y provinciales. A mecenas de verdad, como Isabel de León, y a artistas de la fotografía antropológica, como Rafael Sanz Lobato. A quienes han fomentado el deporte y el ocio como modo de vida, como el Círculo Mercantil o la familia Manchón. Y, sobre todo, al talento de los jóvenes, representado por las regatistas Marina Alabáu y Blanca Manchón y la brillante ingeniera informática Laura Valverde, que dejó Triana por el mítico Silicon Valley y que asombró al público por su trayectoria.
Durante el acto, el gobierno local hizo guiños, implícitos, a debates de actualidad. Zoido recordó, al hablar de los cimientos, el Patrimonio de la Humanidad que ha salvado en la Unesco y en las continuas referencias al Guadalquivir que sirvieron de introducción, "un río que sigue teniendo ansia de más hondura", se intuyó la polémica del dragado. El presentador del acto apuntó que habitar Sevilla no es sólo vivir en ella y de ello dan fe los emigrantes de ayer y de hoy. Una idea ya presente en el rey San Fernando, patrón de Sevilla que da sentido a la entrega de estas medallas, "que amó a Sevilla hasta querer permanecer en ella para siempre". Hubo a quien estas palabras le recordaron el dilema de Zoido en los últimos meses, dividido entre su amor al partido y a su ciudad. Un acto para leer entre líneas.
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