Ninguno de los tres acusados en el crimen de la Feria aclara el asesinato
Tribunales
Los tres jóvenes imputados aseguran que estaban muy bebidos y no vieron el momento de la puñalada mortal a Juan Fernando Martínez. El principal imputado habla de un "pacto" para inculparle.
Ninguno de los tres jóvenes que este lunes se han sentando en el banquillo de los acusados imputados por su participación en la reyerta y asesinato del Juan Fernando Martínez Sánchez, que falleció en la madrugada del 1 de mayo de 2009 en el recinto de la Feria de Abril, han aclarado cómo se produjo el crimen y en lo único que coinciden es que estaban muy borrachos cuando ocurrieron los hechos. Dos de los acusados sí han reconocido que tuvieron en sus manos el arma homicida, un cuchillo jamonero que uno robó de una caseta, pero han negado que lo utilizaran en la pelea que se produjo a raíz del robo de una chaqueta a otro grupo de chavales.
El principal imputado, Jesús E. C., a quien la Fiscalía considera presunto autor de la puñalada mortal y que se enfrenta a una condena de 20 años de cárcel, ha dicho este lunes a los magistrados de la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla que es cierto que esa noche le quitó el cuchillo al otro acusado, Juan Antonio L. V. –a quien inicialmente la Policía atribuyó la autoría del asesinato-, pero asegura que lo dejó “clavado en el albero” hasta que ese mismo joven volvió a llevárselo.
Aunque no lo incrimina de forma directa en el asesinato, Jesús E. C. ha asegurado que en medio de la pelea que se montó a raíz del robo de la chaqueta pudo observar cómo Juan Antonio estaba “encarado con uno” de los jóvenes en medio de esa trifulca, aunque sostiene que no vio a nadie con el cuchillo durante la reyerta.
Según el grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que investigó el caso, hay al menos seis jóvenes a los que Jesús E. C. habría confesado el crimen e incluso alguno ha declarado que este acusado le dijo que había dado un “refilonazo” y que también había dicho que le “había cortado el cuello a uno”. El acusado, sin embargo, ha negado todos estos testimonios al afirmar que no contó a nadie que hubiese apuñalado a una persona o que se le rompiera el mango del cuchillo al hacerlo. Según Jesús E. C., su incriminación vendría de un “pacto” de los otros dos acusados, a los que también acusa de que cuando coincidieron en el calabozo le dijeron que debía declarar que Juan Antonio L. V. se había hecho un corte en los dedos cuando él le arrebataba el cuchillo que tenía guardado en un bolsillo del pantalón.
Jesús E. C. aseguró que se retiró de la pelea “por el estado de embriaguez “ en se encontraba, al “no poder pelearse” y añadió que después de haberle quitado el cuchillo a Juan Antonio L. V., sin que éste se cortara, no volvió a ver el arma. Este acusado sí ha confesado que acudió “en defensa” del tercer imputado, Martín S. B. –el que había cogido la chaqueta- porque estaba siendo golpeado por otros tres jóvenes y ha dicho que en la pelea había un grupo de entre 15 o 20 personas que les lanzaron incluso botellas.
Por su parte, Juan Antonio L. V., ha admitido que robó el cuchillo jamonero de una caseta porque estaba “bastante borracho y no sabía lo que estaba haciendo”, pero sostuvo que Jesús E. C. se lo quitó del bolsillo, momento en el que fue a coger la hoja y es cuando se produjo el corte en los dedos. Este acusado ha mantenido que no acudió en defensa de Martín S. B. ni intervino en el foco de la pelea, ya que, según ha dicho, no vio nada y Jesús fue la última persona a la que observó con el cuchillo.
Juan Antonio L. V. ha precisado que salió huyendo cuando vio a un grupo numeroso de personas que se dirigían hacia él, para “matarle”, y ha dicho que confundió a los policías que le detuvieron con integrantes de ese grupo, tratando de justificar de esta forma el delito de atentado que le imputa la Fiscalía por resistirse a la actuación policial.
El tercer acusado, Martín S. B., comenzó su declaración manifestando que vio a Juan Antonio L. V. “tonteando” con el cuchillo y reconociendo que cogió la chaqueta que desembocó en la reyerta de la barandilla de una caseta, aunque dijo que no había nadie junto a la prenda de vestir.
Al igual que los otros dos acusados, ha asegurado que estaba ebrio y que además había tomado estupefacientes, pero ha señalado que no intervino en la pelea, aunque le dieron dos o tres empujones. Este joven ha señalado que en la reyerta había “varios focos”, pero que él no presenció el momento de la agresión a la víctima, aunque sí ha dicho que Juan Antonio “no se enfrentó con nadie”.
Este joven relató que después de un primer incidente coincidió con Juan Antonio cuando se dirigían al Puente de las Delicias y que éste le comentó que si él “no había hecho nada” por qué se iban a ir de la Feria, por lo que decidieron regresar al lugar de la pelea, instante en que fueron detenidos. Martín S. B. ha explicado que vio sangre en los dedos de Juan Antonio, pero no puede decir si fue antes o después de la pelea o de su detención.
La Fiscalía de Sevilla imputa a Martín S. B. un delito de robo con violencia intentado y otro de riña tumultuaria, por el que reclama nueve meses de prisión. Para Juan Antonio L. V., el fiscal reclama nueve meses de cárcel por un delito de riña tumultuaria y otros 18 meses de cárcel por atentado a la autoridad. Los tres acusados están en libertad desde julio de 2009, tras haber pasado varios meses en prisión y una vez que la Policía imputó la autoría material al tercer sospechoso.
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