Calle Rioja

Los que se adelantaron al realismo mágico

  • Proeza. Hoy concluye en la Fundación Cajasol el primer ciclo de jornadas dedicadas a la primera vuelta al mundo. Magallanes cede el protagonismo a Elcano, alfa y omega del viaje

De izquierda a derecha, Luis Navarro, Enriqueta Vila, Pablo Emilio Pérez-Mallaína, Eva Díaz Pérez y Francisco Correal. De izquierda a derecha, Luis Navarro, Enriqueta Vila, Pablo Emilio Pérez-Mallaína, Eva Díaz Pérez y Francisco Correal.

De izquierda a derecha, Luis Navarro, Enriqueta Vila, Pablo Emilio Pérez-Mallaína, Eva Díaz Pérez y Francisco Correal. / Juan Carlos Vázquez

LO real maravilloso es un enunciado literario que hizo fortuna para describir el fenómeno de los escritores del boom. Aquellos viajeros se adelantaron en cinco siglos al realismo mágico. Trazaron sus cuadernos de bitácora de Macondos y Comalas. El viaje que hizo posible un Imperio Universal es el título del ciclo de conferencias que ha organizado la Fundación Cajasol para conmemorar el quinto centenario de la primera vuelta al mundo.

Para no entrar en falsas dualidades, aunque uno llevaba el mando al partir y a otro le tocó certificar la proeza del regreso, la primera jornada estuvo centrada en el viaje de Magallanes, el portugués que iba como capitán general de la flota, y hoy se redondea con una sesión científica y académica dedicada a la figura de Juan Sebastián Elcano.

Tres americanistas y dos periodistas en la mesa. El estudio del pasado y ese futuro incipiente que es el presente caduco en la coctelera. Enriqueta Vila es la moderadora de ambas mesas sobre una expedición en la que no participó ninguna mujer. Luis Navarro García habló del viaje como “una increíble aventura”. Lo conoce con pelos y señales pero no por repetido deja de asombrar a quienes lo escuchan.

Pablo Emilio Pérez-Mallaína, autor de Los hombres de los océanos, desmenuzó las emociones de los tripulantes. El miedo, la primera. El miedo a lo desconocido, al hambre, a las tormentas, a la muerte de un viaje donde se hizo la primera autopsia de la que se tienen noticias cuando el escorbuto empezó a hacer estragos. De los 18 que consiguen volver, hubo quien repitió, como el propio Elcano, vasco de Guetaria, que con tres hermanos volvió a embarcarse a las Molucas, las islas de la Especiería, y su cadáver fue arrojado a aguas del Índico. Muere en 1926, el mismo año que se casa en Sevilla, en el Alcázar, Carlos V, con su prima Isabel de Portugal. Carlos es rey cuando sale la expedición en 1519 y ya es emperador cuando vuelven en 1522. Otros nunca volvieron a embarcarse, como el cronista Antonio Pigafetta, el lombardo. Pérez-Mallaína cuenta casos curiosos como el del jerezano Ginés de Mafra, otro de los supervivientes. Lo habían dado por muerto y cuando vuelve su mujer se había casado con otro hombre. Una historia que recuerda a la de Martin Guerre, el soldado que regresa del frente, novela que dio lugar a una película protagonizada por Gerard Depardieu.

Los datos producen escalofrío. Las naves comandadas por Magallanes tardaron en cruzar el Estrecho que lleva su apellido un mes, el tiempo que tarda Colón en atravesar el océano Atlántico. Su gran proeza fue atravesar el Pacífico, “que de pacífico no tenía nada”, dice Luis Navarro. “Es un océano en el que caben todos los continentes”, apunta Pérez-Mallaína para hacer más gráficas las dimensiones oceánicas.Eva Díaz Pérez, directora del Centro Andaluz de las Letras, noveló la época de Murillo en su novela El color de los ángeles. En su intervención insinuó que puede viajar a ese periodo, El viaje más largo como se llama la exposición del Archivo de Indias, para buscar inspiración narrativa.

La biografía de Stefan Zweig sobre Magallanes estuvo presente. Para Luis Navarro es más una hagiografía. El cronista que suscribe comparó aquella gesta con la llegada del hombre a la Luna y el carácter visionario de políticos como Carlos V y el presidente John Fitzgerald Kennedy, que en 1961 profetizó que un astronauta norteamericano pondría los pies en la Luna antes del final de la década y por seis meses (julio de 1969) acertó en su profecía. Y eso que murió en el camino (como Magallanes), asesinado en Dallas en noviembre de 1963.

Esta tarde (Fundación Cajasol, 19 h.), el protagonismo será de Juan Sebastián Elcano, “un mito, un hombre”, como titula su conferencia Alfredo Alvar Ezquerra. Alfa y omega de la expedición. Le acompañarán en la mesa redonda Carmen Mena García, catedrática de Historia de América, Ignacio Fernández Vial, presidente de la Nao Victoria, y Braulio Vázquez, comisario de la exposición El viaje más largo.

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