Educación

Los alumnos de Sevilla vuelven al colegio con mantas y abrigos: a 14 grados en el aula

  • El regreso a clase tras la Navidad ha coincidido con la ola de frío y la necesidad de tener las ventanas abiertas en la tercera ola del Covid

  • En varios colegios, además, la calefacción se ha averiado

Una madre lleva a su hijo, con abrigo y bufanda, al CEIP Borbolla tras aconsejarlo el equipo directivo. Una madre lleva a su hijo, con abrigo y bufanda, al CEIP Borbolla tras aconsejarlo el equipo directivo.

Una madre lleva a su hijo, con abrigo y bufanda, al CEIP Borbolla tras aconsejarlo el equipo directivo. / D. S.

Con abrigo y mantas. Así entraron la mayoría de los alumnos a los colegios de Sevilla ayer lunes, en una jornada marcada por las bajas temperaturas. La ola de frío que padece España y la necesidad de mantener abiertas las ventanas de las aulas como medida frente al Covid se ha convertido en asunto de debate –y hasta polémica– que ha obligado al consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda, a recomendar a los docentes la manera de hacer compatibles ambas situaciones. No han faltado en esta situación –siguiendo la ley de Murphy– averías de calderas de calefacción y hasta sindicatos que han ofrecido una solución digital para calentar las clases sin poner en riesgo la salud de los pequeños y los maestros.

El 2021 ha empezado con Filomena. Una borrasca de frío que, además de dejar cubiertos de blanco los pueblos de la Sierra Morena de Sevilla, ha avivado la polémica sobre las condiciones en las que estudian los niños estos días en clase. Muchos equipos directivos de los colegios han enviado desde el viernes –primer día lectivo en 43 municipios de la provincia tras el parón navideño– una circular a las familias en la que se les anunciaba que el lunes deberían llevar a sus hijos con bastante ropa de abrigo a la escuela. El motivo de esta recomendación no es otro que la necesidad de compaginar la ventilación en las aulas como medida de prevenir el coronavirus y la ola de frío que padece el país. A ello se suma, además, otro incoveniente: en muchos colegios la calefacción se ha averiado.

Es lo que ha ocurrido en el Colegio Hermanos Machado, en la barriada de Los Carteros de la capital hispalense, donde el viernes se dio aviso a los servicios municipales del problema que presentaba la caldera. Ayer se solucionó. Mientras, los alumnos permanecieron con abrigos y mantas. “Les recomendamos, incluso, que trajeran guantes porque el frío resulta insoportable”, recuerda una de las maestras que imparte clase en este centro.

En el CEIP Borbolla, en Nervión, la situación no fue mucho mejor en este gélido lunes. También aquí se advirtió a los padres sobre la necesidad de que los alumnos acudieran bien abrigados a clase. “Tras varios intentos del Ayuntamiento por arreglarla antes de la incorporación a clase, la calefacción del centro no funciona. Por ello, unido a la necesidad de no cerrar temporalmente las ventanas por protocolo Covid, aconsejamos que el alumnado venga abrigado”, indicaba la circular de la dirección del colegio.

A 14 grados en el aula

En este centro se midió la temperatura registrada ayer, cuyo promedio osciló entre los 13 y 14 grados. La máxima se marcó a las 11:00, con 17 grados. La AMPA colocó planchas aislantes en las pocas ventanas que permanecían cerradas para intentar aumentar la temperatura. Los padres también llevaron radiadores de aceite, pero la red eléctrica del centro no soportaba el encendido de más de uno a la vez. La reclamación al Ayuntamiento, al menos, dio resultado y un técnico pudo conseguir arrancar ayer la calefacción. Hoy de nuevo visitarán las instalaciones para comprobar que funciona.

Al hilo de las quejas de sindicatos y la plataforma Escuela de Calor, el consejero Javier Imbroda recordó ayer que en la circular enviada por Educación a los centros de enseñanza públicos el 22 de diciembre, un día antes de las vacaciones de Navidad, se puntualiza que, en los días de mucho frío, se abran las ventanas 10 minutos entre clase y clase, por lo que el resto del tiempo pueden permanecer cerradas. Imbroda, además, dejó esta “gestión” en manos de los docentes, “a los que avala su experiencia”.

Contra los purificadores de aire

El consejero, eso sí, descartó el uso de purificadores de aire. “Su utilización no sustituye la necesidad de ventilación natural”, refirió Imbroda. A este respecto, el sindicato Feuso ha propuesto a Educación el uso de una herramienta digital que permite controlar la calidad del aire sin necesidad de que las ventanas de las aulas permanezcan abiertas. “Se trata de una iniciativa, puesta en marcha en noviembre y compartida entonces con la administración pública y patronales de centros educativos, lleva por nombre ‘Plan Ventilados’ y permite medir y valorar la calidad del aire ambiental para ayudar a guardar el equilibrio entre garantizar la suficiente ventilación y calidad del aire del aula y evitar un consumo excesivo e innecesario de los recursos energéticos de calefacción”, detalla el sindicato.

Por su parte, la plataforma Escuela de Calor ha convocado para mañana miércoles, ante la sede la Consejería de Educación, en Torretriana, una protesta por la situación que se vive estos días en las aulas públicas.

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