El obispo de Alepo | en Sevilla Cinco años de martirio en Alepo

  • El arzobispo de la ciudad siria puso fin en Sevilla a una gira por varias ciudades españolas l Durante 22 años, Chahda fue obispo en Venezuela

El arzobispo de Alepo, Antoine Chahda, entre Adrián Ríos y Carlos Carazo. El arzobispo de Alepo, Antoine Chahda, entre Adrián Ríos y Carlos Carazo.

El arzobispo de Alepo, Antoine Chahda, entre Adrián Ríos y Carlos Carazo. / Belén Vargas

Es uno de los seis arzobispos con que cuenta la diócesis de Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria. Ninguno de ellos tiró la toalla durante los cinco años de guerra que dejaron la llamada “princesa del norte de Siria” incomunicada, sin luz, sin agua. Antoine Chahda (Alepo, 1946) terminó ayer en Sevilla una gira por España –antes estuvo en Barcelona, Reus y Valencia– donde explicó los pormenores de esa guerra, “un martirio terrible”, y la necesidad de “restaurar los corazones”, aunque sendos misiles en 2014 impactaron la catedral de Alepo y el Palacio Arzobispal. “Estoy vivo de milagro”.

En una iniciativa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, Chahda describió una ciudad segura, multicultural, que en 2012 se vio inmersa en un ataque del terrorismo yihadista. “El terrorismo vino a romper la buena relación que siempre ha existido entre musulmanes y cristianos y no lo vamos a permitir”. Con las calles de Sevilla engalanadas por las fiestas, Chahda contó que “en Alepo los cristianos felicitamos a los musulmanes en Ramadán y ellas a nosotros en Navidad”.

Fue elegido arzobispo de Alepo en 2001, después de 22 años al frente de la diócesis venezolana de Maracay, lo que ha endulzado el perfecto español que habla. Las misas en la catedral se dan en árabe, con el arameo para la consagración. Dijo que más de la mitad de los cristianos de Alepo dejaron la ciudad como consecuencia de la guerra. “Se fueron al Líbano, también a Europa, a América, incluso a Australia.Uno de los objetivos es restaurar sus hogares para que vuelvan”.

Acaban de celebrar el segundo aniversario de la liberación de Alepo del yugo terrorista. “Fue el 12 de diciembre de 2016, festividad de la Virgen de Guadalupe. He estado en México y me traje una estampa de esa Virgen que dejé en la catedral de Alepo”.

La obsesión de los yihadistas era el exterminio de los cristianos donde nació la religión católica. Enumeró algunas tropelías cometidas por los terroristas: dos obispos de Alepo secuestrados, un fraile asesinado en la puerta del convento por negarse “a arrodillarse y convertirse al Islam”.

Alepo, una de las ciudades más antiguas del mundo, ha recuperado la alegría. “La gente ha vuelto a cantar, a bailar, a tomar whisky”, bromea el arzobispo. La recuperación económica es difícil. “Los terroristas conocían la fortaleza industrial de la ciudad, destruyeron fábricas, vendieron mucha maquinaria a Turquía y se llevaron manuscritos y cálices de las ciudades olvidadas”.

Se refirió a Bashar al-Asad, el presidente sirio, como “un hombre culto, preparado, un oftalmólogo muy educado”, a quien “terroristas procedentes de muchos sitios, incluso de Siria, organizaron una pelea casi religiosa para tumbar al gobierno”. Chahda habló con la prensa en el Palacio Arzobispal y por la tarde ofició una misa y dio una conferencia en la parroquia del Buen Aire. Lo acompañó un representante de la comunidad siria en España.

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