Sevilla

La Bonoloto 'hace' un nuevo millonario en Los Remedios

  • Los más de tres millones de euros que ha ganado probablemente un vecino del barrio es el tema más comentado en el entorno de la administración 68 de la calle Asunción

Una lotera de Los Remedios reparte 3 millones de euros en la Bonoloto

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"A mi marido casi le da un infarto", comentaba entre risas una clienta de la administración de lotería 68 de la calle Asunción cuando se enteró que allí la Bonoloto había repartido más de tres millones de euros a un solo acertante y ellos habían comprado allí. Se lo decía a la lotera, Mercedes Catalán de Ocón, que parecía que acababa de aprobar unas oposiciones. Los clientes, además de comprar su lotería diaria, le daban la enhorabuena a través del cristal. Ella sonreía agradecida y contaba que "es el premio más grande que hemos dado en estos siete años que llevamos abiertos".

Algunos clientes le preguntaban con curiosidad: "¿Y quién se lo ha llevado?". Ella ni lo sabe ni cree que se vaya a enterar: "Estos premios tan grandes no suelen venir". Pero señala que "ojalá se haya quedado en el barrio de Los Remedios". Y reconoce que "para las ventas siempre viene bien darlos". Aún así, "hoy no está viniendo más gente de la normal" en una administración de clientela fija que vende mucho euromillón y décimos de Lotería Nacional.

Esa clientela se lamentaba ante el mostrador de Mercedes: "¡Qué coraje! Bajo todos los días a por la Bonoloto y ayer se me pasó", comentaba una anciana mientras arrugaba una participación no premiada. Tras ella, más desafortunados en el juego: "Vengo todos los días y no me toca ni para echar otro". También los hay optimistas y que tiran de humor: "Tres millones es muy poco, por eso juego al Euromillón, que el bote está en 162 millones esta semana". O los más sinceros: "Compro poco y así es muy complicado que me lleve algo".

¿En qué gastarían el premio?

Los comercios de alrededor de la administración, además de compartir la alegría de su vecina, también se lamentan. Pablo y Antonio, trabajadores de una zapatería colindante, tienen claro qué harían con el premio: "Lo primero, no abrir la tienda; y lo segundo, un barco en Punta Umbría". No obstante, compran entre cuatro compañeros de trabajo y así "sólo daría para un barco pequeño", reconocen entre risas. Cerca de ellos, en la ferretería de la esquina, trabaja Jesús. No sabía que habían dado un premio de ese montante junto a su lugar de trabajo. "¡Qué mala suerte!", le decía al compañero con el que suele comprarle la Primitiva a Mercedes.

No todos los vecinos comerciales de la administración son clientes. "Yo no compro nunca", reconoce un trabajador de una tienda de electricidad cercana. "Si alguien me pide tres millones en enchufes ya sé porqué es", bromea tras el mostrador del establecimiento. Todo lo contrario que Eva, dependienta de una mercería también de la calle Asunción, a la que se le ilumina la cara con sólo pensar en el premio. "Me iría a... no sé donde", exclama entre suspiros mientras despacha unos calcetines. Lo que sí sabe es que "no abriría" en caso de ser la agraciada.

Las vacaciones forzosas son la respuesta más repetida entre los comerciantes de la zona, provocando así la queja cómplice de los vecinos. "No puedes cerrar porque yo tengo que desayunar todos los días", le espetan al camarero desde un velador en la esquina con la calle Virgen de la Victoria”. En un banco cercano de la peatonalizada Asunción también se hablaba del tema: "Yo compraba lotería antes, pero ahora con 85 años, ¿para qué quiero yo los millones?", le preguntaba una señora a su cuidadora. Una joven que sí parecía tener algunas ideas al respecto sobre qué hacer con el dinero.

No obstante, todos los que pululaban en torno a la concurrida administración de lotería coincidían en que si les tocara, no aparecerían por el lugar de los hechos. "A mí me toca y no se entera ni el banco", explicó un hombre con bastón y sombrero, aunque también tiró de tópico y añadió: "Mejor que dinero, salud".

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