Ensayo de la globalización

El centro del mundo mundial

  • Estadistas, artistas, premios Nobel. Sevilla fue centro de todas las miradas. Con el pretexto del Descubrimiento, el mundo descubrió la ciudad.

Sevilla fue la capital del mundo mundial. Una cumbre, una pasarela, una aduana de autoridades y cientos de miles de personas anónimas. Los pabellones de Alemania y Pakistán llegaron al visitante un millón el mismo día (14 de junio). El primero regalaba fragmentos del muro de Berlín; el segundo, souvenir fotográficos con el gigante de Pakistán, friki asiático.

El muro de Berlín había caído dos años y medio antes de la inauguración. Y dos de los principales artífices de aquella caída pasaron por la Cartuja: el polaco Lech Walesa, que de sindicalista de los Astilleros de Gdanks pasó a jefe del Estado polaco, y el ruso Mijail Gorbachov. El pabellón de Rusia fue el único que se inauguró con la bendición de un cura y agua bendita.

No estuvo el Papa Juan Pablo II, otra pieza fundamental en la eliminación de ese muro: ya había estado en Sevilla diez años antes, poco después del triunfo de Felipe González en las elecciones generales de 1982, y repetiría visita en 1993. El pabellón con más iglesias no era el de la Santa Sede, sino el de Hungría, que reproducía siete torres de otras tantos edificios religiosos de ese país.

Fidel Castro fue una de las estrellas del certamen. El pabellón de su país lo hizo el arquitecto sevillano (gallego de cuna, paisano del Comandante) José Ramón Moreno García, y como comisario estaba un arquitecto, Julio G. Oliveras, que había sido embajador de Cuba en el Vietnam entre 1966 y 1969. Estados Unidos mandó una delegación de segunda fila a su día nacional: la encabezaba la esposa del vicepresidente Dan Quayle. A título privado, visitó el certamen Henry Kissinger, que tuvo como guía a Miguel Sánchez Montes de Oca. Se mostró muy interesado por el pabellón del siglo XV. El que fuera secretario de Estado, premio Nobel de la Paz junto al vietnamita Le Duc Tho, estaba ya más pendiente del primer Mundial de Fútbol que organizaría su país dos años después.

La Cartuja era un gigantesco plató de cine. Alain Delon vino el día nacional de Francia. También visitó la muestra Sean Connery. Se rodaron dos películas sobre la gesta colombina, una de culto que dirigió Ridley Scott con Gerard Depardieu y Sigourney Weaver rodando en el Alcázar, y otra de formato más popular con la batuta de George Pan Cosmatos en la que a Torquemada lo interpretó Marlon Brando y contó como asesores históricos con Consuelo Varela, entonces directora-conservadora del Alcázar, y el actual académico de la Lengua Juan Gil. Los dos figuraban como asesores históricos en el pabellón del Siglo XV, de cuya dirección artística y escenográfica se encargó Guillermo Pérez Villalta.

La Expo introdujo la sociología de las colas. María Teresa Otero, que fue responsable de los días nacionales, cuenta que los protagonistas oficiales de esos días aprovechaban para entrar sin hacer cola en el pabellón de Fujitsu. Hubo colas para conseguir un autógrafo de García Márquez en el pabellón de Colombia.

Una morena y una rubia. Las reinas de la Expo. Diana de Gales y Carolina de Mónaco. Con el tiempo, la primera moriría como falleció la madre de la segunda: en un terrible accidente de tráfico. Lady Di vino con el príncipe Carlos de Inglaterra el día de su país. María Teresa le prestó su pañuelo porque se puso a llorar. Se lo devolvió esa misma noche “limpio, planchado, reluciente”. Aunque el récord de gente en la cola –seis horas– se lo llevó el de Canadá, el de Mónaco no le anduvo a la zaga. El día más hermético fue el que celebró el Principado, con la presencia de Carolina de Mónaco, “muy antipática, fumando todo el tiempo”, la recuerda María Teresa Otero.

Carlos Saura presentó en el cine Expo –el último cine de verano de la ciudad– su película Sevillanas y la candidatura de Sevilla contó con un documental de Basilio Martín Patino.

La reina Sofía fue una entusiasta visitante de la Expo. Cuando se aprobó la candidatura de Sevilla, la fecha de la inauguración era el 17 de abril. Cayeron en la cuenta y la rectificaron. “Era Viernes Santo, con la Macarena en la calle”, recuerda Juan Manuel Castillo. Sánchez Montes de Oca evoca una estampa de los días previos. “Adolfo Suárez y Raúl Alfonsín, ya ex presidentes, recorriendo el recinto en el mismo microbús”.

Veinte años y un día después, se juega el Barça-Madrid. En el 92 nadie conocía a Mourinho. Guardiola ganó el oro olímpico en los Juegos de Barcelona y la Copa de Europa en Wembley. España se quedó sin jugar la Eurocopa que ganó Dinamarca en Suecia. Para el día de Finlandia en la Expo, llegaron seis autobuses con finlandeses de la Costa del Sol. El pabellón es la sede de Fidas. Un barco. Como los 17 que el Gobierno finlandés encargó en 1975 en los  Astilleros de Sevilla.  

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