Coronavirus Los primeros inmunizados frente al Covid en Sevilla: entre la tranquilidad y la cautela

  • Alivio, felicidad y esperanza son las sensaciones de los sevillanos que ya han completado los 28 días que separan el pinchazo inicial de la protección total frente a la Covid-19

La primera residente inmunizada de la provincia, Isabel Romero (izda.), junto al médico de Atención Primaria, Francisco Villalba, y la especialista en Infecciosos del Macarena, Elena Salamanca. La primera residente inmunizada de la provincia, Isabel Romero (izda.), junto al médico de Atención Primaria, Francisco Villalba, y la especialista en Infecciosos del Macarena, Elena Salamanca.

La primera residente inmunizada de la provincia, Isabel Romero (izda.), junto al médico de Atención Primaria, Francisco Villalba, y la especialista en Infecciosos del Macarena, Elena Salamanca. / M. G.

Tras más de 300 días de pandemia, la palabra vacuna es ya un sinónimo de esperanza. Pinchazo a pinchazo se hace el camino hacia una inmunidad colectiva frente al Covid-19, de la que ya pueden hablar en primera persona los primeros sevillanos que ya han recibido las dos dosis del fármaco de Pfizer. Son los profesionales sanitarios, los mayores residentes en geriátricos y trabajadores de estos centros que estrenan inmunidad después de que se haya cumplido ya más de una semana del segundo pinchazo en plena cresta de la tercera ola.

El principio del fin de la pandemia comenzó a finales de diciembre en la provincia y desde hace unos días se van multiplicando a cuentagotas los sevillanos que ya son inmunes al coronavirus. Atrás queda para ellos casi un año de pesadilla, sumidos en el fatalismo de los estragos de un patógeno ante el que, aunque podrán contagiarse, e incluso propagarlo, dejan de ser candidatos a que se agrave y tengan que acabar ingresando en hospitales al borde del colapso.

Una nueva etapa con historias de alivio e ilusión como la de Isabel Romero que fue la primera persona en vacunarse en Sevilla en la residencia de mayores Heliópolis el pasado 27 de diciembre y pasados 21 días, el 19 de enero en concreto, recibía la segunda dosis, al igual que la mayoría del conjunto de residentes.

"La verdad es que yo me encuentro muy bien y tranquila", manifiesta esta mujer al ser pregunta sobre cómo se siente tras conseguir la anhelada inmunidad frente al Covid. Romero explica que no tuvo ninguna duda a la hora de decidir ponerse la vacuna. "Siempre han sido fármacos por el bien de la humanidad, con todos sus ensayos, así que no pensé en ningún momento en negarme", afirma.

Tras casi un año bajo unas severas medidas de protección, a Isabel Romero sólo le salen palabras de agradecimiento tanto a la dirección del centro como a sus trabajadores. "Han sido todos estupendos. Si no había mascarillas, ellos mismos se las fabricaban. Hemos estado sin poder vernos entre plantas, nosotros y los empleados, sin hacer actividades, pero era necesario", reconoce. Lo peor, en estos duros meses, el no poder ver a sus familiares. "Hablamos por teléfono, pero estoy deseando verlos entrar por la puerta", subraya.

El 27 de diciembre se inocularon en Sevilla las primeras vacunas y el 19 de enero, las segunda dosis

Pero vacunación no significa tranquilidad cien por cien, sino que hay que seguir con las mismas medidas de seguridad y en este centro, de titularidad pública, lo tienen claro. "Seguimos con las mismas medidas, pero, es verdad, que con mucha tranquilidad interior y más seguridad", afirma el director del geriátrico, Rafael Pareja, que advierte de que, con una efectividad del fármaco del 95%, "no hay que olvidar que una de cada 20 personas no está inmunizada" por lo que apuesta por "seguir siendo muy cuidadosos". 

Este centro de mayores en el barrio de Heliópolis es uno de los geriátricos sevillanos que puede celebrar el no haber sufrido las consecuencias del virus entre sus residentes. Su director considera que esta circunstancia puede responder a "una cuestión de suerte", sobre todo durante la primera oleada del virus cuando se carecía tanto de información sobre el virus como sobre medidas de contención, pero subraya el haber sido "muy estricto en la aplicación de las normas y en la detección desde el principio". "Después de un año de duro trabajo, creo que sin duda se trata de una combinación de buena suerte y buen trabajo. Además de prevenir, en cuanto hemos detectado síntomas compatibles en algún empleado lo hemos enviado a casa, respetando siempre los círculos de seguridad, de manera que hemos logrado que el virus no haya entrado dentro del centro y esto es una gran satisfacción", señala Rafael Pareja. 

En el Área de Gestión Sanitaria de Osuna, el médico de familia Francisco Villalba es también uno de los primeros sanitarios inmunizados en esta zona de la provincia. Villalba pasa consulta en el centro de salud de Osuna pero además hace visitas de control en la residencia para personas gravemente afectadas de discapacidad psíquica Aura Virgen de Belén donde todos sus usuarios y empleados (en torno a 80) ya han recibido también las dos dosis del antídoto.

"Nos sentimos mucho más seguros. Es verdad que mantenemos las medidas, tal y como se recomienda, pero la garantía que nos ha dado la vacuna no es la que teníamos antes", explica el facultativo que señala que la inmunización le ha permitido introducir cambios en su día a día en consulta. "Durante las dos primeras olas he pasado las consultas presenciales sin asientos para los pacientes y siempre muy ventilado todo y ahora mismo, por ejemplo, estoy permitiendo que la gente que viene presencialmente pueda sentarse y, a veces, si hace frío, puedo entornar un poco las ventanas", manifiesta.

Villalba lamenta que el proceso de vacunación esté siendo más lento del esperado. "Prácticamente no hemos empezado. Ha pasado ya más de un mes desde de que se empezaran a inyectar las primeras dosis y la población en general sigue sin saber cuando se va a vacunar", destaca. Sobre 

También las trincheras del Covid-19 en los hospitales van completando poco a poco su blindaje frente al virus SARS-CoV-2. La inmunidad llega para estos sanitarios en un escenario complicado con la hospitalización en niveles extremos.

Elena Salamanca, médico especialista en Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, formó parte del primer grupo de 50 profesionales del equipo Covid de este centro con el que se estrenó la inoculación de la vacuna en Sevilla hace 72 días. Hoy, justo tres semanas después de recibir la segunda dosis del fármaco de Pfizer, y por lo tanto, inmunizada frente al virus, se siente, sobre todo, "aliviada". "Es una sensación de alivio y, por qué no decirlo, felicidad por haber llegado a este punto sin haberme infectado ya que, aunque como sabemos la mayoría de los casos cursan de forma leve, nosotros hemos ingresado a personas de todas edades y condiciones, y lamentablemente, no todas han salido, por lo que habiendo estado tanto tiempo tan cerca del virus, me siento feliz de no haberme contagiado", manifiesta.

Los inmunizados coinciden en la importancia de no bajar la guardia

Para la doctora, el ser inmune al temido Covid-19 no ha supuesto grandes cambios en su día a día. "Por ahora todo sigue igual. Mantenemos exactamente las mismas medidas. Es más, creo que, dentro del hospital, la mascarilla ha venido para quedarse", señala y advierte, "sobre todo porque no sabemos si alguna nueva variante del virus escapará o no a la inmunidad adquirida por la vacuna, y segundo, porque tampoco se sabe si las personas vacunadas podemos contagiar a otros".

En un terreno más personal sí asegura sentir "algo más de tranquilidad" al visitar a sus padres, aunque destaca seguir manteniendo "los mismos cuidados con ellos". "Sigo evitando estar sin mascarilla en sitios cerrados bajo ningún concepto, si bien he retomado el gimnasio esta semana, no me quito la mascarilla en ningún momento. Si salgo a tomar algo en la calle, siempre en exterior y siempre que vea que la distancia a otras mesas es adecuada, mantengo contactos con el mismo y reducido número de personas y, salvo en el momento de llevarte comida o bebida a la boca, no me quito la mascarilla. No cuesta tanto", manifiesta.

A pesar de la dosis de optimismo, los inmunizados coinciden en la necesidad de no bajar la guardia y cumplir a rajatabla los protocolos y medidas de prevención hasta que no haya inmunidad de grupo. "Aún no podemos relajarnos", advierte Elena Salamanca. "Es verdad que empezamos a ver la meta de esta dura maratón, hemos sufrido mucho para recorrer los 42 kilómetros y, ahora que faltan esos 195 metros finales, merece mucho la pena el último esfuerzo para atravesar la meta triunfantes", destaca la facultativa del Macarena.

Muy en la línea de lo que destaca desde el centro de salud de Osuna Francisco Villalba. "Pienso que seguimos sin estar en disposición de relajarnos. Hasta que no se consigan niveles de vacunación por encima del 50% no habría que pensar en relajar medidas porque ya hemos podido comprobar que a poco que se abra la mano se pierde el control", destaca.

Como portavoz del grupo más vulnerable al virus, la residente Isabel Romero, es precavida. "Estamos inmunizados, pero sabemos que no se puede ir todavía tranquilos como si no pasara nada. Tengo la seguridad de que aunque estemos vacunados podemos seguir cogiendo el virus y por eso no podemos levantar la guardia", añade.

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