Sevilla

La devoción resiste a la gripe

  • Los fieles creen innecesario suprimir los besamanos pese al riesgo de contagio

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¿Se imaginan un día de la Inmaculada sin la decena de besamanos que se celebran en Sevilla? ¿O un 18 de diciembre huérfano de colas para besar las manos de la Macarena o la Esperanza de Triana? La mayoría de los fieles que ayer acudieron en la Catedral al segundo besamanos de la Virgen de los Reyes, no. A pesar de las recomendaciones que ya se están haciendo en algunas diócesis españolas, como la de Toledo, en la que se prohibió el pasado 15 de agosto besar la medalla de la Patrona durante su festividad, los sevillanos no creen que aquí se tomen este tipo de medidas. Los devotos no le tienen miedo a la gripe A, o al menos no están dispuestos a renunciar a la tradición de besar las manos y los pies de vírgenes y cristos, para evitar el contagio.

En la Catedral, ayer por la tarde, no se hablaba de otra cosa. ¿Es conveniente que se prohíban este tipo de cultos? Opiniones hay para todos los gustos, pero la mayoría cree que debe ser una elección personal el acudir, o no, a cumplir con este ritual que comenzó con la Macarena, en 1925. Para Joaquín, sevillano de 46 años, la medida es desproporcionada y cada uno debe tomar sus propios riesgos: "A mí plantear esto me parece simplemente una soberana estupidez. Las personas pueden elegir libremente si quieren exponerse o no a un contagio, pero no se pueden imponer normas de este tipo en cuestiones de devoción, que son tan personales".

La archidiócesis de Sevilla se ha mostrado prudente y, de momento, no tiene previsto imponer ninguna actuación preventiva para este tipo de casos en celebraciones religiosas. El cardenal Amigo, que acudió ayer por la mañana al besamanos de la Patrona, tranquilizó a los miembros de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando: "Nos dijo que no había ningún problema, que quien no quisiera dar un beso podía simplemente inclinar la cabeza. Así que lo que diga el cardenal...".

No todo el mundo es contrario a la prohibición. Luis, estudiante de Historia del Arte, está a favor de suprimir los besamanos, pero no por el peligro de la gripe A, sino por los daños que ocasionan a la policromía de las imágenes: "Si te fijas en las manos de la Virgen de los Reyes verás que están destrozadas, y así se encuentran la mayoría de las imágenes de Semana Santa". Marta, amiga de Luis, no está de acuerdo, para nada, con este razonamiento: "Por esa regla de tres dejamos a las imágenes en los altares para que no sufran en los pasos".

Jaime, un turista que se adentra en la Catedral reclamado por una cola que no sabe a dónde le llevará, aporta otra perspectiva: "He entrado por casualidad y es la primera vez que veo un besamanos. Yo no soy muy religioso, pero me parece absurdo que se hable de prohibir algo así. La gente se puede contagiar en el autobús, en el bar o en el trabajo".

Hasta septiembre no hay besamanos en ninguna hermandad. En cualquier caso, el Consejo de Cofradías ya ha dejado claro que serán las propias corporaciones las que decidirán qué hacer con sus cultos. De momento, la devoción puede con la gripe en el besamanos de la Virgen de los Reyes.

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