Quince heridos en un incendio en un bloque de pisos de Triana

Dos personas tuvieron que salir de su vivienda por la ventana tras partir la reja, ayudadas por un grupo de personas.

Dos personas escapan de las llamas por una ventana
Dos personas escapan de las llamas por una ventana / Mercedes Gallegos
Texto: Pilar Larrondo / Vídeo: Emergencias Sevilla

Sevilla, 15 de enero 2017 - 20:07

Un domingo cualquiera en una calle de Triana que para muchos quedará grabado en la memoria. Rondaban las seis de la tarde cuando un grupo de amigos abandonaba el bloque dos de la calle Arcángel San Miguel. El paso ligero para llegar pronto a casa y dejar atrás el frío que azota las calles los invita a la distracción. Van con niños pequeños y sus llantinas y estruendos les impide alzar la vista y ver lo que ocurre a escasos metros. Unos gritos de unos adolescentes, que dos segundos antes jugaban en la plazoleta, los alerta. "¡Fuego, fuego"!, se oye de pronto. Agarran a sus pequeños y, rápidos, llaman a los servicios de emergencia. Sería el inicio del incendio que este domingo se saldó con quince personas heridas, dos de ellas en estado grave por quemaduras y el resto leves por inhalación de humo. Entre éstos últimos hay tres niños y también tres bomberos.

Cuando se atreven a alzar la vista divisan unas enormes llamas que salen del segundo piso y llegan hasta el quinto. La humareda no les deja lugar a dudas, algo grave ha ocurrido. No saben qué exactamente, algunos apuntan a una explosión, pero no saben si es fruto de la imaginación desatada tras el pánico o la pura realidad. Comienzan a ver cómo, despavoridos, los vecinos se apresuran a salir del portal.

El humo incesante hace que muchos se teman lo peor y desde otros bloques y calles se acercan a preguntar y ofrecer ayuda. "Mis amigos viven en ese bloque y tienen una niña pequeña", señala un joven horrorizado. En la incertidumbre del momento, las propietarias del piso en llamas, una joven y su madre (que se encontraban acompañadas por el novio de la joven) se asoman a las ventanas buscando una salida. Las rejas de las ventanas imposibilitan a los tres salir del edificio. El instinto de supervivencia de uno de ellos hace que coja un martillo y comience a dar golpes contra la reja.

Abajo, unos nerviosos vecinos empiezan a acopiar mantas para un posible salto de los atrapados. Todavía no han llegado los bomberos pero saben que esperar no es una buena opción. Cuando, al fin, consiguen arrancar la reja los vecinos se acercan para ayudarlos mientras, como pueden, intentan descolgarse por la ventana. Lo han conseguido. Tienen heridas y han inhalado humo, pero han logrado salir del edificio y están vivos. Pero el final no es del todo feliz. El perro que vivía con ellos no ha conseguido salvarse.

Mientras tanto, y con los bomberos en acción, muchos son los que se acercan. José López Prieto llega a su calle acompañado de su novia. Se ha enterado por un amigo de lo ocurrido. Su casa está frente al domicilio en el que se ha producido el incendio. Allí había dejado a su madre, Pachi Prieto, y a su hermano, Alfonso López. No sabe dónde están ni qué ha ocurrido con ellos. Al fin los ve. Ella, muy nerviosa, abraza a sus hijos y se lamenta por lo ocurrido. "¡Mi casa, mi casa!", no para de repetir. Los dos estaban en ella cuando se produjo el incendio y rápidos se lanzaron a las calles. No pudieron coger ni un abrigo, pero salieron justo a tiempo. Al verse juntos se tranquilizan, aunque no saben en el estado en el que encontrarán la vivienda. "Le hemos dado la llave a los bomberos para que entren, pero las altas temperaturas han hinchado la puerta y es imposible entrar", señala Alfonso López Prieto.

La situación parece estar controlada, pero el miedo se palpa en el ambiente. Muchos vecinos tienen a sus familiares en el edificio y no los han visto salir. Es complicado evacuarlos, las llamas y el intenso humo imposibilitan la labor del cuerpo de bomberos. Poco a poco comienzan a salir los vecinos de las plantas más altas, que han permanecido casi una hora encerrados desde que se originó el incendio. Paco Cordero, padre de una niña de tres años y con su mujer embarazada de tres meses, llega a su grupo de amigos, que además son vecinos de toda la vida, con la cara descompuesta. "Estamos bien, pero hemos pasado mucho miedo", comenta el joven para tranquilizar a los suyos. "Nos dimos cuenta enseguida de lo que estaba pasando, las llamas y el humo eran muy grandes. Mi mujer estaba muy nerviosa y alterada, no sabíamos que hacer.

Colocamos toallas húmedas bajo la puerta y a esperar", cuenta nervioso Cordero. Su mujer y su hija están bien y, aunque temió por sus vidas, el peor momento lo vivió con sus vecinas de arriba. La familia de Cordero vive en el octavo y sobre ellos un grupo de extranjeras. Durante el incendio, el temor de las jóvenes hizo que abrieran las ventanas de par en par y el humo inundó todo su domicilio. Asustadas y temiendo por su vida, las jóvenes querían salir del edificio, como fuera y sin medir las consecuencias. Estaban dispuestas a arrojarse por la venta. Pero Cordero, en un inglés que el miedo le hizo pronunciar como si fuera de Cambridge, las tranquilizó y les explicó que en breves los bomberos los sacarían por la azotea.

A pesar de que la situación poco a poco se fue normalizando, muchos vecinos permanecen angustiados a la espera de saber de sus familiares. Muchos aún no han salido del edificio. Juan Manuel Chaves es uno de los que aguarda inquieto. Su madre y su abuela, de 98 años, se encuentran en el séptimo y no hay manera de sacarlas. Un bombero permanece junto a ellas para tranquilizarlas, ambas tienen pánico al fuego y la avanzada edad de la abuela hace que la preocupación sea angustiosa.

A las nueve de la noche todos miran el estado del edificio. Algunos han visto imágenes del interior en televisión y están horrorizados. Saben que les toca pasar la noche fuera, en casa de algún familiar o en el piso de algún amigo. Lo que no saben es cuándo podrán regresar y cuánto tardarán sus vidas en volver a la tranquila normalidad que hasta el domingo solía tener la calle Arcángel San Miguel.

stats