Cristina Muñoz
Profecía o lección por aprender: De la Biblia al 8M
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Desde Sevilla hasta Tarifa, Marina Alabau ha navegado por los retos de la vida y del deporte con determinación. Campeona olímpica y pionera del windsurf profesional femenino en España, comparte su experiencia sobre sacrificio, igualdad y cómo su legado sigue motivando a nuevas generaciones de mujeres en el deporte.
Pregunta.Marina, ¿cómo estás ahora y qué haces actualmente?
Respuesta.Ahora vivo en Tarifa, sigo muy relacionada con el deporte, navego prácticamente todos los días. Me dedico a la inversión y gestión inmobiliaria, y tengo una niña de 12 años con la que navegamos juntas. Sigo viajando como siempre lo he hecho.
P.¿Cuándo el deporte dejó de ser solo una pasión para convertirse en tu proyecto de vida?
R.Creo que a los 16 años, cuando me metí en el equipo olímpico. Ahí fue cuando di el escalón de ser profesional: tener un entrenador, viajar por el mundo, participar en la Copa del Mundo… fue el momento en que supe que esto podía ser mi vida.
P.Viniendo de Sevilla, ¿cómo empezaste en el windsurf?
R.Hice un curso en Isla Canela con mis primos y le dije a mis padres que quería continuar. En el Club Náutico de Sevilla empecé a recibir formación y competición. Lo mío siempre fue navegar, y gracias a eso acabé siendo profesional.
P.¿Qué cualidades necesitas para mantener el éxito durante años?
R.Sensibilidad para sentir el material, disciplina, constancia y dedicación total. Estuve casi 20 años en el equipo olímpico, y mi vida giraba alrededor del rendimiento deportivo. No había vida social fuera del deporte; todo se movía alrededor de entrenar y competir.
P.¿Cómo ha cambiado tu vida desde que te retiraste en 2021?
R.Cambió muchísimo. Ahora disfruto de la vida con calma: desayuno tranquilamente, hago deporte porque me gusta, no por obligación, y puedo disfrutar de pequeños momentos que antes no tenía.
P.¿Cuál fue el momento más difícil de tu carrera?
R.La muerte de mi entrenador, Kim, que fue clave en mi desarrollo y en el de Blanca Manchón. Fue un golpe emocional muy duro en la época en la que empezábamos a ser imparables juntas.
P.Como mujer, ¿has sentido desigualdad en el deporte?
R.En el mundo olímpico no, recibí el mismo apoyo que los hombres. Pero en el windsurf privado sí: los chicos recibían mucho más prize money y reconocimiento. Fue frustrante y decidí retirarme de esa competencia desigual.
P.¿Quién te ha inspirado dentro del deporte femenino?
R.Bárbara Kendall, de Nueva Zelanda, y Soja Klepaska, de Polonia. Ambas me mostraron que podía alcanzar grandes niveles y me sirvieron como modelos a seguir en distintas etapas de mi carrera.
P.¿Qué ha aportado Sevilla a tu forma de competir y vivir?
R.Me enseñó a valorar el mar y la vida costera. Vivir allí me permitió crecer vinculada a mi pasión y apreciar lo que tengo en Tarifa. El Club Náutico de Sevilla sigue siendo un referente y un espacio que impulsa a los jóvenes deportistas.
P.¿Cómo definirías tu legado en tres palabras?
R.Inspiración, constancia y pasión. Creo que ser la primera sevillana campeona olímpica inspira a nuevas generaciones, especialmente a niñas y mujeres, mostrando que también pueden lograrlo.
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