Los Invisibles: Laura León

“Los niños de Murillo los tienes aquí en el Vacie y también en la India”

  • Ha participado en una de las iniciativas más singulares del año Murillo. Su cámara ‘durmió’ en el Parlamento Andaluz y captó a Merkel y Pedro Sánchez en Doñana

La fotógrafa Laura León, fotografiada en el hotel Inglaterra. La fotógrafa Laura León, fotografiada en el hotel Inglaterra.

La fotógrafa Laura León, fotografiada en el hotel Inglaterra. / José Ángel García

SUS costaleros de la muestra Correo de Luz, salieron en el New York Times. Laura León (Sevilla, 1976) es la única fotógrafa que ha ganado el premio Andalucía de Periodismo. Una mujer cordial curtida en conflictos.

–¿Sevilla la descubre por la fotografía?

–He descubierto todo a través de la fotografía. Para mí la cámara es medio de conocimiento de todo lo que me suscita curiosidad.

–¿La primera fotografía?

–Siempre le digo a mi madre quesoy una mujer sin pasado, con lagunas bestiales. No recuerdo anécdotas, sino sensaciones.

–¿Cómo surge su vocación?

–Empecé prontísimo. No conocía a ningún fotógrafo, a ningún periodista. Con mi cámara, empecé a viajar a sitios cercanos. Fui a hacer un reportaje sobre los mantecados de Estepa. Me levantaba antes de que saliera el sol.

–Una de cada tres personas es india o china. Usted fue con su cámara a la India y China...

–En este trabajo hay que ir sin prejuicios ni juicios. En la India pasé tres meses y me pareció un país durísimo, desagradable, lo desmitifiqué totalmente, se maltrata con las castas, hay una burocracia tremenda. No entiendo a los que dicen que es un lugar espiritual que les cambió la vida.

–¿Y la China?

–Fui a lo que llaman las fábricas del mundo, las que nos abastecen al resto. Me hice pasar por personal de Recursos Humanos para poder hacer fotos. Me reuní en una mesa ovalada con quince directivos chinos. Es impactante el paisaje urbanístico, que se extiende a Emiratos Árabes.

–Murillo Fotógrafo ha sido de lo más original del Año Murillo...

–Me encanta pasear por el Museo de Bellas Artes. Fui con Lama (José Antonio de Lamadrid), queríamos hacer algo juntos.

–¿Ha visto niños de Murillo en su mapa-mundi de fotógrafa?

–Si te vas al Vacie los tienes. En la India hay niños de Murillo.

–¿Qué vio en los costaleros?

–Algo que trasciende al fenómeno religioso o el puro esteticismo. Surgió en un trabajo para AP y New York Times. Son gente de paso, un trabajo muy duro, tan poco visible, o tan visible pero desconocido.

–¿Lo que ve a través de la cámara le ha cambiado la visión?

–Salvo mi vida personal, todo lo veo con la distancia de la cámara fotográfica.

–¿Sus aficiones?

–La que más me ha marcado, la lectura. Otra que he tenido, el buceo. Y me encanta ir a ver los desguaces. Pero no como fotógrafa. En vez de ver procesiones, me voy a los desguaces.

–Suena a ‘El cementerio de automóviles’ de Arrabal...

–Fui con mi pareja a Polonia y visitamos los cementerios. Vimos en Cracovia la tumba de la Nobel polaca Wislawa Szymborska.

–¿Su último proyecto?

–Acabo de volver de Madrid de un trabajo para New York Times sobre directivos del fútbol. Estuve con la presidenta del Leganés y con Ronaldo Nazario, de jugador a dueño del Valladolid. No me gusta el fútbol, pero me interesa muchísimo.

–¿Viajar le ha cambiado?

–La verdad es que no. Es un tipo de vida que me ha hecho ser quien soy para lo bueno y para lo malo. Cuando volví de la franja de Gaza, un fotógrafo me dijo en Francia que me había cambiado la mirada. Le dije que simplemente estaba muy cansada.

–¿Qué vio en Gaza?

–El horror a unos niveles que no deberían existir.

–¿Una imagen del horror?

–Niños decapitados.

-¿Después de Murillo fotógrafo, Magallanes fotógrafo?

–No soy tan oportunista. Mi padre sí ha cruzado el Atlántico.

–¿Trabaja con políticos?

–Con Antonio Avendaño hice el libro Una cámara en la Cámara, qué ocurre en el Parlamento cuando se van las cámaras. En la presentación estuvo mi madre, que trabajó de enfermera en el Hospital de las Cinco Llagas.

–La exposición se clausura el día que empieza la campaña electoral de las andaluzas...

–Me encanta el trabajo alrededor de los políticos. Me contrató Moncloa para fotografiar a Ángela Merkel y Pedro Sánchez en Doñana. Los fotografié con sus parejas paseando por las dunas. En la campaña de 2008 hice 48 horas en el avión de Zapatero.

–¿A cuál de los dos le gusta más la cámara?

–Más que gustarle, entienden la importancia que tiene. Han demostrado un aire de modernidad lejos del ensañamiento que se está generando en torno a ellos.

–¿Quiénes son los últimos que abandonan el Parlamento?

–Yo creo que las limpiadoras.

–¿Tiene la maleta preparada?

–Yo no viajo si no es trabajando. En Túnez estuve en la Primavera Árabe. Lo de Venecia fue horrible. Tenía que levantarme a las cuatro de la mañana y me iba a mi casa cuando salía el sol. Todo en Venecia es una literatura del absurdo. Hay hasta un turismo de guerra y de catástrofes. En la guerra de Siria se ha visto a algún que otro japonés haciendo fotos.

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